Once megaobras en Bogotá quedan aseguradas en 2019

Once megaobras en Bogotá quedan aseguradas en 2019

Con alrededor de 40 billones de pesos se harán las transformaciones planeadas para la ciudad.

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La planta canoas tratará el 100% de las aguas residuales de la capital y de Soacha. 

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ACUEDUCTO

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
20 de febrero 2019 , 02:30 p.m.

Los más de 40 billones de pesos que se disponen para la ejecución de 11 megaobras de infraestructura como el metro, la planta y la estación elevadora Canoas, la ALO y tres troncales nuevas para TransMilenio –en la carrera 7.ª, la avenida 68 y la avenida Ciudad de Cali; adicional, la extensión de la avenida Caracas– dan constancia de que Bogotá se está transformando. Pero no basta con la inversión, el Distrito ha querido que en el 2019 estas obras entren a licitación, se adjudiquen o empiece su construcción.

Si sumáramos las intervenciones viales que entran en proceso durante este año, se construirían y renovarían cerca de 109 kilómetros de carriles viales, 2’447.000 metros cuadrados de espacio público y 135 kilómetros nuevos de ciclorrutas. Lo anterior sin incluir el metro.

De igual forma, el proyecto de la avenida Alsacia-Tintal, beneficiará a 1’500.000 habitantes de 130 barrios de las localidades de Kennedy y Bosa. A su vez, el desarrollo de la ampliación de la calle 13, que se convertirá en el corredor principal de carga de la ciudad –se recuperará el espacio público– y conectará con la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO) Sur.

Para la directora del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), Yaneth Mantilla, el desarrollo de estas megaobras representa una transformación de la movilidad. “Las megaobras que dejaremos en construcción o adjudicadas permitirán que la ciudad se conecte con la región (Cundinamarca) y todos tengamos mejores ciclorrutas y espacios públicos; pero lo más importante es mejorar localidad de vida de millones de ciudadanos que, gracias a esta infraestructura, se ahorrarán diariamente hasta dos horas en cada trayecto”, afirmó Mantilla

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Movilidad inclusiva

Para Darío Hidalgo, director ejecutivo de la Fundación Despacio y consultor del World Resources Institute (WRI) Centro Ross para Ciudades Sostenibles, Bogotá no había tenido un crecimiento en infraestructura vial.

“La ciudad no ha crecido en su oferta de estructura para la movilidad de acuerdo con las necesidades de los habitantes; desde el 2006 no se arranca con la construcción de una nueva troncal de TransMilenio, y desde el 2012 no se pone en marcha ningún proyecto de alta envergadura, de gran capacidad para el transporte masivo; se han hecho algunas extensiones, como en la calle 6.ª o la autopista Norte, y recientemente TransMiCable, en Ciudad Bolívar”, aseguró Hidalgo.

El director resaltó que el concepto que se está utilizando en todos los nuevos proyectos contempla calles completas, es decir, que tengan la circulación vehicular, tráfico mixto y se priorice el transporte público, además de espacio para ciclorruta y andenes amplios.
“Con los diseños que se están haciendo se espera tener mejor seguridad vial en las calles, como se hizo en Bogotá hace 20 años, cuando se logró bajar –entre los años 1996 y 2006– el número de muertos en un 60 por ciento, ya que bajó de 1.300 a 600; desde esa época se ha mantenido estable, oscila entre500 y 600 accidentes reportados cada año en la ciudad”, comentó Darío.

Más calidad de vida

Aunque los tiempos de tráfico son variables, una persona que recorra la avenida Ciudad de Cali en un bus público tradicional, puede gastar hoy hasta dos horas y media en un trayecto entre la calle 80 y la avenida Villavicencio, pero con la implementación de la troncal, esa misma persona gastaría entre 20 y 30 minutos, es un ahorro del más del 50 por ciento.

Este fenómeno hoy se ve reflejado en la avenida Bosa, que tenía un uno por ciento de avance cuando la recibió la administración actual.

“La congestión de Bosa era muy alta, a las siete de la mañana uno se gastaba casi 40 minutos en llegar a la carrera 86 o la Ciudad de Cali, hoy solo se gasta entre 10 y 15 minutos”, manifestó Javier Cruz, residente de Bosa San José desde hace cinco años.
Cruz llevaba a cabo el recorrido desde su casa y se demoraba unos 30 minutos para llegar hasta la avenida Ciudad de Cali o la carrera 30.

