Les Luthiers y el arte de ser un viejo hazmerreír

Les Luthiers y el arte de ser un viejo hazmerreír

Carlos López Puccio, figura clave del grupo, habló con EL TIEMPO sobre lo secretos de su humor.

Les Luthiers

Horacio Turano, Tomás Mayer Wolf, Jorge Maronna, Marcos Mundstock, Carlos López Puccio y Martín O’Connor, los miembros del célebre grupo.

Foto:

Foto: Cortesía Move Concerts

Por: Carlos Solano y Yhonatan Loaiza
18 de agosto 2018 , 10:15 p.m.

En lo que parecía una solemne protesta sobre el cambio generacional, devenida en una hilarante coreografía sexagenaria, Jorge Maronna y Carlos López Puccio se quejaban sobre la desorientación que viven los jóvenes de nuestra época.

López Puccio, a pesar de sus 50 y tanto (“50 y 20”, diría Marcos Mundstock), se removía sobre el escenario como cualquier bailarín principiante y, luego de escuchar que los jóvenes de hoy en día iban a una discoteca a conocerse, a consumir alcohol y a hacer el amor, lanzaba una imprudente pregunta: “¿Dónde queda esa discoteca?”.

'Los jóvenes de hoy en día' fue uno de los últimos cuadros que el grupo argentino Les Luthiers presentó hace un par de años en Colombia. La agrupación regresa ahora al país con muchos acontecimientos encima, pues no solo ganó el año pasado el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, sino que uno de sus integrantes principales, Carlos Núñez Cortés, anunció su retiro.

Es una reinvención más que han tenido que asumir sus miembros, que ya habían sufrido el fallecimiento de Daniel Rabinovich, su gran actor cómico. En sus presentaciones en Bogotá y en Medellín, con el espectáculo 'Viejos hazmerreíres', Les Luthiers presentará en sociedad a su nuevo integrante, Tomás Mayer Wolf, quien se suma a la formación que complementan Mundstock, Horacio Turano, Martín O’Connor, Maronna y López Puccio.

Este último, que además de su trabajo con el grupo es un destacado director de orquesta y coros, habló con EL TIEMPO sobre la actualidad de Les Luthiers y su relación con Colombia.

Carlos, antes que nada, debemos preguntarle: ¿Ya sabe dónde queda esa discoteca a la que van los jóvenes de hoy en día?

Mis nietos se niegan a revelar su ubicación.

¿Qué significa la convivencia hoy para un grupo como Les Luthiers, que tiene tantas giras a cuestas y 50 años juntos?

Somos padres orgullosos de una criatura muy exitosa y reconocida. Este es un sentimiento muy fuerte, que nos unirá siempre, sigamos o no trabajando juntos. En cuanto a soportarnos en el trabajo: la complicidad con el público, el aplauso, el éxito y la satisfacción de divertir son un bálsamo que contrarresta nuestras diferencias y el peso de los años.

Les Luthiers ha tenido que superar varias situaciones difíciles en sus 50 años, como las muertes de Gerardo Massana y Daniel Rabinovich, y más recientemente la jubilación de Carlos Núñez Cortés. ¿Cómo han hecho para reponerse a esas crisis?

Cada uno de ellos hizo su aporte particular y memorable en su tiempo y a su modo. Y naturalmente cada desaparición tuvo un peso diferente. Gerardo se nos fue hace ya mucho, antes de los años de gran éxito. En cierta medida podemos decir que el grupo siguió creciendo sobre su recuerdo y su impulso original. Gerardo forma parte de la arcilla primigenia.

Carlos Núñez ya no está, pero sí está. Su partida fue decidida por él y muy anunciada. La conversamos mucho y planeamos el reemplazo con su acuerdo y participación. No hubo nada irreversible ni sorpresivo, por el contrario: lo organizamos, acordamos y ejecutamos de manera precisa y atendiendo a las necesidades de ambas partes. Por eso no significó una crisis. Nos separamos como buenos amigos y seguimos viéndonos ocasionalmente, cuando se digna aparecer luego de uno de sus largos viajes.

Los tres siguen estando, de una manera diferente, en nuestro escenario. Por esa presencia inmanente yo suelo decir que, sobre todo a Daniel, lo extraño más afuera de escena que adentro. En cuanto a su partida, fue obviamente muy traumática, pero antes nos dio un largo tiempo para ir aceptando la idea.

Les Luthiers

El grupo argentino fue galardonado con el Princesa de Asturias en la categoría de Comunicación y Humanidades.

Foto:

Reuters

¿Qué significaba para usted Daniel Rabinovich?

Mi gran amigo en Les Luthiers a lo largo de 50 años. Fuimos cómplices, hermanos, confidentes, vecinos y/o compañeros de camarín mutuamente elegidos. Viajamos juntos mucho, excursionamos, cenamos en infinitos lugares del mundo luego de muchas funciones, hicimos una cantidad de amigos, jugamos durante años en pareja a nuestro ‘juego nacional’, el truco. Y como si esto fuera poco, nos encontrábamos de tanto en tanto fuera de la actividad profesional junto con nuestras familias.

