El proyecto fotográfico que expone la evolución de covid-19 en América

El proyecto fotográfico que expone la evolución de covid-19 en América

Covid Latam es una iniciativa colectiva de 18 fotógrafos de 13 países de Latinoamérica.

NO USAR nunca en ninguna nota

Limpieza sanitaria por el avance de la covid-19 en la icónica catedral de sal de Zipaquirá (Colombia), una mina con catedral adentro.

Foto:

Iván Valencia

Por: Stephany Echavarría / Redacción ADN
21 de mayo 2020 , 09:59 p.m.

La última vez que Iván abrazó a su mamá fue el 6 de marzo, fecha en la que el Ministerio de Salud dio a conocer el primer caso positivo de covid-19 en el país.

“Yo vivo con mi madre, que ya es una señora mayor, y por ende el riesgo de contagio es el triple. Aunque estamos juntos, nos toca vivir a la distancia porque ella es la que puede sufrir las consecuencias si yo no me cuido cuando salgo”, cuenta Iván Valencia, fotoperiodista y freelance para las agencias AP y Bloomberg en Bogotá.

(Le puede interesar: Colombiano expone en Fotofest Biennial 2020)

Él, junto a otros 17 fotógrafos, integra el colectivo Covid Latam que desde 13 países latinoamericanos relata, en imágenes, el minuto a minuto de la pandemia a través de su cuenta de Instagram @covidlatam.

NO USAR nunca en ninguna nota 2

Familia y amigos durante el entierro de Janete Da Silva, fallecida por coronavirus, en el Cementerio de Vila Formosa. San Pablo, Brasil.

Foto:

Victor Moriyama

“Lo que hacemos es un registro visual que trata de mostrar cómo se vive el avance del coronavirus en nuestra región y que integra varios tintes, desde contarlo a través de la propia intimidad de la cuarentena de algunos de los fotógrafos, hasta abordar el contexto social de los países latinoamericanos. Creo que es un proyecto que fluye entre lo íntimo y lo social con un rasgo muy latinoamericano”, explica por su parte Sebastián Gil Miranda, fotógrafo documental argentino y quien está detrás de la idea original de la iniciativa.

Sebastián, quien ya había dirigido proyectos fotodocumentales colectivos, con una mirada social y humanitaria, en el Mundial de fútbol de Brasil 2014 y los Juegos Olímpicos de Río 2016, pensó que la crisis devenida por el coronavirus podía ser una nueva oportunidad para hacer algo similar.

“Creemos que este es un momento histórico y que si bien es durísimo y tiene un montón de situaciones críticas a nivel mundial, también hay, de fondo, una gran oportunidad para parar, reflexionar e intentar generar un cambio profundo”, cuenta.

Así, se dio a la tarea de convocar a nueve fotógrafas y nueve fotógrafos interesados en registrar un mismo virus, sumando 9+9+1 =19 haciendo una analogía con el covid-19. Ellos retratan la enfermedad desde Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Guatemala, México, Perú, Uruguay, Venezuela y Colombia.

Cada región tiene sus particularidades. En Latinoamérica la particularidad es la pobreza, las condiciones económicas tan difíciles en las que vive la gente

(Le recomendamos: MoMA rindió homenaje a una de las pioneras de la fotografía documental)

“El proyecto es el ejemplo de lo que queremos ser y hacer. Para nosotros el cambio no es solo desde lo social o lo económico, la equidad de género es algo fundamental y partimos de ahí para trabajar juntos contra este virus, concibiéndolo como una metáfora de la sociedad en sí misma”, argumenta Gil.

De esta manera, el perfil en Instagram propone una narrativa poderosa, íntima y nostálgica de lo que ocurre diariamente en las distintas ciudades latinoamericanas, sumidas en la pandemia, teniendo como telón de fondo la desigualdad social.

Federico Ríos es uno de los colombianos que integra el proyecto. Actualmente se encuentra en Medellín, luego de pasar por Bogotá y Manizales, donde realizó un aislamiento preventivo.

Para él, esta iniciativa lo que hizo fue “juntar a una familia de fotógrafos con inquietudes muy similares para tratar de entender qué es lo que está sucediendo con el virus y cómo eso está afectando a Latinoamérica”.

“Cada región tiene sus particularidades, en Latinoamérica la particularidad es la pobreza, las condiciones económicas tan difíciles en las que vive la gente, los cinturones de miseria que rodean las ciudades, gobiernos contrariados… y todo eso genera que la situación sea mucho más compleja”, advierte Ríos. Por eso, no dudó en aceptar la propuesta de Sebastián de levantar la mirada desde “un fotoperiodismo independiente”.

