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El embarazo, una etapa de cuidado
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El embarazo, una etapa de cuidado

Conozca todos los cuidados que una futura mamá debe tener en cuenta durante este periodo.

Asegurar una gestación sana, tranquila y feliz, es cuidar la salud de dos. Tanto la madre como su futuro hijo no deben estar solos durante esta etapa, el acompañamiento de la familia y de los servicios de salud es vital en este momento de la vida.

Y es que estos cuidados abarcan tanto la parte emocional y afectiva como la salud física. En la primera, los seres queridos como familia y amigos juegan un papel fundamental; y en la segunda, se hace imprescindible una guía profesional, dada por el acompañamiento de la EPS, que permita identificar a tiempo alteraciones, si las hubiera, para darles el tratamiento oportuno.

Igualmente, la entidad de salud es un aliado importante a la hora de educar para prevenir posibles alteraciones durante el embarazo y en la toma de decisiones, así como el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos.

Cuidados imprescindibles y signos de alarma

Desde Famisanar EPS, la recomendación una vez inicia el embarazo o ante sospecha de estar embarazada, es solicitar una cita para inicio de control prenatal. Esta consulta da lugar a los controles mensuales de la gestación según el riesgo, los cuales deben ser de manera regular, es decir, una vez al mes, para valorar la evolución y bienestar de la madre y del bebé.

Estos controles sirven para hacer una valoración física y psicológica, tanto de la madre como del padre y del grupo familiar, para detectar a tiempo aquellos procesos susceptibles de riesgo, igualmente, dan lugar a la toma y lectura de laboratorios y ecografías.

Además de los controles es vital hacer seguimiento a posibles señales de alarma, de acuerdo con Famisanar estas varían según la edad gestacional. En el primer trimestre, es decir, antes de la semana 12, por ejemplo, la madre debe estar atenta a cualquier sangrado o salida de secreción vaginal diferente a flujo, dolor bajo tipo cólico, ardor, dolor o molestias al orinar y fiebre mayor o igual a 38°C.

A su vez, para el segundo y tercer trimestre, factores como cualquier tipo de sangrado, salida de líquido o moco por la vagina, dolor bajo tipo cólico, contracciones frecuentes y duraderas o de alta intensidad, alteraciones en el estado de conciencia, dolor de cabeza, dolor en la boca del estómago, alteraciones sensoriales como pitidos en los oídos, ver luces pequeñas o visión borrosa y convulsiones o ausencia de movimientos del bebé por más de cuatro horas, son motivo de consulta inmediata y no deben pasarse por alto, pues son la manifestación de alguna irregularidad que debe tratarse.

Respecto a las dudas que genera la posibilidad de contagio de covid-19 durante esta etapa, Famisanar confirma que hasta el momento no existen razones para pensar que pueda tener mayor incidencia o severidad en la población gestante, no obstante, señalan la importancia de tomar todas las medidas de prevención pertinentes, como el uso de tapabocas, el lavado frecuente de manos y el aislamiento en casa.

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El acompañamiento clave de la EPS

Así como el entorno familiar es fundamental en los cuidados y el acompañamiento, contar con los servicios adecuados de salud es el primer garante de un proceso seguro y exitoso, pues a través de ellos se brindan las atenciones necesarias.

En Famisanar destacan, por ejemplo, que, al iniciar tempranamente a los controles prenatales, en conjunto con la red de prestadores, se garantiza que las familias gestantes accedan oportunamente a los controles, en los cuales se realiza valoración física y sicológica, clasificación del riesgo obstétrico, toma y lectura de laboratorios y ecografías según la evolución de la gestación.

Estos controles pueden ser realizados por enfermería, medicina general o especialista en obstetricia y ofrecen, además, micronutrientes esenciales durante la gestación como el ácido fólico, el sulfato ferroso y el carbonato de calcio, que participan en la prevención y reducción del riesgo de que el bebé pueda padecer defectos congénitos.

Respecto a las pruebas y exámenes (que se realizan de acuerdo a la edad gestacional), estas contemplan hemoclasificación (solo en la primera consulta en caso de desconocerse), cuadro hemático, glicemia, prueba de intolerancia oral a la glucosa, urocultivo, serología para sífilis, VIH, hepatitis B, estreptococo del grupo B, citología y ecografías. Estas últimas, además, entre la semana 10 a la 14 para identificar alteraciones genéticas y entre la 18 y 24 para identificar alteraciones en la anatomía del bebé que, de presentarse, darán lugar a exámenes y ecografías adicionales, con el fin de establecer un diagnóstico temprano y un tratamiento oportuno.

Por su parte, entidades como Famisanar, brindan también servicios de atención por odontología, nutricionista, psicología y vacunación, además, cursos virtuales de preparación para la maternidad, paternidad y familia gestante, consejería en lactancia materna y en anticoncepción, esta última para decidir el método de planificación familiar para el momento del nacimiento del bebé.

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