Más allá de los reemplazos, los espectáculos siguen funcionando como un reloj bien aceitado. Eso habla de unos montajes muy bien planeados…

Bueno, sí… No me gustaría ser inmodesto, pero es así. Creo que es porque una gran parte del éxito de Les Luthiers reside en las ideas, en el pensamiento, en la estructura y no tanto en las personas que lo llevan a cabo en escena.

¿Qué buscan en los nuevos artistas que ingresan al grupo?

Preparación musical, tolerable calidad actoral, sentido del humor, buen gusto, timing escénico y comprensión de los mecanismos que producen la risa. O que la suprimen.
Ahora tienen en repertorio tres espectáculos antológicos, como ‘Viejos hazmerreíres’.

¿Cuál es el encanto de este tipo de piezas? ¿Le hacen algún cambio al material original?

Las piezas originales apenas si se retocan cuando las reponemos muchos años después. Para armar las antologías hacemos pruebas previas de las obras menos recordadas a fin de verificar la vigencia de su humor. En algunos casos, los menos, en la reposición de cierta obra se demuestra que el paso del tiempo la ha perjudicado.
En otros pocos casos vemos necesario algún cambio mínimo, por ejemplo de alguna palabra que ha caído en desuso. No hacemos mucho más, salvo contadas excepciones en las que una obra antigua nos inspira una refacción más profunda (nos sucedió con 'Makanoa' en 'Gran Reserva').

Nos enorgullece esa parte grande de nuestro repertorio que sigue siendo eficacísimo, muy ‘reidero’, muy disfrutable tantos años después de creado. Nos confiere un aura de perennidad, de clásicos, que nos encanta y enorgullece, sea cierto o no.

Nuestro humor es desenfadado y no aceptamos frenos ni ataduras, no hay límites para la risa y el genio

¿Cómo recuerda ese encuentro con Gabriel García Márquez, cuando fue a verlos al teatro Colón en Bogotá?

Inolvidable, muy emocionante. García Márquez es uno de mis dos ídolos literarios (el otro es Borges), así que aquella visita fue como una bendición. Eso de que el maestro aprobara y festejara nuestro trabajo tal vez constituyó la primera señal de que había una porción de público que entendía que nuestro humor apuntaba en una dirección superior a la evidente.

Aquello tal vez haya sido la primera señal del reconocimiento que muchos años después nos haría merecedores del premio Princesa de Asturias. Personalmente, lo que más recuerdo de esa velada fue la larga charla que luego, fascinado, tuve con él mientras comíamos un ajiaco delicioso sentados en el piso contra una pared del apartamento de Daniel Samper.

Hay una corrección política particular en el humor en estos tiempos. Les Luthiers tiene chistes que tal vez a otro comediante no le permitirían hoy, como el de Yogurtu Nghe (aquel que era tan negro que en su tribu todos le decían “el negro”)… ¿Cómo hacen para que no les caiga encima esa ‘policía del humor’?

Nuestro humor es desenfadado y no aceptamos frenos ni ataduras, no hay límites para la risa y el genio. El único límite que nos imponemos es el respeto, un escrupuloso respeto por las minorías. ¡Y también por las mayorías! A las minorías porque son pocos y a las mayorías porque son muchos. Un caso especial son las mujeres, que no son ni minoría ni mayoría, así que, por si acaso, también las respetamos. Pero por sobre todas las cosas respetamos a los periodistas, los respetamos como profesionales escrupulosos al servicio de la verdad. ¿Verdad, señor periodista? Se lo pregunto libremente, sin frenos ni ataduras: ¿Necesita que modifique alguna opinión?

Usualmente se refieren a Les Luthiers como ‘humor inteligente’… ¿Cree en esta definición?

Es una pregunta difícil que responderé cuando la entienda.

Los fanáticos de Les Luthiers probablemente nos sabemos todos sus ‘sketches’ de memoria. ¿Cuál no volverían a hacer nunca?

Unos cuantos, la mayoría de aquellos que precisamente no son recordados de memoria o que el público ni siquiera sabe que escribimos. En muchas ocasiones hicimos sketches que no funcionaron como esperábamos o que funcionaron tan poco que si quedaron en algún espectáculo fue por lástima, por el cariño que les teníamos pese a su poco reconocimiento o sencillamente porque en ese momento no tuvimos nada mejor para ocupar ese espacio en el 'show'. Sí, lo confieso: también escribimos cosas olvidables. ¿Para qué recordarlas?

Dónde y cuándo

Este miércoles 22 de agosto, el grupo argentino estará en Medellín, en el Teatro Metropolitano, desde las 8 p. m. Calle 41 n.° 57-30. Boletas desde 170.000 hasta 380.000 pesos. Informes: TuBoleta.com.

Les Luthiers después se presentará en Bogotá el 24 y el 25 de agosto, a las 8 p. m., en el Palacio de los Deportes. Calle 63 n.° 42-00. Boletas desde 160.000 hasta 350.000 pesos. Informes: primerafila.com.co.

CARLOS SOLANO Y YHONATAN LOAIZA GRISALES
EL TIEMPO
@laresonancia y @YhoLoaiza

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