(Además: Macondo en el lente de Leo Matiz: vea la exposición en Cartagena)

“No tenemos detrás ninguna línea editorial más allá que la de nuestras propias motivaciones y preocupaciones. Somos una familia de 18 fotógrafos que representan a millones de habitantes en Latinoamérica entre los que se encuentran indígenas, afros y migrantes”, resume Ríos.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Universidad Johns Hopkins (EE. UU.), Latinoamérica y el Caribe registran más de 250 mil casos de covid-19 que superan las 10 mil muertes. Si bien estas cifras no se equiparan a las de solo América del Norte o Europa, cada día que pasa la región es responsable por un porcentaje mayor de los casos globales, actualmente es el 5,6 % del general.

Las cifras oficiales reflejan que las víctimas mortales en la región representan el 4 % de las del planeta, opero estas son sin embargo nada la punta del iceberg, ya que el número de contagiados y muertos seguirá creciendo, pues se estima que todavía faltan algunas semanas para que la pandemia llegue a su pico en tierras latinoamericanas.

En números absolutos Brasil es, de lejos, el país más afectado de toda la región y ya ocupa el tercer puesto a nivel mundial en casos confirmados, y aunque su tamaño, es el país más grande de la América Latina, y el hecho de haber sido el primero en reportar contagios son parte de la explicación, también es el país en el que los casos se han multiplicado a mayor velocidad, lo que podría tener que ver con las reticencias del gobierno a imponer medidas de aislamiento.

“Cada país está enfrentando la crisis del covid-19 de formas distintas, lo que hace que el avance del virus sea completamente distinto. En Argentina, estamos con normas bastante estrictas de aislamiento, mientras que en Brasil están en un sentido casi contrario con muy poca protección. Eso hace que nuestro propio registro también se vea atravesado por las decisiones gubernamentales y los efectos de estas en cada país”, comenta Sebastián Gil en relación a que, de fondo, el proyecto fotográfico permite comparar, en una misma página virtual, las distintas realidades de los países de la región.

Hoy en día muy pocas personas pueden salir a ver lo que está pasando en sus ciudades

Una mirada humana

“Hoy en día muy pocas personas pueden salir a ver lo que está pasando en sus ciudades. Poder tener la información necesaria para contrastar eso de una manera más visual a través de fotógrafos que salen a retratar el lado más humano, y no solo la que se levanta desde un escritorio para publicar en una página web, es fundamental para que esto no se convierta en una crisis de solo números”, argumenta Fabiola Ferrero, periodista y fotógrafa venezolana, quien está pasando el aislamiento en Bogotá.

Fabiola vive en Caracas, pero llegó a Bogotá el 12 de marzo con planes de analizar si se mudaba por un tiempo a Colombia, ya que lleva varios años trabajando entre los dos países. “Pero cayó la cuarentena y no pude regresar a Caracas, lo que está bueno igual porque ahora estoy trabajando en un proyecto sobre los migrantes venezolanos aquí en Bogotá”, explica.

Para ella, el trabajo de este colectivo, del que hace parte, es fundamental para “sensibilizar y empatizar, sobre todo, con quienes están en su casa y no tienen contacto con lo que está ocurriendo afuera”.

“Es una oportunidad para que desde su Instagram puedan salir de sí mismos, de su propia burbuja, y entender que esto es una crisis colectiva
y que así como te afecta a ti porque estás aburrido en tu casa, le afecta a alguien que no tiene para comer o le afecta a otra persona porque perdió su trabajo o le afecta a alguien más porque perdió a un familiar”, agrega.

De acuerdo con el segundo informe especial por el covid-19 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la tasa de pobreza promedio para América Latina aumentaría en 4.4 puntos, pasando de 30.3 % en 2019 a 34.7 % en 2020, es decir que cerca de 28.7 millones de personas quedarían por debajo de la línea de pobreza.

De igual manera, la población en situación de pobreza extrema, que representa al 11.0 % de los latinoamericanos, en 2020 podría ascender al 13.5 por ciento; siendo las mujeres, los trabajadores informales, los pequeños negocios y la población de menores ingresos los más vulnerables.

Por eso, este tipo de experiencias narrativas colectivas e interactivas van más allá del oficio fotográfico. Para Johis Alarcón, los ojos de Covid Latam desde Ecuador, tener diversas miradas desde los distintos territorios permite crear una narración visual de América Latina distinta a la cotidiana. “Espero que podamos construir una narración ética de lo que está sucediendo en cada uno de nuestros territorios y que, de cierta forma, este relato pueda hacer visible la desigualdad social que ya estaba presente, pero que ahora se ha desbordado y sobre la cual es necesario tomar acciones”, agrega.

