El jaguar y la mariposa nos llevan a Chiribiquete

El jaguar y la mariposa nos llevan a Chiribiquete

El Museo Nacional ofrece un recorrido virtual por este parque, patrimonio de la humanidad.

De este modo, en el Museo Nacional se muestran los pictogramas del parque, que están por todo el lugar.

Obra 'Gringos' de Miguel Ángel Rojas. 
Foto:Asociación de Amigos del Museo Nacional

Foto:

Museo Nacional

Por: Cultura
22 de julio 2020 , 05:25 p.m.

Pisar Chiribiquete solo es posible para algunos profesionales, arqueólogos, antropólogos o biólogos con permisos especiales. Es uno de los mayores tesoros de Colombia. “La capilla Sixtina de América”, según Carlos Castaño-Uribe, la persona que lo descubrió.

Su área total es de 42.000 kilómetros cuadrados: la capital de Colombia (con 1.800 metros cuadrados) cabría allí unas 23 veces. Pero hay una grieta para entrar, un espacio llamado La Lindosa, que se puede visitar físicamente. Es una pequeña puerta para ir a la exuberancia de la selva y quedar rodeado de riachuelos que pasan claros y tranquilos, y de agua que se filtra desde los tepuyes (mesetas con paredes verticales que comparten Colombia, Brasil y Venezuela); de árboles que tienen miles de años.

Está lleno de pinturas rupestres en las paredes de los tepuyes, que datan de miles de años y también de poco tiempo, porque varias de las comunidades indígenas de la zona siguen contando su historia a través de dibujos y símbolos.

Ubicado en los departamentos de Guaviare y Caquetá, fue declarado por la Unesco en el 2018 patrimonio cultural y natural de la humanidad, y para conocerlo desde el arte y lo ecológico, el Museo Nacional de Colombia presentó el viernes pasado la exposición ‘El jaguar y la mariposa: Chiribiquete patrimonio natural y cultural de la humanidad’.
La muestra está en la Sala de Exposiciones Temporales, pero, debido al cierre por la emergencia, se puede hacer el recorrido de forma virtual.

Para Daniel Castro, director del Museo Nacional, esta muestra vista por internet mientras se puede visitar físicamente es “el primer mensaje de cómo el museo es un lugar de encuentro donde todo el mundo cabe, y es muy importante mostrar el significado del parque Chiribiquete por lo que es para nosotros y la humanidad”.

Agrega que durante 18 meses se trabajó en este proyecto, de la mano del Ministerio de Cultura y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh), así como Asociación de Amigos del Museo Nacional, Parques Nacionales Naturales de Colombia, Instituto Humboldt, Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas, Amazon Conservation Team y las fundaciones para la Conservación y el Desarrollo Sostenible, Herencia Ambiental Caribe, Omacha y Tropenbos.

Así, a los 272 metros cuadrados de la sala de exposiciones temporales llegan fotos, documentos y la escenificación del arte rupestre que hay en el parque, a donde se puede llegar luego de un vuelo de una hora hasta San José del Guaviare y muchas horas más a través de ríos y caminos. “Aquí reunimos los universos antropológico, biológico y geológico”, sigue Castro.

El nombre de la muestra viene de la parte natural y también de la simbología. “En la Amazonía, durante los periodos secos, los vientos alisios del noreste, provenientes de la Orinoquía, y los del sureste, de los Andes, son anunciados por las mariposas. En Chiribiquete hay mariposas únicas en el mundo que evidencian la singularidad ecológica del territorio, la riqueza biológica y el asombroso estado de conservación del parque Chiribiquete”, informa el museo.

Mientras, el jaguar, en la cima de la cadena alimenticia, es el gran depredador, y su existencia es clave en los ecosistemas que habita. “Es fiero y ágil. Tiene una mordida poderosa. Acecha desde los árboles y se mueve cómodamente durante el día y la noche. Sus bigotes son sensores y sus manchas, patrones únicos de identificación. Su figura está asociada con prácticas médicas y mágico-religiosas, y el consumo de plantas sagradas en toda América”. De ahí que su importancia en varios mundos se vea representada en los pictogramas, una huella permanente en el tiempo.

Para Andrés Góngora, curador de la exposición, ha sido una gran experiencia este trabajo. “El arte rupestre que se pinta allí está realizado por artistas maravillosos que primero ‘calizaban’ la pared del tepuye, lo que nos indica que hay inteligencia desde siempre, pues encontraron el sitio, la piedra perfecta para que las pinturas se conserven en el tiempo. Los dibujos constituyen algo único, y hay pictografías y petroglifos por muchos lugares, según los estudios del profesor Fernando Urbina, uno de los más importantes conocedores de Chiribiquete”, dice.

Castro, por su parte, agrega que la importancia de esta muestra es que la gente sienta que conoce Chiribiquete, “de ahí que la puesta en escena de la muestra debía ser muy orgánica, planteada en círculos y semicírculos, como son varios de los lenguajes en el territorio, porque en la naturaleza la línea recta casi no existe, todo es de forma envolvente”.

Además, la exposición habla de un patrimonio en riesgo, con grupos armados ilegales que lo dañan. “Por eso, quisimos poner obras de cuatro artistas: Óscar Leone, Miguel Ángel Rojas, Edwin Monsalve y María Teresa Negreiros, para que con sus trabajos pudieran aportar al mensaje de cuidado y afectación del territorio”, agrega.

Julio Bedoya fue el encargado de la museografía y tuvo que adaptarse a los nuevos tiempos. “Los proveedores son el pilar de la museografía y antes de la emergencia nos encontrábamos todos en el mismo espacio, sin problemas. La pandemia nos obligó a cambiar los tiempos y a organizarnos en otros términos”, dice.

Todo ha valido la pena –añade– porque, por lo pronto, en el ciberespacio, públicos de diferentes lugares podrán conocer esta maravilla que es el Chiribiquete, uno de los no más de 40 espacios en el planeta con tanta diversidad y que, si se cuida y protege, ayudará a asegurar la existencia de la humanidad.

Castro agrega que está listo para abrir puertas físicas, con todas las medidas de seguridad para los visitantes. “Pero, por ahora, y como le dije al equipo de trabajo cuando comenzó la emergencia, lo digital y lo virtual son las herramientas que hay que seguir usando para llegar más lejos”.

Así que buen viaje virtual a Chiribiquete para quienes quieran conocer este lugar sagrado de Colombia.

¿Dónde y cuándo?
La exposición ‘El jaguar y la mariposa: Chiribiquete, patrimonio natural y cultural de la humanidad’ puede verse en la página web museonacional.gov.co. Disponible hasta finales de agosto.

REDACCIÓN CULTURA

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