Viaje al interior de 'Amaluna': el regreso del Circo del Sol a Bogotá

Viaje al interior de 'Amaluna': el regreso del Circo del Sol a Bogotá

Un montaje clásico, que celebra el universo femenino, es el que traerá la compañía en octubre.

Espectáculo Amaluna, del Circo del Sol

Panorámica del escenario de 'Amaluna',  espectáculo que se verá en Bogotá a partir del 25 de octubre.

Foto:

Enrique Avilés

22 de septiembre 2018 , 10:45 p.m.

Entre los artistas del Cirque du Soleil (Circo del Sol) rueda un comentario: en Colombia aman los espectáculos. Saberlo los llena de emoción y agradecimiento, pues cada esfuerzo se ve compensado con ese deseo y emoción de audiencias fieles como la colombiana.

El país es la siguiente escala de 'Amaluna', después de que terminen sus funciones en Quito, Ecuador, donde han instalado las enormes carpas de ensayos, utilería, producción y la principal, en la cual la magia aparece cada noche.

“En Latinoamérica hay muchos contrastes entre los públicos: hay gente muy efusiva, en Brasil, por ejemplo, y otra más reservados, como en Chile. Todos disfrutan pero lo expresan de distinta manera. Nunca he estado en Colombia, me han adelantado detalles de su entusiasmo”, cuenta la violonchelista y actriz Amanda Zidow, Próspera en 'Amaluna', a quien le corre sangre colombiana por las venas ya que su mamá es bogotana.

'Amaluna' es una isla fantástica, gobernada por Próspera y protegida por diosas, valquirias y amazonas. Está por ocurrir un gran suceso: su hija Miranda cumplirá la mayoría de edad; pero, la celebración no seguirá el curso planteado, porque una tormenta traerá al lugar a un grupo de náufragos y con ellos, también llegará el amor.
“Próspera es la reina de la isla, se encarga de todo y es quien genera todas las circunstancias: ella crea las tormentas y las apacigua. Ha trazado punto por punto la celebración de los 18 años de Miranda, pero necesita la ayuda de las guardianas de 'Amaluna' para que se haga realidad”, agrega Zidow sobre el relato que protagoniza.

Horas antes de que 'Amaluna' haga su debut en Ecuador, el lugar –una explanada gigantesca donde antes operaba el aeropuerto quiteño– es un hervidero. Los actores se desplazan por las instalaciones, de acuerdo con una estricta planeación diaria: ensayan su número en la carpa principal; se ejercitan y entrenan en la carpa de artistas; soportan largas sesiones de maquillaje o pruebas de vestuario, o están en la zona de alimentación y descanso. Son como un ejército del arte.

Espectáculo Amaluna, del Circo del Sol

El humor es un detalle característico de cada montaje de la compañía canadiense.

Foto:

Enrique Avilés

'Amaluna' se distancia de 'Sép7imo Día', el espectáculo del Cirque du Soleil que visitó el país hace un año y que forma parte de los 'shows' esporádicos de la compañía –similar a los que han hecho sobre Michael Jackson o Elvis Presley–. El nuevo montaje retoma todos los elementos de los circos de 'tour'.

“Cada espectáculo del Cirque es único, individual. Con 'Amaluna' hemos creado un nuevo universo, una experiencia distinta y estamos felices de poder llevarla a Bogotá”, explica James Santos, el director artístico del montaje.

Desde que se apagan las luces hasta que se vuelven a encender pasan dos horas y 25 minutos (con un intermedio); es un lapso en el que ocurren cambios bruscos de ánimo: carcajadas a granel, silencios absolutos y una cascada de aplausos y gritos que celebra a los artistas en sus actos de altísima complejidad.

Las hermanas Sakaino, de origen japonés abren al espectáculo con sus coloridos monociclos. Luego, las acrobacias se alternan con la trama, que va del romanticismo al empoderamiento femenino, sin que la música pare de sonar.

“Puedes ver la proyección del cuerpo como expresión de la feminidad: se transmite mucha garra –asegura Laura-Ann Chong, una de las amazonas que defiende la isla y experta en las barras asimétricas–. Es la primera vez que en un espectáculo de la compañía toda en la banda musical son mujeres. Para mí es un orgullo compartir con tantas chicas talentosas”.

Otro de los ingredientes particulares de 'Amaluna' es un enorme recipiente lleno de agua que aparece en la mitad del escenario. Es una piscina transparente en forma ovalada, en la cual Amanda (la rusa Anna Ivaseva) se sumerge tras dejar boquiabiertos a los espectadores con su show de contorsionismo.

“Es uno de los momentos más increíbles de ver, lo llamamos el tazón de agua ('Water Bowl'). La gente se sorprende con la clase de cosas que podemos lograr con este elemento en el escenario”, agrega el director artístico.

Cada espectáculo del Cirque es único, individual. Con 'Amaluna' hemos creado un nuevo universo, una experiencia distinta y estamos felices de poder llevarla a Bogotá

El retorno del circo clásico

Con el paso de los minutos se van sumando personajes a la historia: gimnastas en las barras paralelas, los chicos genios del balancín, un reptil habilidoso con los malabares de pelotas y una mujer que a punta de equilibrio sostiene ramas en la cabeza. Entre la silletería corretean los payasos haciendo reír a la audiencia casi sin decir palabra.

Más de un centenar de personas, de unas 30 nacionalidades, rueda con este espectáculo por el mundo. Muchos de los artistas del Cirque du Soleil llegaron hasta allí como la materialización de un estilo de vida.

“Desde que era una niña quise convertirme en una artista del Cirque. La primera obra que vi fue 'Alegría', tenía 13 años. De inmediato le dije a mi mamá: ‘¡Esto es lo que quiero hacer en la vida!’ Mis padres fueron muy dulces al apoyarme en el camino a convertirme en artista de circo”, cuenta Elizabeth Cauchois, una de las atletas que despliega su gracia en los aros a más de 10 metros de altura.

Las temporadas de los espectáculos de la compañía que se fundó en Canadá en 1984 se prolongan en cada ciudad hasta por tres meses. Cada noche lleva la promesa de ser única: la función de hoy, no será igual a la que se verá mañana.

“Lo más emocionante de ser integrante del Cirque du Soleil es tener la posibilidad de viajar y conocer distintas culturas. Digamos que no es como irse de vacaciones por unas semanas a esos lugares, sino que permanecemos meses. Eso nos permite conocer en detalle las costumbres, la vida local”, cuenta Zidow quien adelantó que sus padres (radicados en Miami) vendrán a Bogotá para verla actuar en 'Amaluna'.

Colombia es la última parada de la gira latinoamericana de la obra. Luego, el equipo tendrá un mes de receso para pasar las festividades navideñas. En enero, partirán hacia a Asia por los próximos dos años. Es duro estar lejos de casa, pero el 'show' debe continuar.

¿Cuándo y dónde?

Temporada: del 25 de octubre al 16 de diciembre.

Lugar: parqueadero del parque Salitre Mágico, Bogotá.

Boletas: desde 165.000 hasta 625.000 pesos.

Horarios: entre una y dos funciones diarias.

Consulte: www.ocesa.co/amaluna

SOFÍA GÓMEZ G.
Cultura y Entretenimiento
Quito, Ecuador
Por invitación de Ocesa Colombia

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