Así es el mágico santuario de aguas rojas y cedros negros en Santander

Así es el mágico santuario de aguas rojas y cedros negros en Santander

En el corazón de la Provincia Guanentina se localiza un santuario de Fauna y Flora colombiano.

Santuario de Fauna y Flora conocido como Virolín

Santuario de Fauna y Flora conocido como Virolín

Foto:

CÉSAR OLAYA

Por: @maurobucaro
17 de julio 2020 , 11:48 a.m.

Entre los municipios santandereanos de Charalá, Encino, Gámbita y rasguñando parte de Onzaga, se localiza uno de los once Santuarios de Fauna y Flora definidos para Colombia, se trata del nominado Guanentá Alto Río Fonce, popularmente conocido como Virolín, el cual conforma una línea de vida al integrarse con el corredor ambiental que conforman los páramos Guantiva – La Rusia – Iguaque, localizados hacia el costado occidental de la Cordillera Oriental de los Andes, en alturas comprendidas entre los 3.100 y los 4.280 m.s.n.m.

¿Pero qué es un Santuario de Fauna y Flora?; lo primero decir que es una de las categorías contempladas dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, que comprende delimitaciones tales como Parque Nacional Natural, Área Natural Única, Reserva Nacional Natural, Vía Parque y el propio Santuario, qué para el caso de Colombia, conforma una red de cerca de 53 áreas naturales protegidas.

Para el caso particular, este espacio busca consolidar un área de protección especial de especies altamente amenazadas, qué por demás, sean soporte vital para la existencia de varias formas de vida dependientes y en especial, que tengan la categoría de endemismo o casi endemismo, que define una especie con un área vital exclusiva para cierto espacio geográfico.

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Para el caso de Guanentá Alto Río Fonce, la presencia de amplios reductos de roble colombiano (Quercus humboldtii) y en especial de la especie de roble negro (Colombobalanus excelsa), determina que además de ser una especie altamente amenazada en virtud de la explotación maderera, estos árboles se constituyen en un soporte fundamental tanto para el mantenimiento y control de fuentes hídricas vitales, como de hecho es destacable que este sector conforma una estrella fluvial garante del preciado liquido para cientos de poblaciones de los departamentos de Santander y Boyacá.

Santuario de Fauna y Flora conocido como Virolín

Santuario de Fauna y Flora conocido como Virolín

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CÉSAR OLAYA

Importante acotar que estas dos especies, hacen parte del Libro Rojo de las Especies Maderables Amenazadas en Colombia, ambas especies de roble bajo la categoría ¨Vulnerable¨, que define un moderado riesgo de extinción o deterioro poblacional, determinándose qué para el caso del Roble Negro, su área de presencia es menor a los 20 mil km cuadrados, con grandes fenómenos de fragmentación.

Sobre el particular, es importante resaltar las cifras que al respecto diera a conocer la Corporación Autónoma Regional de Santander -CAS-, donde se asegura que en los últimos 30 años se han perdido más de 30 mil hectáreas de bosques de roble.

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Pero no solo se trata de la preservación de los robledales, pues junto a su presencia, coexisten otras especies vegetales categorizadas como de alto riesgo, como es el caso del Comino Real (Aniba perutilis), en Peligro Crítico; la magnolia (Magnolia arcabucoana), En Peligro; el cedro de montaña (Cedrela montana), Casi Amenazada; la palma crespitosa (Aiphanes graminifolia) que además de endémica se encuentra en la categoría En Peligro Crítico y la Palma de Cera (Ceroxylum quinduense), considerada una especie En Peligro.

Santuario de Fauna y Flora conocido como Virolín

Santuario de Fauna y Flora conocido como Virolín

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CÉSAR OLAYA

Junto a las especies vegetales, este lugar que contempla tres espacios naturales: alto bosque andino, bosque de niebla y páramo, es baluarte de vida de especies animales que van desde vertebrados, mamíferos, insectos y reptiles, hasta las aves y murciélagos, estos últimos responsables del 80% de los procesos de reforestación y preservación de bosques, tanto por su condición de ser altos consumidores de insectos (muchos de ellos lesivos para cultivos), como por su condición de transportadores de semillas y polen, un alto componente de sus dietas.