En concordancia, Iván recuerda una de sus primeras experiencias cuando recién comenzaba el aislamiento en Bogotá y las personas se resguardaron temerosas en sus casas.

“Pasó algo muy curioso porque jamás habíamos visto la ciudad vacía y, los primeros días, en las calles se veían muchas personas, pero no eran ni trabajadores ni deportistas, no, eran habitantes de calle. Eso me mostró la evidente desigualdad que afecta a los países latinoamericanos, los habitantes de la calle son un fiel reflejo del lujo que significa aislarse. El virus es contagioso, pero la desigualdad no lo es”, enfatiza.

Sin embargo, para estos 18 fotógrafos el reto no es solo mostrar los tragos amargos de la pandemia, sino aquellos halos de luz que marquen el camino de salida.

“Lo que buscamos es estar presentes, que no solo sea un registro pasivo sino ver si podemos aportar algún granito de arena para mejorar la situación en las distintas poblaciones. Bien usada, la fotografía es un potencial elemento de cambio social, por lo menos posibilita abrir los ojos y generar conciencia y nos invita a contagiarnos de esperanza, eso hace que se sobrelleve de una mejor manera el aislamiento. Estamos en un momento trágico, pero pensamos que por sobre eso está la vida, la posibilidad de resistir y de mejorar”, afirma Sebastián Gil al respecto.

“Si algo nos caracteriza como latinoamericanos es que tenemos, por allá guardado al final del bolsillo, la esperanza de que extraña y milagrosamente las cosas resulten bien y que no lleguemos a tener las cifras de contagio que tuvo España o Italia”, agrega Federico.

Un virus que necesita unión

Algo que les suelen preguntar a este grupo de fotógrafos es si cubrir la pandemia es similar a cubrir una guerra, pero para ellos esa es una comparación equívoca.

“La guerra se mantiene por voluntad de los humanos, porque alguien toma la decisión de matar y creo que no hay ninguna justificación válida para eso. Detener el coronavirus no depende de ningún ser humano, podemos decidir tomar precauciones, pero contagiarnos no. Esta es una situación a la que debemos responder unidos. Lo que necesitamos es solidaridad, desmarcarnos del heroísmo, sea de médico, fotógrafo o policía, para apoyar a quienes no tienen un techo, a quienes están pasando hambre”, sentencia Rios, quien es enfático en aseverar que “nadie tiene la voluntad de detener el coronavirus con un chasquido de dedos”.

NO USAR nunca en ninguna nota 3

Hombre sin hogar frente a un negocio de diseño de interiores en pleno aislamiento obligatorio. Buenos Aires, Argentina.

Foto:

Pablo Piovano.

Por su parte, Iván Valencia considera que si bien los reporteros gráficos siempre salen a la acción en situaciones difíciles, como la actual, junto con las fuerzas públicas o los médicos, este momento le ha enseñado que “ninguna foto vale la vida”. “He sido más consciente de mis límites. De nada vale tener un premio si eso implica afectar mi vida o la de otros. Nosotros no somos Superman, somos seres humanos de carne y hueso que decidimos mostrar, a través de imágenes, lo que está ocurriendo sea desde nuestras casas o desde afuera”, explica.

Así, día a día, estos reporteros gráficos se arman de su cámara, guantes y tapabocas para postear desde fotos de sus familias, poéticos autorretratos, largas filas de quienes esperan por comprar alimentos vistas desde sus balcones; hasta jornadas de desinfección en las calles, congestiones en el transporte público, protestas de quienes exigen ayuda alimentaria, pacientes en estado avanzado de la enfermedad y solitarios entierros que son el reflejo de la fragilidad de la vida en tiempos de covid-19.

“No sé si ya pasó lo peor o si está por llegar, pero vivo el día a día documentando lo que está pasando y preparándome para cubrir el post coronavirus. Muchos de nosotros estamos saliendo a trabajar sin un sueldo fijo, pero con la voluntad de querer que la mayoría de personas puedan reconocer lo que está pasando y que tomen consciencia de cuidarse y ayudar a otros”, dice Iván mientras se alista para una nueva jornada de trabajo fuera de casa.

Stephany Echavarría
Redacción ADN

Descarga la app El Tiempo

Noticias de Colombia y el mundo al instante: Personaliza, descubre e infórmate.

CONOCE MÁS
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.