La fiesta que nos sigue liberando

La fiesta que nos sigue liberando

Único evento en la ciudad que congrega a la población cartagenera desde sus diferentes actividades.

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Crédito: UniCartagena

Por: CONTENIDO PATROCINADO
29 de octubre 2019 , 09:36 a.m.

“Y en un 11 de noviembre, fue la heroica Cartagena” canta el himno de la ciudad donde inició y finalizó el proceso de independencia de la naciente República de Colombia. El 11 de noviembre de 1811 se expide la primera declaración de independencia del territorio neogranadino, y tiene lugar en la ciudad amurallada bajo el grito “¡Que viva la libertad. Que muera la tiranía!” En ella jugaron un papel importantísimo las élites locales, quienes lideraron el proceso ideológico y democrático para la respectiva declaratoria; sin embargo, en este proceso independentista, también jugaron un papel importante los sectores populares de la época, liderados por Pedro Romero en la movilización de los Lanceros de Getsemaní.

En ella, se encontraron indígenas, mulatos, y negros libres que levantaron su voz contra la Corona Española. Desde ese momento, se inició una tradición que congregaría a todo el pueblo cartagenero entorno al folclor, la libertad, la alegría, la religiosidad, la creatividad y las prácticas militares comunes de cada momento histórico. Por tal motivo, la celebración de la independencia de La Heroica se extiende a toda Colombia permitiendo una conmemoración nacional con epicentro en Cartagena.

El 11 de noviembre de 1812, un año después de la declaración de Independencia, se convocó en Cartagena una marcha en honor a los valientes héroes que nos entregaron la libertad. En medio de marchas militares y discursos patrióticos, se conmemoró este importante acontecimiento en el territorio cartagenero. De la misma forma, el tradicional canto Te Deum se abría paso entre las élites desde una narrativa que exalta al Dios poderoso, alaba al Dios de los ejércitos; de este modo la Iglesia Católica continuó haciendo presencia en las esferas públicas, con la intención de restringir las celebraciones de la gente, y conservar la estructura ceremonial-religioso-político de la fecha.

Sin embargo, la diversidad étnica y las tradiciones folclóricas surgieron entre la multitud una vez finalizada la celebración estructural; con máscaras y música viva se produjo el regocijo propio de la libertad, como una nueva manifestación de emancipación de las nuevas élites que se empezaron a formar. De esta manera iniciaron las fiestas de independencia, las fiestas del 11 de noviembre: un primer momento religioso, militar y sobrio, seguido por la alegría del pueblo en los bailes, disfraces y jolgorio. Con el pasar de los años, la idea misma de independencia fue moviendo los ideales de apropiación de la fiesta, de modo que el regocijo terminó por desplazar completamente la postura rígida política y religiosa de la conmemoración de la independencia. Las Fiestas de la Independencia son de la gente.

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Crédito: Unicartagena

Hoy, este evento es el único en la ciudad que congrega a toda la población cartagenera, desde sus diferentes actividades. En las localidades recibe a toda clase de personas, indistintamente de su estrato socioeconómico, etnia, intereses o gustos; de esta forma se convierte en un elemento aglutinador de la ciudad y del país. Cartagena de Indias es la única ciudad que conmemora un hecho histórico tan determinante en la construcción de la Nación colombiana, con festejos populares donde los distintos elementos de la tradición identitaria y memoria local se visibilizan: danza, música, arte, cocina tradicional, pueblo, academia, comercio, todo, absolutamente todo, tributando a la exaltación de un momento histórico sin precedentes.

La independencia de Cartagena fue un proceso en el que todos los sectores de la ciudad participaron desde las diferentes vivencias e ideologías. En este camino, se destacan personajes claves como Pedro Romero, el almirante José Prudencio Padilla y los hermanos Gutiérrez de Piñeres, quienes, desde las esferas superiores de la ciudad, aportaron los ideales políticos, militares y sociales para la construcción de una sociedad libre. También surgieron, desde los sectores más populares, movimientos que representaban los intereses más básicos de la gente, pero no por eso, menos importantes.

Los Lanceros de Getsemaní fueron un grupo determinante para derrocar la opresión española, pues manifestaron su inconformidad, dieron sentido a las ideas revolucionarias y asumieron su postura emancipadora. Por su parte, los negros cimarrones fueron una fuerza presente en todo el proceso libertario que, desde antes de la declaratoria de independencia, se aventuraron a lugares desconocidos en huida del poder de los blancos, formando palenques, de los cuales aún siguen algunos vigentes y son patrimonio de nuestra cultura.

Desde aquel 11 de noviembre de 1812 y solo con escasas excepciones como en la retoma y el sitio de Murillo, Cartagena no ha dejado de celebrar y conmemorar su hazaña independentista. Con el pasar de los años, se fueron sumando a la historia de esta ciudad, personajes ilustres que, desde la música, el baile, y todo tipo de manifestaciones artísticas, siguen construyendo y resignificando los valores de la libertad, en una sociedad que quiere abrirse paso a nuevas formas de identidad (cultural, étnica, sexual, etc).