Por otra parte, la localidad de Suba también se verá beneficiada, ya que la avenida El Rincón logrará la intersección con la avenida Boyacá, descongestionando más de 70 barrios de la localidad. Esta arrancará en mayo de este año, y se espera que esté lista en el 2021. Por otra parte, a estas megaobras también se les suman la descontaminación del río Bogotá, que comprende las obras de la planta y la estación elevadora Canoas. Esta última fue adjudicada durante el 2018, y se espera que en el 2019 se abra la licitación para la planta Canoas, la más grande del país.

Conozca tres hitos que destrabaron la descontaminación del río Bogotá

Para construir un pozo de más de 70 metros de profundidad –proporcional a un edificio de 20 pisos–, unas 74 personas trabajaron durante un año para extraer dos máquinas tuneladoras de más de 100 metros de longitud, lo que equivale a 2,5 buses biarticulados de TransMilenio. Aquella extracción fue el primero de los grandes hitos para la recuperación del río Bogotá, en los últimos años.

Una de las razones de peso tiene que ver con que estas dos gigantescas máquinas, de más de 500 toneladas cada una, permanecieron enterradas por más de siete años e impedían el funcionamiento del 70 por ciento del sistema troncal de alcantarillado de la ciudad y del municipio de Soacha. El Acueducto de Bogotá inició en marzo de 2017 la extracción de las tuneladoras, y así comienza la conexión del sistema de túneles, por un valor de 25.633 millones de pesos.

Segundo gran escalón

A la fecha, según el Acueducto, en las aguas residuales producidas en Bogotá y el municipio de Soacha se vierten 690 toneladas diarias de residuos al río Bogotá. Lo que convierte la descontaminación total del río en uno de los retos más grandes de la administración actual: “Es un compromiso y una deuda de la ciudad con nuestro río desde hace más de 20 años”, afirmó Lady Ospina, gerente encargada de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB).

Aunque era un paso definitivo, no bastaba la extracción de las tuneladoras para conseguir el ciento por ciento de la descontaminación del río Bogotá, había que sortear un segundo escollo: el financiero.

En octubre de 2017 se selló un histórico acuerdo entre la Corporación Autónoma Regional (CAR), el Distrito (a través del Acueducto de Bogotá) y la Gobernación de Cundinamarca. Estas entidades pactaron el cierre financiero por 4,5 billones de pesos para invertir en la construcción de la planta de tratamiento de aguas residuales (Ptar), lo que permitiría tratar el ciento por ciento de las aguas residuales de Bogotá y Soacha.

A finales de 2018, y siguiendo con los hitos, el tercero y definitivo se logra con la adjudicación del contrato para la construcción y puesta en marcha de la estación elevadora Canoas, obra que costó 351.957millones de pesos. Según la Empresa de Acueducto, ha sido la obra más costosa que se ha adjudicado en los últimos 10 años.
Con la construcción de esta estación se recibirán las aguas residuales de las cuencas de los ríos Fucha, Tintal y Tunjuelo, y las del municipio de Soacha, que corresponde al 70 por ciento de la ciudad.

La estación Canoas estará ubicada en Soacha, junto a la futura planta (Ptar) Canoas, y servirá para bombear 38.400 litros de agua residual por segundo, una medida equivalente a la cantidad de líquido con el que se podría llenar en un minuto una piscina olímpica. “El 30 por ciento de las aguas residuales que produce Bogotá las vamos a retener, a tratar, limpiar y purificar en la Ptar Salitre –que estamos ampliando en conjunto con la CAR–, y el 70 por ciento restante de los residuos de la capital, junto con el ciento por ciento de los de Soacha, los vamos tratar a través de la Ptar Canoas”, informó la gerente.

Este año se abrirá el proceso de selección y contratación para la ejecución de obras de la Ptar Canoas.

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Tres troncales nuevas y la ampliación de otra

Este año, la avenida 68, la avenida Ciudad de Cali y la carrera 7.ª serán licitadas para poder avanzar en la construcción de nuevas troncales de TransMilenio en estos corredores.

