Las 3 peligrosas trochas que usan los migrantes para llegar a Ecuador

Las 3 peligrosas trochas que usan los migrantes para llegar a Ecuador

El visado exigido por el país vecino tiene estancados a más de mil migrantes en Ipiales.

Migrantes en Ipiales

Según el Gobierno ecuatoriano, gracias al visado, el flujo de venezolanos en los primeros días de esta semana pasó de 2.000 a 50.

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EFE

Por: Julián Vivas
01 de septiembre 2019 , 10:28 a.m.

Los cien pasos fronterizos irregulares que conectan al municipio de Ipiales, en Nariño, con Ecuador se convirtieron esta semana en la ‘ruta de la esperanza’ para cientos de ciudadanos venezolanos varados en el puente internacional de Rumichaca por las nuevas medidas migratorias del Gobierno ecuatoriano, que comenzaron a regir desde el domingo pasado.

Los caminos agrestes y poco iluminados son transitados por decenas de familias de migrantes que, aunque sellaron su salida de Colombia, no cumplieron con los requisitos necesarios para obtener la visa de residencia temporal de excepción por razones humanitarias (VRTERH), que permitía su ingreso de forma regular al país vecino.

“Estamos acampando en la calle y con frío. Le pedimos al Gobierno ecuatoriano que amplíe el plazo para ingresar al país, que tengan en cuenta que estamos aquí con niños y con la fe puesta en Dios para que todo salga bien”, manifestó Marta Suárez, una migrante venezolana que no pudo obtener la visa humanitaria y tampoco cuenta con los recursos necesarios para regresar en bus hasta Bogotá, única ciudad del país en donde se puede tramitar el documento.

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Según reportes de la Mesa de Atención a la Población Migrante en Ipiales, al menos 300 personas que no pudieron ingresar a Ecuador se encuentran durmiendo en las calles y realizando bloqueos de forma intermitente en el paso fronterizo. Los albergues, que tenían un cupo máximo de 700 personas, tampoco dan abasto.

Marta asegura que, aunque en Rumichaca vio truncado su sueño de comenzar una nueva vida lejos del régimen de Nicolás Maduro, está pensando en llegar a Ecuador a través de la trocha El Rosario, una de las más usadas por nativos y migrantes en la zona.

Documentos de inteligencia de la Policía en Nariño señalan que actualmente existen alrededor de 100 caminos irregulares en esta frontera de 145 kilómetros. Los migrantes que transitan por estos caminos desolados van usualmente acompañados por sujetos que les cobran grandes sumas de dinero para guiarlos en un recorrido de tres horas caminando hasta Tulcán, primer municipio al otro lado de la frontera.

Migrantes en Ipiales

Al menos 300 personas que no pudieron ingresar a Ecuador se encuentran durmiendo en las calles de Ipiales. 

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EFE

“La propuesta de la administración local, liderada por la gestora social Miriam Martínez, consiste en pedirle al Gobierno ecuatoriano que permita un corredor humanitario, al menos para las personas que no tienen como destino el Ecuador, y buscan reencontrarse con sus familias en Perú y Chile”, manifestó el alcalde de Ipiales, Ricardo Romero Sánchez, quien agregó que los llamados coyotes se aprovechan de los venezolanos y “les quitan los pocos recursos que traen”.

La alerta de Romero se suma a las declaraciones del director de Migración Colombia, Christian Krüger Sarmiento, quien advirtió que con el tiempo, los ciudadanos de la nación bolivariana “no van a llegar ni siquiera al puesto de control y, en vista de que Ecuador no los va a dejar pasar, se irán por las trochas”.

No van a llegar ni siquiera al puesto de control y, en vista de que Ecuador no los va a dejar pasar, se irán por las trochas

Ante las críticas a la medida, Juan Roldán, secretario particular de la presidencia de Ecuador, manifestó a medios de ese país que el nuevo visado busca “garantizar una migración segura y ordenada”, y añadió que, gracias al visado, el flujo de venezolanos en los primeros días de esta semana pasó de 2.000 a 50.

El cálculo del funcionario ecuatoriano concuerda con lo reportado por Migración Colombia, entidad que aseguró que desde el 26 de agosto la cifra de venezolanos que registraron su salida en Rumichaca pasó de 657 a 64 en menos de tres días. No obstante, autoridades de Ipiales manifestaron que la reducción también se debería a que la mayoría de los migrantes ya no pasan por los controles colombianos.

“Creemos que después de sellar la salida muchos se estarían quedando varados en el puente, y otros estarían tomando las trochas para llegar a Ecuador. También suponemos que, como saben que no pueden cruzar sin la visa, muchos evitan los controles de Migración, y al llegar a Ipiales se dirigen de una vez a los caminos irregulares”, alertó Jackeline López, coordinadora de la Mesa de Atención a Población Migrante en el municipio.