Recorrer el santuario

Son muchas las opciones y alternativas para realizar un recorrido por este Santuario, donde el compromiso ineludible es el de asumir cada instante y cada paso recorrido, como un compromiso con el respeto por la naturaleza, el disfrute de la vida y la consciencia ecológica.

Para acceder al Parque puede hacerse de manera oficial, gestionando los permisos correspondientes ante la Unidad de Parques del Ministerio del Medio Ambiente, en especial si existe la intensión de hacer inmersiones amplias en tiempo y recorrido. Más si lo que se quiere es hacer una visita de sensibilización primaria, puede hacerse a través de recorridos cortos con origen en cualquiera de los municipios cercanos como Charalá, Encino y Gámbita en Santander o Duitama en Boyacá.

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Desde Santander, tener presente que las vías de acceso son bastante precarias y exige atender la recomendación de hacerlo en un transporte contratado en los municipios o en un vehículo apto para estos terrenos. Por Boyacá donde se accede directamente a las instancias del Páramo de La Rusia, las vías son un poco más generosas.

Un lugar imperdible es el recorrido cercano al Corregimiento de Virolín, desde donde con ayuda de un guía local, se puede hacer un amplio recorrido por el sector conocido como El Reloj, un pequeño reducto de bosques donde el avistamiento de aves y el disfrute visual que propicia el correr de las aguas de los ríos Guillermito, Oibita y Negro con su particular sincronía cromática, le brindan una suficiente y muy satisfactoria aproximación a lo que significa este regalo de la vida.

Santuario de Fauna y Flora conocido como Virolín

Santuario de Fauna y Flora conocido como Virolín

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CÉSAR OLAYA

Desde el Municipio de Encino, se puede visitar previos contactos y permisos, la Reserva Biológica Cachalú, con cerca de 11.700 hectáreas protegidas, bajo la tutela de la Fundación Natura.

Allí además de las bellas lagunas, el poder conocer el mencionado roble negro y disfrutar del avistamiento de más de 250 especies de aves, entre las cuales se destacan 5 en condición de endemismo, como es el caso de la Perdíz Santanderana (Odontophorus strophium), el Colibrí Gorriazul (Amazilia cyanifrons), el Colibrí Inca Negro (Coeligena prunellei), el Pajuil Pico Azul (Crax alberti) y el Chango de Montaña (Macroagelaius subalaris).

El misterioso rojo de las aguas

Como si se tratara de detallar la paleta de un pintor que ha hecho de la gama rojo bermellón su constante de color en su obra, apreciar el correr de cualquiera de los ríos y quebradas que se multiplican en la geografía verde del Santuario, oferta la más increible de las experiencias para el visitante, propiciando al tiempo muchas inquietudes, la primera y la más natural, la duda que reviste sobre la calidad o el riesgo de su consumo.

Una acuarela cambiante de gamas rojas que en algunos parajes donde las aguas se calman y se transforman en espejo de cielos azules, la percepción cromática se amplía para brindar una singular orquestación de impactos visuales que embrujan al más augusto de los observadores. Si a esta ya de por sí exclusiva suma de efectos, le agregamos el toque verde de líquenes y musgos que se abrazan a las piedras que asoman entre las corrientes, no queda alternativa distinta a la de brindar una debida genuflexión de admiración ante tal espectáculo de la natura.

Santuario de Fauna y Flora conocido como Virolín

Santuario de Fauna y Flora conocido como Virolín

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CÉSAR OLAYA

El secreto de esta colorida percepción no es otra que el literal resultado que genera el teñido de las aguas en las cuencas altas o nacimientos, donde la presencia de los taninos o frutos del cedro, al desprenderse de sus matrices arbóreas caen a la fuente y en su natural proceso de descomposición, liberan el colorante que por las cantidades dispersas, terminan por vestir de este color las aguas.

​CÉSAR MAURICIO OLAYA C
Para EL TIEMPO
BUCARAMANGA

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