Metabolismo urbano, una necesidad del siglo XXI

Metabolismo urbano, una necesidad del siglo XXI

Existe una fuerte tendencia mundial para encontrar la armonía entre las ciudades y la naturaleza.

GHJ

 

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Alexander Stward Niño Soto

27 de septiembre 2018 , 09:58 a.m.

Así como en la naturaleza se presentan los procesos de transformación de materia y energía para la construcción de órganismos, es decir, la ingesta de alimentos en algunos seres vivos para la construcción de tejidos; en las estructuras construidas por la sociedad y reconocidas como ciudades se presentan procesos similares a los que se les puede denominar como metabolismo urbano.

Así lo asegura Alexander Stward Niño, coordinador de la Maestría en Urbanismo y Desarrollo Territorial de la Universidad del Norte, quien explica que se puede reconocer en los centros urbanos un comportamiento similar a las personas o animales en cuanto al consumo de materias primas y energía, con el objetivo de construir elementos como viviendas, puentes, escuelas, o generar movimiento en forma de transporte o activación de máquinas.
Entonces, de la misma forma que en la naturaleza los seres vivos producen residuos que son absorbidos por el mismo ecosistema, el experto sostiene que en las ciudades se producen desechos, pero, la gran diferencia entre estos dos procesos, reside en que los centros urbanos producen fundamentalmente residuos que no son asimilados por el ambiente, por lo que se convierten en basura.
En consecuencia, Alexander Stward Niño indica que “aquí es donde nace la necesidad de estudiar el metabolismo urbano como un mecanismo para armonizar la producción de residuos con el territorio”.

Precisamente, en la actualidad hay una fuerte tendencia en la sociedad mundial para encontrar la empatía entre las ciudades y la naturaleza y, esta búsqueda se ha definido como el desarrollo sostenible, no obstante, para el profesor se ha encontrado una profunda deficiencia en este discurso, ya que el modelo económico se ha centrado en el crecimiento permanente del consumo de recursos como la única base de la economía actual, es decir hoy producimos y acumulamos más recursos que los realmente necesarios.
En la opinión del especialista, “es necesario, entonces, estudiar otras alternativas que busquen construir armonía entre la forma de suplir las necesidades de la sociedad y la protección de las condiciones territoriales que han construido los ecosistemas por milenios”.

Para el caso concreto de Colombia, Stward Niño apunta que el país está centrado en cumplir los objetivos de desarrollo sostenible de acuerdo con las metas que paulatinamente se han venido monitoreando.


Igualmente, el docente dice que se han venido haciendo campañas en relación con la promoción de procesos de reciclaje y la prevención de riesgos por efectos de cambio climático, pero advierte que “substancialmente nuestra sociedad no ha repensado su modelo actual de crecimiento y desarrollo de centros urbanos y apenas estamos en modelos incipientes, en los que se ordena el territorio por actividades”.

JK,

 

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Cortesía de la Universidad del norte 

“Todavía seguimos pensando que el único modelo para suplir nuestras necesidades básicas está en la extracción de recursos naturales no renovables como la minería y la extracción de petróleo. Mucho menos se ha logrado en procesos de reconversión industrial hacia la generación de menos residuos o hacia el reciclaje completo”, afirma.
Adicionalmente, manifiesta que la generación de tecnologías limpias y la protección ambiental tampoco ha sido una prioridad en el país, ya que apenas nos estamos tratando de entender como una sociedad que debe reconciliarse entre sí al igual que con la naturaleza.

Como resultado, una de las áreas de investigación de la Maestría en Urbanismo y Desarrollo Territorial de la Universidad del Norte se enfoca en el estudio de los procesos metabólicos de los centros urbanos. Sobre esto se han hecho investigaciones en las dinámicas de consumo de agua en Cartagena, algunos procesos de manejo de residuos sólidos para Santa Marta y actualmente se está desarrollando una investigación alrededor del consumo de energía en los centros urbanos de la región Caribe.
“Las conclusiones de las investigaciones hasta el momento no son nada alentadoras puesto que los resultados demuestran que no hay mayor interés por generar controles adecuados para cuidar las condiciones del agua o estrategias claras centradas en el reciclaje de todos los productos resultantes de las actividades urbanas”, dice el coordinador de la Maestría en Urbanismo y Desarrollo Territorial.

Asimismo, comenta que el manejo de las fuentes energéticas en los últimos años ha mantenido una taza incremental como consecuencia de los procesos de concentración poblacional en los centros urbanos, luego el panorama no es muy alentador porque controlar las condiciones metabólicas urbanas no está en la agenda ni de la sociedad ni de los gobernantes.
“Aquí es en donde estamos trabajando fuertemente en la formación a nivel de posgrado para desarrollar investigaciones que muestren inicialmente el problema y podamos vislumbrar otras alternativas de reconversión de la sociedad con procesos de agricultura urbana, reducción de consumo energético y procesos de restauración ambiental urbana que vinculen activamente a todas las comunidades”, puntualiza.
Ante este panorama, el docente hace una invitación al sector educativo, por una parte, a aumentar el nivel de conocimiento sobre los procesos metabólicos urbanos de tal forma que nos permite entender cómo se pueden controlar dichos procesos en las ciudades.

Asimismo, los exhorta a explorar y generar acciones directas en la búsqueda de la reconversión de prácticas tradicionales en generación de residuos que permitan transformarlos hacia una sociedad que recicle todos los recursos y desaparezca el concepto de basura.

Del mismo modo llama la atención del Gobierno Nacional para dar un salto en el manejo de la política pública que trascienda los simples intereses de crecimiento económico y comprenda que es más importante la conservación de los recursos para mantener unas condiciones adecuadas en las dinámicas de los ecosistemas.
Para el catedrático, “Si no se protegen los recursos naturales es inminente la destrucción de las sociedades que conocemos, pues de nada nos servirá tener grandes ciudades sin agua y sin alimentos”.

En cuanto a la sociedad en general, pide cambiar sus prácticas centradas en el consumo incremental y permanente de bienes y servicios por nuevas prácticas encaminadas en el reciclaje de todos los productos. Asi como a orientar las prácticas agrícolas hacía la reducción en la utilización de agroquímicos y pesticidas ya que estos estos daños son de niveles superiores y en algunos casos irreversibles.

“Es necesario investigar más para ofrecer alternativas que permitan convertir las actuales prácticas urbanas, pues en los últimos 500 años hemos transformado nuestro país en un lugar de ciudades con pobreza y zonas rurales deforestadas por grandes procesos de extracción minera y forestal. Y esto debe detenerse pronto antes que sea demasiado tarde”, concluye.

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