En el caso de la 7.ª, los biarticulados recorrerán desde la calle 32 hasta la 200, se conectará con todo el sistema público de transporte en la ciudad, pagando el mismo pasaje, y sin transbordos; además, cerca de 3 millones de ciudadanos circularán por este corredor.

En la avenida 68, se conectará la autopista Sur hasta la carrera 7.ª con calle 100. Y la avenida Ciudad de Cali tendrá conexión con la primera línea del metro, a la altura de la avenida Villavicencio, conectando el suroccidente y el norte de la ciudad.

El plan para la avenida Caracas es la extensión desde la estación Molinos hasta el portal Usme; con la ejecución de esta obra se beneficiarán un millón de ciudadanos de las localidades Ciudad Bolívar, Rafael Uribe Uribe, Tunjuelito y Usme; su construcción comienza este 2019.

Con licitación del metro en 2019 se blinda un sueño de décadas

El despacho de 20.000 buses diarios que movilizan a 2’500.000 usuarios en TransMilenio y a 1’520.000 personas que usan diariamente el Sistema Integral de Transporte Público (SITP) son cifras que demuestran la demanda que tiene hoy el uso de transporte público en Bogotá. Sin embargo, para ciudadanos como Isabella Niño no son suficientes las opciones:

“Cada vez hay más personas en la capital; en horas pico pareciera que el TM se está quedando pequeño, y Bogotá es una metrópoli que necesita con urgencia un metro”.
Asimismo, para Juan Carlos Muñoz, director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable de Chile y experto en movilidad, compartió: “Hay que dejar ya de discutir cómo debe ser el metro y mejor pasar a ejecutarlo: el metro le dará fortaleza a TM, y TM le dará fortaleza al metro”.

Por lo tanto, la Alcaldía Mayor afirmó que el metro no solo mejorará la movilidad, sino que ayudará a crear una ciudad más amable para todos.

“Con la construcción de la primera línea, la capital ganará 1’442.962 metros cuadrados nuevos de espacio público. Los andenes, separadores, parques, ciclorrutas y vías que se encuentran dentro del límite de intervención del proyecto serán completamente renovados”, agregó el Distrito.

La primera línea del metro se adjudicará en el segundo semestre de este año, tendrá una longitud de 23,96 kilómetros y será ciento por ciento elevada. El primer tramo irá desde el portal Américas hasta la avenida Caracas, a lo largo de la avenida Villavicencio, avenida Primero de Mayo y calle 1.ª,pordonde girará hacia el norte por la avenida Caracas hasta la calle 72.

Los recursos para la construcción del metro –incluye troncales alimentadoras– están asegurados por la Nación y el Distrito, que suscribieron contratos de crédito con la banca multilateral para financiar las obras previstas para los siguientes cinco años.

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   Esta es una de las estaciones de Transmilenio por la carrera 7.a a la altura de la calle 116

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‘La ALO facilitará ingreso a la ciudad’

Con la apertura de la licitación, que sería en julio de este año, la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO) se convertirá en uno de los proyectos más importantes del suroccidente de la ciudad. Se calcula que va a beneficiar a más de 2 millones de personas en las localidades de Bosa, Kennedy y Fontibón, además de los municipios de Soacha, Sibaté y Mosquera.

Este megaproyecto, impulsado por la Alcaldía Mayor y la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), tendrá una longitud aproximada de 24 kilómetros con un corredor vial exprés–o exclusivo– entre Chusacá y la calle 13 (Bogotá). La ALO tendrá en total 49 kilómetros, de los cuales 35 se ubican dentro del perímetro urbano de Bogotá. Con una asociación público-privada (APP), la ciudad garantizará la construcción de 10 kilómetros (desde el río Bogotá hasta la calle 13); los 14 kilómetros restantes son de Cundinamarca (entre Chusacá y el río Bogotá).

De acuerdo con Darío Hidalgo, experto en movilidad, los accesos a la ciudad están saturados y no hay una buena conectividad regional. “La ALO facilitará el ingreso a la ciudad por el suroccidente, permitiendo integrarlos desarrollos urbanísticos que se están dando en municipios como Soacha, Funza y Mosquera. En estos sitios se está gestando la expansión urbana, pero, si no hay conectividad, eso se va a ver reflejado en mayor congestión”, comentó el experto.

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Así se construye la nueva cara de Bogotá
Bogotá

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