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Universidad del Rosario: ¿cuáles son las carreras del futuro?
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Universidad del Rosario: ¿cuáles son las carreras del futuro?

   

Conozca lo que dicha institución está haciendo para responder a las necesidades del país.

Las necesidades de la sociedad son consideradas las responsables de los múltiples cambios que el mundo sufre constantemente, sobre todo cuando nos referimos al sector educativo y, específicamente, al universitario, pues marcan un antes y un después en la oferta de cada una de las instituciones. Ahora bien, para lo anterior, las universidades deben ser conscientes de la transformación que hay que atravesar para poder dar respuesta a dichas necesidades, con carreras profesionales, que conecten a los estudiantes con las necesidades del futuro cercano.

A la hora de escoger una carrera es esencial tener en cuenta algunos aspectos, y en ese sentido, hoy en día “el interés no es qué carrera escoger, sino qué carrera me conecta con las necesidades del futuro porque la escogemos para que cuando nos graduemos podamos ingresar a la empleabilidad”, afirma Rafael Méndez-Romero, director académico de la Universidad del Rosario.

En línea con lo anterior, el panorama de las carreras del futuro parece ser difuso. Según el Foro Económico Mundial, el 65 por ciento de los niños que ingresaron a primaria en el 2016 trabajarán de adultos en empleos que ya no existen. Además, las labores en las que se identifica un alto grado de manualidad son susceptibles de ser reemplazadas y automatizadas por soluciones tecnológicas, aunque la tecnología llegó para hacerle la vida más fácil al ser humano y comportarse como una herramienta vital para garantizar su bienestar y, por último, los datos son considerados el “nuevo petróleo”, pues cada vez que una persona consume material, está produciendo datos, lo cual es esencial para que ciertas compañías determinen el comportamiento de cada uno a la hora de escoger productos y otras actividades.

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Lo positivo del futuro cercano

De acuerdo con Rafael Méndez-Romero, director académico de la Universidad del Rosario, la transformación que ha venido ocurriendo durante los últimos años, cuenta con tres paradas estratégicas. La primera tiene que ver con las distintas revoluciones industriales que se han presentado y que han sido protagonistas por modificar los empleos, la forma de producir y la tecnología, tanto así que, en lo que se refiere a la Cuarta Revolución Industrial, además de catapultar a las Ingenierías, le dio un impulso a los sistemas físicos cibernéticos, la ciberseguridad, inteligencia artificial, producción en masa de datos, entre otros, que, al asociarse con las universidades, permite que estas se transformen en su interior.

“De hecho, en la Universidad del Rosario, en nuestra Escuela de Ingeniería Ciencia y Tecnología, tenemos un pregrado en Matemáticas aplicadas y ciencias de la computación que se concentra en estos aspectos que le dan respuesta a la Cuarta Revolución Industrial y que no se quedan solo en el resorte tecnológico, sino que dialogan multidisciplinariamente con otras necesidades del ser humano. Necesidades complejas que requieren la voz desde distintas perspectivas”, continúa Méndez-Romero.

La segunda se refiere a la transformación digital. Muchas empresas ahora hablan de su transformación y los procesos que poco a poco han ido digitalizando. Actualmente la descentralización del poder se ha visto reflejada en la forma en la que el ser humano tiene el control de muchas situaciones, es decir, cuando realiza un viaje busca por medio de una aplicación su hospedaje, si necesita un transporte, también lo hace a través de la tecnología, entre muchos otros ejemplos.

“Esa descentralización de poder es importante porque nos conecta con el hecho de que ya no necesitamos estar vinculados a un gran conglomerado para dar solución a un problema. Ahora, hay una apertura a causas personales. Los jóvenes siempre se han movilizado, pero nunca como en los últimos cinco años, especialmente en lo social. Asimismo, aquí rescatamos el regreso a la creatividad y curiosidad, pues, aunque pareciera que la tecnología nos hace a un lado de la creatividad y curiosidad, la transformación digital nos permite retornar a ellas y, por último, retornar al dominio afectivo, la flexibilidad, adaptabilidad y resiliencia”, dice Méndez-Romero.

