Cinco curiosidades de la virgen de Chiquinquirá, patrona de Colombia

Cinco curiosidades de la virgen de Chiquinquirá, patrona de Colombia

Abandono, secuestro y terremotos ha sobrevivido la pintura con la madre de la Iglesia Católica.

Así trasladan el cuadro de la Virgen de Chiquinquirá

La imagen de la Virgen de Chiquinquirá tiene varios marcos para ser transportada y, dependiendo de este, puede variar su peso.

Foto:

Luis Lizarazo García / EL TIEMPO

Por: Redacción APP
09 de julio 2019 , 03:24 p.m.

La virgen de Chiquinquirá es una de las figuras religiosas más importantes de Colombia y se la denomina así por el municipio de Chiquinquirá, donde tuvo lugar la primera de sus manifestaciones milagrosas, y donde reposa el lienzo considerado como original. Su influencia ha sido tal que incluso en Perú y Venezuela se le rinde culto.

Sin embargo, nada fácil la ha tenido esta representación de la Virgen María en el país desde su elaboración en el año 1560, pues pasó por el deterioro, el abandono, los efectos de la naturaleza y hasta sobrevivió a un terremoto.

1. Cuánto se pagó por la pintura

Una imagen de la Virgen María, con el fin de ponerla en la capilla del municipio de Suta, fue encargada en 1560 por Antonio de Santana al fraile dominico Andrés Jadraque.

Para lograr el pedido, Fray Andrés decidió viajar a Tunja y encargarle la misión al pintor español Alonso de Narváez, quien utilizó un lienzo de algodón de 1,26 x 1,13 cm., tejido por indígenas de la región, utilizando mezcla de tierra de colores y zumo de hierbas y flores.

Una de las curiosidades del lienzo es que junto a la virgen aparecen dos hombres, uno es San Antonio de Padua, fraile franciscano, por ser el nombre de quien encomendó la obra, y al lado izquierdo pintó al apostol San Andrés, por ser el nombre del fraile que lo intermedió.

Así, el valor que pagó Antonio de Santana por la pintura fue de $20 pesos. La imagen fue colocada en la capilla pajiza de Suta, donde fray Andrés catequizaba a los indígenas de la región.

Parroquía de Chiquinquirá

Ubicado en Boyacá, es un templo consagrado a la Virgen del Rosario de Chiquinquirá. Su construcción data de 1796.

Foto:

Bernardo Toloza / EL TIEMPO

2. Fue objeto de servicio doméstico

La misión que encomendaba Fray Andrés fue enviada a otro convento en 1574, por lo que el lugar donde se encontraba la pintura quedó prácticamente abandonado y con el tiempo sufrió el deterioro normal de aquello que queda a merced de la naturaleza.

Dos años después, el lienzo fue a dar a una despensa de campo del mismo Antonio de Santana, donde se mantuvo por años de un lado a otro siendo utilizado en servicios domésticos como el de secar trigo al sol, con lo cual se le causaron varias roturas.

Tras la muerte de Santana en 1577, su esposa, Catalina, se llevó el lienzo a la aldea de Chiquinquirá junto a su familia, continuando el uso de la obra como objeto de servicio doméstico. 

Virgen de Chiquinquirá

Una de las procesiones en las cuales sale la imagen a recorrer las calles de Chiquinquirá.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

3. La española María Ramos recupera el lienzo

Pedro de Santana, hermano del difunto Antonio de Santana, tenía una esposa llamada María Ramos, quien en 1585 viajó a Tunja a buscar a su marido, pero al encontrarlo con otra mujer decidió irse a vivir con su cuñada, Catalina de Irlos, a la aldea de Chiquinquirá, donde encontró el lienzo abandonado.

María Ramos, al detectar la imagen de la virgen María en el lienzo, decidió arreglarlo y ponerlo en una especie de altar, del cual tiempo después caería de pié para iluminarse y dar muestra de la primera vez que la virgen de Chiquinquirá apareció frente a alguien. 

4. Sobrevivió al secuestro y fue visitado por el Libertador

Fue hasta el año 1816 cuando el general Manuel Serviez, comandante de las fuerzas patriotas, sacó el cuadro con toldas y se lo llevó para que protegiera a sus tropas que iban vía al Llano.

Sin embargo, los soldados españoles lo alcanzaron en Cáqueza, lo atacaron y devolvieron el cuadro al Santuario.

Más adelante, a partir de 1821 Simón Bolívar visitó el Santuario en tres ocasiones para orar de rodillas a la virgen de Chiquinquirá.

Solo fue hasta 1895 cuando Fr. Rafael José Méndez, por inspiración de Fr. Vicente María Cornejo, lanzó en el sermón de la fiesta la idea de pedir la coronación de la Sagrada Imagen.

Virgen Chiquinquirá

Los únicos que pueden tocar el cuadro son los frailes dominicos.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

5. Un temblor casi la acaba

En julio de 1967, un temblor dejó semidestruida la Basílica donde se encontraba la pintura, por lo cual al otro día tuvo que ser retirada y llevada al patio del convento de los frailes dominicos donde siguió recibiendo el culto que le tributan los peregrinos.

dos años después, tras ser reconstruida la Basílica, la imagen fue devuelta al atrio donde se celebró la eucaristía en la que se leyó el mensaje del Papa Pablo VI, se hizo la consagración oficial de Colombia a la Virgen María. El obispo de Tunja y fray Alberto Madero fueron los encargados de poner la Media Luna repujada en oro, a los pies de María, y la Imagen vuelve a ser colocada en su trono.

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