Indignación en Ciénaga por monja señalada de maltratar a ancianos

Indignación en Ciénaga por monja señalada de maltratar a ancianos

Denuncian que las ayudas que entregan en el ancianato son desviados y no llegan a los beneficiados.

Ciénaga

La denuncia se registró en el municipio de Ciénaga, Magdalena.

Foto:

Archivo

Por: Roger Urieles
10 de diciembre 2019 , 08:42 a.m.

Indignación ha causado en el departamento de Magdalena unas fotografías que circulan en las redes sociales, donde aparecen unos adultos mayores en deterioradas condiciones de salud y con hematomas en el cuerpo que habrían sido ocasionados, por supuestos malos tratos que reciben en un ancianato en el que permanecen recluidos en el municipio de Ciénaga, Magdalena.

Las denuncias, que han sido elevadas por extrabajadores del lugar y una fundación, señalan a la administradora, una supuesta monja, de ser la responsable del abandono y del mal estado de más de 30 personas de la tercera de edad.

Daniela Soto, representante de la fundación Nabguana, que asiste con ayuda a los abuelitos, aseguró que recientemente uno murió por no recibir oportunamente la atención médica que requería.

“Los hemos encontrado orinados, con heridas llenas de gusanos, muriendo, flacos, descuidados, desaseados y hasta con hematomas, ellos nos han expresado entre lágrimas que sufren malos tratos y que no les llegan las donaciones que le hacen”, indicó.

La fundación dijo que se han entregado varias sillas de ruedas, pero estas se encuentran sin uso porque la administradora del asilo se niega a ponerlas al servicio de los ancianos.

“Tuvimos que formar pleito para que usaran las sillas porque las habían dejado archivadas, aduciendo que los abuelos se las orinan, lo mismo nos pasó con unos colchones y sábanas que llevamos para cambiarles. Conocimos que la administradora lo que se puede adueñar lo hace para ponerlo a la venta”, añadió Daniela Soto.

El asilo Sagrado Corazón de Ciénaga, en la actualidad, se encuentra prácticamente sin trabajadores y profesionales que atiendan a los ancianos y garanticen su buen ánimo, estado de salud y alimentación.

Uno de los antiguos empleados de cocina, indicó que decidió renunciar porque la administración se apropiaba de todos los recursos que ingresaban al ancianato por concepto de donación y no los distribuía ni para los abuelos, ni para los servidores o el mantenimiento del lugar.

Ante la falta de personal asistencial, a los mismos adultos mayores les toca cuidarse entre si con lo poco que disponen de medicamentos y prepararse su propia comida, responsabilidad que recae sobre los abuelos con menos quebrantos físicos.

“Hay que intervenir y atender a estos hombres y mujeres de la tercera edad o de lo contrario morirán en medio del abandono”, advirtió un exempleado.

Señalada se defiende

La directora del centro, Piedad Henríquez Melo, quien se presentó como hermana religiosa, negó todas las versiones que existen en su contra.

Explicó que lo que sucede en el asilo es que este funciona de la caridad y de un tiempo para acá las donaciones se redujeron, y ello ha dificultado garantizarles una buena atención a los adultos mayores.

Sobre las acusaciones de mal trato, se defiende expresando que todo se trata de “calumnias” por parte de una de las aseadoras y un grupo de personas que han venido atacando la labor que hace en el centro de vida porque reclamaban un salario que no pudieron cancelarles por la falta de ingresos económicos.

“Hay una empleada que me ha hecho mucho daño con sus falsas acusaciones solo porque como no hay recursos no se les ha pagado”, explicó.

Sobre el caso de un abuelo que murió hace días, aseveró que “se trató de un infarto que sufrió y no por descuido o malos tratos”.

La administradora comentó que en medio de las posibilidades todavía cuentan con algunos empleados, que son quienes han asumido directamente la atención de los 30 adultos mayores.

“Nunca los he maltratado, por el contrario estoy pendiente de su convivencia y que se sientan lo mejor posible”, puntualizó.

Administradora no es monja

Por su parte el obispo de Santa Marta, Luis Adriano Piedrahíta, manifestó que también conoce estas denuncias por mal trato a los abuelos por parte de Piedad Henríquez, de quien aclaró “pertenece a la Asociación de hijos e hijas de María Reina capítulo Ciénaga, un grupo de acólitos religiosos a los que se les permitió por mucho tiempo vestir con hábitos, pero al no alcanzar el acceso a la vida religiosa, fue disuelto, así que no están habilitados para servir en la condición de monja”.

El obispo propuso que aquellos abuelitos que están en estado de salud delicado, sean trasladados de inmediato a Santa Marta, mientras se resuelve esta situación”

También dijo que el asilo fue creado bajo un contrato entre esa junta cívica y ese grupo de personas que hacían parte de la asociación de laicos, pero al no existir ese grupo de aspirantes a ser religiosos, la junta cívica debe tomar posesión de ese ancianato y tomar decisiones.

ROGER URIELES 
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
SANTA MARTA

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