La normalidad vista por los miembros de un extrovertido circo

La normalidad vista por los miembros de un extrovertido circo

Circus Oz llega al Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo con su show Model Citizens.

Circus Oz

El circo australiano Circus Oz se presentará en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo del 24 de octubre al 3 de noviembre con su espectáculo ‘Model Citizens’, una crítica a la sociedad moderna.

Foto:

Cortesía Rob Blackburn

Por: Simón Granja Matías
19 de octubre 2019 , 09:00 p.m.

Desafiar las improbabilidades físicas de una forma bella, estética, combinando el riesgo con teatralidad, coreografía y humor es todo un arte, y el Circus Oz lo logra con una sincronía espectacular en el espectáculo Model Citizens, que presentarán en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo desde el 24 de octubre hasta el 3 de noviembre.

Iniciando con una serie de cuestionamientos metafísicos acerca de la existencia tales como ¿de dónde venimos?, ¿por qué existimos? y ¿qué somos?, y con un mensaje que busca reflejar y a la vez generar reflexión sobre la vida moderna, Model Citizens –como bien lo indica su nombre–, desarrolla la idea de lo que significa ser un “ciudadano modelo en una sociedad llena de modelos”.

Con actuaciones muy simbólicas que reflejan claramente el mensaje que quiere enviar, el show comienza con los artistas vestidos de uniforme azul moviéndose como autómatas. El único disidente, Mitch Jones (también conocido como capitán Ruin), tatuado, luce una cresta rosa intenso y una licra de colores vibrantes. Trata de resistirse a pertenecer a esa masa; sin embargo, se ve rápidamente obligado a ponerse el traje azul. No obstante, la resistencia del individuo empieza a triunfar, y a medida que el espectáculo evoluciona, los artistas van descubriendo su propia personalidad, su individualidad en medio de la colectividad.

EL TIEMPO habló con Kate Fryer, actual directora del montaje y quien ha sido intérprete, directora, maestra y escritora de circo y teatro durante 20 años. La artista afirma que Model Citizens es una crítica a la vida moderna, a que en la actualidad todos quieren replicar modelos que nos venden en las redes sociales y los medios de comunicación. “Por medio de nuestros shows buscamos siempre dejar un mensaje en los espectadores, que reflexionen sobre algún tema. En este caso es sobre las réplicas que se están generando en la sociedad. Por eso usamos en el espectáculo elementos comunes para exacerbar esa realidad”, dice Fryer.

Model Citizens se desarrolla dentro de un “mundo de kit de modelos” inteligentemente diseñado que desafía la perspectiva, la escala y los conceptos de normalidad, pues los objetos cotidianos se usan como utilería y se crea un patio de juegos sorprendente para los espectadores: ¡Los acróbatas dan la vuelta a una pinza de ropa vertical gigante, se enredan en un carrete de algodón de gran tamaño, se balancean en una casa de enormes cartas colapsadas y vuelan alto en un enorme par de calzoncillos aéreos!

“Model Citizens rechaza la difusión de la conformidad y la producción en masa, es una demostración de las grandes cosas que puede lograr un pequeño equipo que trabaja en estrecha colaboración”, reseñó el medio australiano Daily Review.

Además de lograr una crítica social que nos toca a todos, el espectáculo es por sí solo impresionante, con una interesante puesta en escena: torres humanas, cuerpos que son lanzados de un lado a otro y trapecistas que atraviesan el escenario, todo enmarcado en una estética futurista. Asimismo, mediante un asombroso juego de luces y con el impulso de una sensacional banda sonora de música en vivo, y al exponer las habilidades del circo de maneras poco convencionales, Model Citizens presenta impresionantes acrobacias grupales con un toque diferente. Es un viaje de imágenes y emociones.

Model Citizens es una crítica a la vida moderna, a que en la actualidad todos quieren replicar modelos que nos venden en las redes sociales y los medios de comunicación

La historia de un gran circo

El circo australiano, con más de cuatro décadas de historia, sin duda ha sido inspiración para otros circenses, pues fue uno de los pioneros en no usar animales, y ha influido a circos del nivel del Circo del Sol.

Surgió como una propuesta nueva en Melbourne (Australia), en 1978. Y en los últimos 40 años ha estado presentando espectáculos tanto en su país como en todo el mundo, desde Nueva York hasta las selvas tropicales de América del Sur. Circus Oz ha llevado sus interpretaciones artesanales de ingenio, gracia y espectáculo a más de 27 países en los cinco continentes, con gran éxito.

La compañía fue fundada como una fusión de dos grupos australianos en su momento exitosos, Soapbox Circus y New Circus. Fryer dice: “Los principios que fueron el corazón de la filosofía original de Circus Oz todavía se reflejan en los espectáculos, en sus actuaciones: propiedad colectiva y creación, equidad de género y trabajo en equipo”.

Los miembros fundadores, según recoge su historia, amaban las habilidades y los trucos del circo tradicional, pero querían hacer un nuevo tipo de espectáculo con el que la audiencia contemporánea pudiera relacionarse, agregando elementos de rock and roll, teatro popular y sátira. Querían que fuera divertido, irreverente y espectacular, una celebración del grupo como un grupo de mujeres y hombres individuales con múltiples habilidades, en lugar de una jerarquía de estrellas.

Sobre todo, no querían tomarse demasiado en serio la vida. Cosieron y soldaron su propia carpa de circo, reunieron una colección de viejos camiones y caravanas y salieron a la carretera.

A mediados de la década de 1980 comenzaron a aparecer nuevas compañías contemporáneas de circo y teatro físico en todo el mundo. Fue en este momento cuando decidieron someterse a una fase importante de desarrollo de habilidades a través de un entrenamiento intensivo con acróbatas de la Compañía Acrobática de Nanjing, de China. Habilidades aprendidas a lo largo de los años de los chinos, como la escalada en postes y el hula-hoop, que continúan dando esencia al espectáculo.

En la página del circo aseguran que el tenor general de la actuación se ha mantenido constante a lo largo de los años. Por lo general hay entre once y trece intérpretes (con al menos dos músicos) que presentan un espectáculo de energía implacable, humor, juego de habilidades múltiples, imágenes surrealistas, gracia y fuerza, totalmente integrado con una partitura musical en vivo y original.

SIMÓN GRANJA MATÍAS
REDACCIÓN DOMINGO​@simongrma

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