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Aquiles, el perro que se perdió en San Andrés y fue hallado en el mar
Aquiles

Aquiles estuvo desaparecido una semana en San Andrés.

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Cortesía El Isleño

Aquiles, el perro que se perdió en San Andrés y fue hallado en el mar

El canino se fugó de una posada mientras sus amos estaban realizaban un tour por la isla.

¿A dónde habían ido, por qué me dejaron solo en esta habitación? Parecía decir entre ladridos de protesta y angustia Aquiles, el-Border Collie que escapó con todo el valor que tuvo cuando el dueño de la posada creyó poderlo ayudar, abriendo la puerta a su perturbado instinto.

Corrió y se perdió entre la espesura del monte por el sector de Morris Land, mientras su dueña Alejandra Zabaleta, su hija Sarah, su madre Martha y su hermana Mónica, realizaban un tour por los cayos el fin de semana del 21 de febrero.

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Pero la referencia final de esta historia que tiene a tanta gente preguntando: ¿Qué hacía Aquiles en el medio del mar?

Alejandra y su familia llegaron de turismo a San Andrés acompañadas de su perro, como apoyo emocional. Hacía cuatro meses ella y su hija habían dejado Buenos Aires (Argentina) para regresar a su ciudad natal, Bogotá, donde empiezan una nueva vida.

En eso estaban cuando con desolación se enteraron de que Aquiles, por un ligero discernimiento del anfitrión, se había escapado al abrirle la puerta del cuarto, sin dejar rastro.

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Siete días perdido

Los llantos, la desesperación, la sensación de culpabilidad abrieron paso a la determinada e incansable búsqueda que durante siete días probó sus resistencias y mantuvieron en solidaridad a muchos sanandresanos. Por esos días no había quién no supiera de Aquiles.

Los días pasaban y el bloque de búsqueda se incentivaba, la recompensa por su rescate aumentaba, medios de comunicación como El Isleño.com, las redes sociales o los chats grupales, eran colmados con imágenes de Aquiles y su dueña en tiempos felices. No había lugar para pensar que se había desaparecido en una isla de 27 km cuadrados.

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Llegaron las primeras respuestas, personas que aseguraban haber visto a un esquivo perro de color blanco y negro, por la Loma del Cove, otras veces lo avistaban por la carretera Tom Hooker y a cada lugar llegaban esperanzadas gritando su nombre, pero serían días infructuosos, no aparecía.

Su historia

Aquiles tiene cuatro años, nació en Argentina, es amoroso con todo el mundo, cuando no es el centro de atención como ahora, cosa que lo pone nervioso, aunque también es tranquilo, inteligente y perceptivo.

Lo hallaron en las calles de Buenos Aires, donde vagaba no tan de buen gusto amarrado a la silla de ruedas de un adulto mayor, quién lo cedió voluntariamente a Alejandra y su expareja. El señor no les contó en qué circunstancias se había hecho a un perro de raza, pero no podía mantenerlo y prefirió entregarlo.

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Por tierra y mar

Ese séptimo día -el último fin de semana de febrero- en que las fuerzas flaqueaban, una turista de Medellín, llamada Laidy, entró a la escena acompañando la búsqueda con un renovado ímpetu sobrado de confianza en que ese día aparecería.

Mientras ellas gritaban su nombre a los cuatro vientos por la carretera circunvalar, Aquiles ya se encontraba en el barrio San Luis, siguiendo su heroico instinto que lo impulsaba a internarse en el mar.

Desde su casa, Hilary Ramírez, vecina de San Luis, lo vio merodeando con un comportamiento inusual. Aquel obstinado perro de aspecto mojado como de haber estado nadando, empezó a meterse nuevamente al mar, quería encontrar a su dueña, ya la había buscado por tierra, ahora sería por mar.

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Hilary no podía creer lo que veía… “Es el perro perdido” –se dijo– y su corazón le dio un vuelco al verlo nadar decidido, pero más decida estaba ella ante la premisa de que debía evitar a toda costa que se ahogara.

Llamó a su esposo que es pescador, pero duraron varios minutos para hacerse al mar, viendo desde lejos la batalla heroica que estaba librando Aquiles, quien, como el héroe de la mitología griega, mostraba ya su vulnerabilidad, después de siete días sin agua o comida, perdía la batalla buscando el amor de su vida en el mar.
Ángeles por todas partes

Nadaba en círculos casi vencido cuando llegaron hasta él. Hilary le pasó los brazos por la barriga para meterlo en la lancha y él lo permitió.

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Lo habían salvado, en el reencuentro brotaron lágrimas de desahogo que se fueron diluyendo en el mar, se fundieron los abrazos, los besos y se alzaron las voces que se llamaban y se juraban entre ellas, jamás, perderse, jamás separarse, jamás alejarse.

La noticia se propagó rápidamente: Apareció Aquiles, estaba nadando mar adentro, buscando a su mamá, la que un día salió para el cayo, por eso sabía que debía intentar llegar hasta allá. ¿Qué otra explicación tendría entonces que haya sido rescatado en el medio del mar?

EL ISLEÑO

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