La Universidad de Cartagena tiene una fuerte relación con las Fiestas de Independencia de Cartagena de Indias. La fiesta como la Universidad son expresiones y proyectos, resultado de la naciente República colombiana. La primera celebra la libertad, la segunda, es una propuesta para afianzar el sentido de Nación desde la Educación. Es la Educación nuestra fiesta permanente. Nuestro tributo a la Nación. Si un 6 de octubre de 1827, se constituyó la Universidad de Cartagena, fue precisamente un 11 de noviembre de 1828 que la Universidad Pública líder hoy en el caribe colombiano, abrió sus puertas como regalo honroso a la ciudad prócera.

Mientras los actores festivos (Joe Arroyo, La Cobra, las muñeconas, entre otros) con sus distintos disfraces y representaciones, recrean la cotidianidad de la ciudad a través de personajes, situaciones, críticas sociales, problemáticas y simbologías, la Universidad de Cartagena celebra día a día la formación de actores sociales que tendrán incidencia desde sus profesiones y desempeños en la construcción de la ciudad contemporánea.

LA PLURICULTURALIDAD DE UN PUEBLO, EVIDENCIA DE UNA FIESTA

La relevancia que tiene Cartagena en el plano nacional e internacional se le debe a su puerto, el mismo que desde la conquista le ha permitido ser destino comercial para los españoles al traer los elementos culturales de sí mismos y a los africanos esclavizados. De esta forma, Cartagena se construyó como un centro multicultural que integró gastronomía, arquitectura y, por supuesto, música y danzas. Por tal motivo, implícitamente durante las fiestas, se pueden identificar elementos españoles, africanos e indígenas que se hibridan para llegar a expresiones propias del folclor actual como la cumbia, el mapalé, bullerengue, puya, y la inigualable champeta.

Nada más bello, colorido y majestuosamente caribe que el escenario del desfile de independencia o batalla de flores como también se le conoce. Entre el mar Caribe (patrimonio natural) y el cordón de murallas más extenso y mejor conservado de América Latina, se vislumbra a un río humano conformado por cabildos de indígenas Zenues, afrodescendientes, niños, adultos mayores, jóvenes, representantes de las zonas insulares y rurales, población diversa y personas con discapacidad, todos al unísono de sus cuerpos y sonrisas, gritan con sus vestuarios, maquillajes y expresiones, una vez más libertad e independencia, mientras afianzan nuestro ser cartagenero.

La riqueza de la ciudad, también se evidencia en los espacios pedagógicos necesarios para la exaltación de la cultura, en cada comunidad de las 3 localidades. Ellas participan a través de sus reinas, candidatas al reinado de la Independencia. Es la oportunidad clara de visibilizar a una comunidad, para encontrarla con las demás. Las reinas, tienen la responsabilidad de mostrar a toda Cartagena la riqueza de sus barrios y su aporte a la construcción de ciudad; a la vez que se apropian de proyectos que contribuyan a la apropiación social del conocimiento en temas patrimoniales y culturales, reconociendo la diversidad de la ciudad, y de cada barrio.

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Crédito: Unicartagena

QUE POR PATRIA SE INMOLÓ

El proceso independentista de Cartagena, y de la Nueva Granada, finalizó el 10 de octubre de 1821, cuando los últimos españoles son expulsados del territorio cartagenero. El pueblo cartagenero, aun en pie de lucha, quema las embarcaciones españolas, lo que obliga a las tropas enemigas a partir a la Habana, abandonando completamente el territorio continental de la Nueva Granada.

En la actualidad, se recuerda ese acto de valentía cada 10 de octubre, con la llamada noche de San Juan, fecha histórica tan importante como la inicial del 11 de noviembre. Hoy, este momento revive en la Noche de las Candelas, donde los grupos folclóricos bailan al ritmo de los tambores acompañados de antorchas y velones que iluminan las calles, pero también en la lluvia de luces que alrededor de la bahía muchos ciudadanos encienden tratando de evocar la valentía de nuestros antepasados y retomar la fuerza para seguir construyendo a Cartagena de Indias.

De modo que cada elemento presente en las Fiestas de Independencia de Cartagena hace parte de un sentido patriótico, cultural, folclórico, y nacional. Esta celebración contiene elementos que permanecen en el tiempo, con un sentido estético e histórico. Sin embargo, debe enfrentar nuevos retos que le permitirán fortalecer sus discursos, y sus alcances, como integrar en el centro de la fiesta a la población rural, y a la población LGBT, de modo que se convierta en el evento aglutinador cartagenero por excelencia. Desde la academia la invitación es muy clara, a generar apropiación social del conocimiento, donde estudiantes y docentes se propongan llevar estos saberes a toda la ciudadanía y vivir el patrimonio de todos. Un buen momento para hacerlo es viviendo las fiestas novembrinas.

La Universidad de Cartagena desde el Observatorio del Patrimonio Cultural sigue aportando al proceso de postulación y reconocimiento de las Fiestas como patrimonio inmaterial de la Nación. Será nuestra responsabilidad investigar, promover, divulgar, crear y propiciar espacios de permanente reflexión, apropiación y festejo.

Documento de postulación para la inclusión de las Fiestas de Independencia de Cartagena en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la nación colombiana.

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