La tercera y última parada se relaciona con el covid-19 y los aprendizajes que le dejó a la humanidad y a las universidades. Por un lado, sensibilizó a las personas en apertura a las contingencias y las unió en una perspectiva global y, por el otro, fortaleció a las instituciones en su manera de nutrir el conocimiento.

Las diez características que deberían tener las carreras del futuro

1. Data driven: todas las decisiones son tomadas a partir de los datos. Una decisión informada es fundamental porque no proviene de la emoción, sino justamente de esa evidencia y de lo que está sucediendo. Las decisiones y las carreras deberían estar fundamentadas desde los datos.
2. Apertura a una perspectiva global: al ser ciudadanos globales, la internacionalización del currículum de una universidad es fundamental. El fortalecimiento de las competencias para la internacionalización y multiculturalidad es primordial para entender que todos los seres humanos piensan distinto.
3. Multidisciplinariedad: los programas académicos que permiten intersectar distintas disciplinas tienen mucho más alcance en términos de empleabilidad. Hay que pensar en una carrera que le apunte a distintas conexiones.
4. La innovación: se entiende y reconoce que lo que se ha logrado hasta ahora es punto de partida para transformarse.
5. Creatividad: como habilidad para crear y transformar.
6. Sostenibilidad: vista en todos sus aspectos, no solo ambiental, sino social.
7. Proyección y justicia social: poner el bien común por encima del bien personal.
8. Calidad de vida.
9. Dominio emocional.
10. Apertura a la diversidad.

La innovación pedagógica de la Universidad del Rosario

La Universidad del Rosario se destaca frente a otras instituciones por su inversión en espacios metodológicos y tecnológicos que le permiten a sus estudiantes formarse en términos de fenómenos sociales, naturales y jurídicos, económicos, químicos y tecnológicos, entre otros, pues el equipo del plantel entiende la importancia de brindarle a los alumnos, todas las herramientas necesarias que los conduzcan a un óptimo aprendizaje.

“Contamos con laboratorios y espacios metodológicos para el relacionamiento interno y externo en términos de emprendimiento, tecnología y arte, entre otros. Tenemos una escuela de Design Thinking donde los estudiantes crean, sueñan, colaboran y convierten un problema en una solución. Asimismo, contamos con una estación experimental que se llama José Celestino Mutis, con un bosque nativo, para que puedan estudiar fenómenos sociales, naturales y jurídicos. Un laboratorio de economía, uno de química orgánica y otro concentrado en competencias blandas para la internacionalización y métodos digitales para las ciencias sociales. De hecho, el próximo año, nuestra Universidad alcanzará el laboratorio número 100. Esto es evidencia certera de nuestro Nova et Vetera. Nuestra institución, para garantizar el aprendizaje de los estudiantes, ha dispuesto una estrategia sin igual para el aprendizaje basado en la experiencia”, explica Méndez-Romero.

Finalmente, la Universidad del Rosario cree firmemente en que las instituciones deben ofrecer un currículo dinámico y transformado, para que quienes están en la búsqueda de una carrera profesional piensen en la importancia de elegir una universidad que les dé la opción de conectarse con distintas rutas de aprendizaje, razón por la cual, creó, por ejemplo, el programa College UR para aquellos que no tienen claro qué van a estudiar, y adelanta una reforma curricular en distintas escuelas y facultades bajo un modelo único en Colombia de menores y mayores.

“College UR empezará a operar desde el 2022-1 y será un espacio para los estudiantes que no tienen claro cuál es la carrera que van a estudiar, pero que ya quieren ingresar a la universidad. A través de una estructura los acompañaremos, a lo sumo con 38 créditos, es decir, dos semestres, para que puedan discernir con la información y la cultura de la Universidad del Rosario. No solo tomarán sus clases y vivirán la experiencia rosarista, sino que contarán con directores de estudio, que son expertos consejeros vocacionales y disciplinares”, puntualiza Méndez-Romero.

“La estructura de menores y mayores permite reconocer las distintas maneras de aprender de nuestros estudiantes y garantizar el acotamiento del perfil de egresado a través de rutas de aprendizaje que verdaderamente conectan con sus talentos y pasiones, en el marco de una educación universitaria de altísima calidad”, comenta Méndez-Romero.

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