¿En qué se diferencian las dictaduras de Rojas Pinilla y Maduro?

¿En qué se diferencian las dictaduras de Rojas Pinilla y Maduro?

Vea cómo fueron las jornadas de mayo en Bogotá y en Caracas.

Las jornadas de mayo: de Bogotá a Caracas

Hay puntos en común y de diferencia entre la lucha contra la dictadura de Rojas Pinilla en 1957 y la que se libra hoy en Venezuela contra Maduro.

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Archivo particular

Por: Leopoldo Villar Borda 
09 de mayo 2019 , 07:13 p.m.

En Colombia no había celulares, no existían las redes sociales ni participaban aliados extranjeros en los dos lados de la confrontación. Pero lo que ocurre ahora en Venezuela es parecido a lo que vivieron los colombianos en 1957, cuando la resistencia civil se tomó las calles para exigir la renuncia del dictador Gustavo Rojas Pinilla. Hay diferencias y también similitudes entre la lucha de los venezolanos contra Nicolás Maduro y la que se libró aquí hace 62 años, en los primeros días del mismo mes, que pasaron a la historia como ‘las jornadas de mayo’.

Como Maduro, Rojas Pinilla era considerado ilegítimo por la mayoría de la población aunque su golpe de Estado fue celebrado casi unánimemente y legitimado por la Asamblea Nacional Constituyente (Anac) convocada por el presidente depuesto, Laureano Gómez. El golpe del 13 de junio de 1953 y su aprobación por la Anac fueron recibidos con esperanza como el fin de la hegemonía conservadora y del violento enfrentamiento de los partidos, acentuado tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948. Esa esperanza fue alentada por Rojas Pinilla en su primera alocución radial como presidente el 13 de junio, aunque no pasó mucho tiempo antes de que se esfumara.

Si bien la revolución bolivariana que encabezó Hugo Chávez no comenzó con un golpe como el de Rojas Pinilla sino con su elección popular el 6 de diciembre de 1998, su aparición en el escenario político fue igualmente súbita. Chávez había encabezado un intento de golpe contra el presidente Carlos Andrés Pérez en 1992, aprovechando el descontento con el Gobierno y los partidos dominantes, Acción Democrática y Copei. Encarcelado al fallar el golpe, fue indultado dos años después por el presidente Rafael Caldera y entonces irrumpió en la política como un verdadero fenómeno hasta conquistar el apoyo de las mayorías.

Una vez en el poder buscó y obtuvo tres reelecciones sucesivas. Al reemplazarlo, tras su muerte el 5 de marzo de 2013, Maduro no se contentó con su reelección por un período completo de seis años sino que buscó otra reelección en 2018, esta vez en forma ilegítima. Como Chávez antes que él y como Rojas Pinilla en Colombia, se amañó en la presidencia y se convirtió en dictador.

Represión y censura

Al igual que el chavismo, el régimen de Rojas Pinilla no vaciló en usar la fuerza militar para dominar la protesta social. El 8 y 9 de junio de 1954, antes de cumplir el primer año, mostró su rostro despótico al reprimir con las armas a los estudiantes en dos episodios mortales: primero cayó el universitario Uriel Gutiérrez, víctima de un disparo del Ejército en el campus de la Universidad Nacional el día 8, y, el día siguiente, otros nueve estudiantes fueron muertos y muchos otros heridos en el cruce de la carrera séptima con la calle 13 de Bogotá. Todo se originó en la represión de una peregrinación al cementerio para honrar la memoria del estudiante Gonzalo Bravo Pérez, asesinado en Bogotá por la Policía el 8 de junio de 1929.

Otro rasgo común de las dos dictaduras fue la persecución a la prensa. Cuando en Colombia se esperaba que el Gobierno militar acabara con la censura de prensa establecida por el régimen conservador, quince días después de asumir el poder, Rojas Pinilla asignó al Ministerio de Guerra y al Comando General de las Fuerzas Armadas el control de los medios de expresión pública, que después transfirió a la Oficina de Información y Propaganda de la Presidencia. Y ante las primeras críticas de la prensa comenzó a sancionar con multas y cierres a los principales periódicos.

Una de las principales diferencias entre las dos dictaduras es que Rojas Pinilla no logró formar un partido o movimiento popular como el que fundó Chávez y capitalizó Maduro...

El turno le llegó a EL TIEMPO el 3 de agosto de 1955, cuando la Policía ocupó el periódico e impidió su edición. La suspensión indefinida, comunicada cinco días después, obedeció a la negativa del diario a publicar como suya, en primera página y durante 30 días, una declaración escrita por el Gobierno para rectificar a su director.

La prensa también fue un blanco temprano del chavismo. Con sanciones legales y económicas fue sacado de circulación El Nacional de Caracas, el principal diario del país, y se les hizo la vida imposible a otros 47 periódicos. Corrieron la misma suerte emisoras y televisoras, como Radio Caracas Televisión y Globovisión, cuyos dueños tuvieron que vender la empresa por la dificultad de pagar las multas impuestas por el Gobierno.