Suponemos que, como saben que no pueden cruzar sin la visa, muchos evitan los controles de Migración, y al llegar a Ipiales se dirigen de una vez a los caminos irregulares

Para enfrentar el auge de los coyotes en Ipiales, la Policía ordenó a los 120 uniformados del poblado vigilar con atención los pasos fronterizos, a los que siguen llegando decenas de buses cargados con migrantes venezolanos. La zona también es amenazada por los hurtos y las mafias de trata de personas.

Rumbo a Putumayo

Las trochas de Nariño no serían los únicos caminos tomados por los venezolanos en su odisea hacia el sur del continente. Según informaron varias autoridades de la región, los migrantes que no pudieron cruzar hacia Ecuador por Rumichaca estarían tomando buses o embarcaciones hasta las fronteras de San Miguel y Puerto Leguízamo, en Putumayo.

La primera ruta implica tomar un bus con destino al municipio de La Hormiga; allí pagan 7.000 pesos a una flota que los lleva hasta San Miguel, un pequeño municipio fronterizo a punto de colapsar por la migración venezolana.

“Muy pocos cruzan por el puente. La mayoría pagan a conductores de carros para que los lleven a Ecuador por pasos ilegales, evitando así los controles de migración de los dos países. Otros se embarcan en canoas hasta el municipio de La Junta; allí toman un carro hasta Lago Agrio y luego siguen su camino hacia Quito, Guayaquil o Santo Domingo”, afirmó Orlando Villacorte, coordinador de Asuntos Fronterizos y Desarrollo Comunitario de San Miguel.

Villacorte agregó que la falta de institucionalidad en la frontera no les permite realizar los controles fronterizos de forma adecuada.

“Solo tenemos un puesto de Migración Colombia, no hay una sede del Consulado ecuatoriano, y tampoco existe una oficina del Ministerio de Relaciones Exteriores”, agregó el funcionario.

El municipio también afronta una crisis por la falta de recursos para atender a la población migrante y un aumento en la tasa de criminalidad.

Según datos de Migración Colombia, entre enero y julio de este año, 13.488 personas de todas las nacionalidades cruzaron hacia Ecuador por el puesto migratorio de San Miguel. La mayoría tenía nacionalidad venezolana.

Pero la mayor alerta se concentra en la ruta que conduce a los migrantes hacia el paso fronterizo de Puerto Leguízamo.

Migrantes en Ipiales

Desde el 26 de agosto la cifra de venezolanos que registraron su salida en Rumichaca pasó de 657 a 64 en menos de tres días.

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EFE

La coordinadora López le dijo a EL TIEMPO que “las personas, al no tener la opción del corredor humanitario, estarían tomando esa peligrosa ruta para llegar directamente a Perú. Esa información ya está en manos de la Defensoría del Pueblo, y estamos pidiendo al Gobierno Nacional que nos ayude a construir una estrategia para controlar estos pasos irregulares”.

El trayecto que tomarían los venezolanos comprende inicialmente un recorrido por tierra de 293 kilómetros hasta Puerto Asís. Luego se montarían en una embarcación que los trasladaría durante ocho horas por el río Putumayo hasta Puerto Leguízamo. Allí le pagarían 10.000 pesos al conductor de una lancha para que los llevara hasta Soplín Vargas, en el Amazonas peruano.

Cabe señalar que al ingresar al país de forma irregular, los migrantes también evitarían el paso por los controles migratorios peruanos, en donde también se les exige a los venezolanos una visa humanitaria desde el pasado 15 de junio.

Álex Ruiz, alcalde de Puerto Leguízamo, manifestó que están atentos a lo que pueda ocurrir con la llegada de migrantes a un municipio cuya zona rural se convirtió desde el 2006 en el resguardo de ‘la Constru’, el grupo armado reconocido por las autoridades como una de las bandas criminales más importantes del sur del país, que tendría nexos con las disidencias de las Farc y el cartel de Sinaloa, en México.

En este territorio también hacen presencia los disidentes del frente 48 de las Farc, bajo el mando de alias Dúmar.

Por ahora, el coronel Mauricio Ruiz, comandante (e) de la Policía en Putumayo, aseguró que la zona permanece en total normalidad y que “en los últimos meses no se han registrado actos violentos de estos grupos armados”.

Ante las alertas por la seguridad de los migrantes emitidas por las autoridades de Ipiales, el comandante aclaró que la Policía y otras entidades gubernamentales se encuentran preparadas para afrontar la posible llegada masiva de los venezolanos que buscan salir del país.

JULIÁN VIVAS
REDACCIÓN NACIÓN
EL TIEMPO
@_auscultar

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