Las diferencias

Una de las principales diferencias entre las dos dictaduras es que Rojas Pinilla no logró formar un partido o movimiento popular como el que fundó Chávez y capitalizó Maduro, aunque trató de hacerlo al crear la Tercera Fuerza y convertir el Diario Oficial en un periódico de gran formato para hacer la propaganda del régimen. Tampoco pudo explotar el culto a Bolívar, si bien lo intentó desde el primer día.

En cambio, el chavismo aún obtiene frutos con la imagen del Libertador y un sector de la población sigue cautivo del régimen. Es llamativo el contraste entre las manifestaciones chavistas y antichavistas, ambas masivas: las de la oposición incluyen gentes de la clase media y se realizan en zonas exclusivas como la plaza Altamira, en el barrio del mismo nombre en Caracas, mientras que las chavistas se efectúan en el centro, cerca del Palacio de Miraflores.

Otra diferencia es que mientras Maduro enfrenta la abierta hostilidad de Estados Unidos, el Grupo de Lima y otras decenas de países, Rojas Pinilla contaba con un entorno internacional favorable. Era uno de los dictadores militares apoyados por Estados Unidos como aliados en la Guerra Fría y la lucha anticomunista: Batista en Cuba, Castillo Armas en Guatemala, Somoza en Nicaragua, Stroessner en Paraguay, Odría en el Perú, Trujillo en República Dominicana y Pérez Jiménez en Venezuela.

Aun en ese ambiente propicio, el desgaste de Rojas Pinilla fue más rápido que el del chavismo. El régimen malgastó su popularidad inicial a punta de errores. El primero fue no llamar al Gobierno al Partido Liberal y rodearse exclusivamente de militares y conservadores. Allí sembró la semilla de la rebelión ciudadana que dirigió el expresidente Alberto Lleras Camargo y culminó en la creación del Frente Civil, precursor del Frente Nacional, con Lleras y Laureano Gómez a la cabeza.

El punto de quiebre

En ambos casos, el punto de quiebre fue la decisión de aferrarse al poder. Rojas Pinilla fue legitimado por la Anac en 1953 “por el resto del período presidencial en curso”, que concluía en 1954, y autorizado a convocarla para realizar la siguiente elección presidencial si a juicio del Gobierno no estaban dadas las condiciones para una elección popular. Dando esto por sentado, Rojas convocó a la Anac en junio de 1954 y esta lo reeligió el 3 de agosto para otro período, que debía concluir en 1958. La decisión fue fatal para él porque dejó al descubierto su intención de continuar en la presidencia en lugar de facilitar la restauración de la democracia. Esto movilizó a los dirigentes liberales: Lleras Camargo renunció a la secretaría general de la OEA y regresó al país resuelto a impedir la prolongación del régimen de facto; lo mismo hizo Carlos Lleras Restrepo, quien se había asilado en México. Ambos pidieron a Rojas Pinilla que llamara a elecciones. El general los escuchó pero hizo oídos sordos a sus propuestas.

Lo que siguió es conocido: el inicio de la batalla liderada por Lleras Camargo con el apoyo de la prensa liberal; el cierre de EL TIEMPO y El Espectador, reemplazados por INTERMEDIO y El Independiente, y el viaje de Lleras a España para firmar con Laureano Gómez el pacto de Benidorm el 24 de julio de 1956, que fue el acta de nacimiento del Frente Nacional. Con esta poderosa arma política, la resistencia creció como espuma y el sector conservador aliado a Rojas Pinilla comenzó a abandonarlo, lo cual no impidió que la Anac se volviera a reunir el 30 de abril de 1957 para reelegirlo por un período más, de 1958 a 1962. Fue la gota que rebosó la copa.

Como lo está haciendo la oposición en Venezuela, la resistencia en Colombia se tomó las calles en los primeros días de mayo. Los opositores se enfrentaron a la Policía, que los atacaba con chorros de tinta roja lanzados desde sus tanquetas. Muchos conservaron sus prendas manchadas como emblemas de la lucha. El 5 dejaron de circular los periódicos y, el mismo día, el sacerdote franciscano Severo Velásquez se hizo célebre al condenar la dictadura desde el púlpito de la iglesia de La Porciúncula. Los fieles fueron atacados con gases lacrimógenos en la propia iglesia y perseguidos a la salida, causando la muerte de los jóvenes Ernesto Aparicio Concha y Pedro Luis Tamayo.

El 6 de mayo cerraron los bancos y el 7 se paralizaron las industrias en Bogotá y Medellín. El 8, el paro se extendió a las demás ciudades. El 9 hubo grandes manifestaciones y en la noche, los jefes del Frente Civil entablaron conversaciones con los altos mandos del Gobierno militar. A las 3 y media de la madrugada del 10 de mayo llegaron al acuerdo que incluyó la renuncia de Rojas, la conformación de la junta militar y la celebración de elecciones. La noticia se regó como pólvora y estalló la fiesta en todo el país. La gente invadió calles y plazas, haciendo sonar las bocinas de los automóviles y lanzando gritos de júbilo cuando Rojas aún no había salido de Palacio rumbo al exilio. Hoy, en Venezuela la oposición está luchando para que la dictadura de Maduro tenga el mismo final.

LEOPOLDO VILLAR BORDA
PARA EL TIEMPO

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