El grave robo de agua a dos ríos que tiene seco a Santa Marta

El grave robo de agua a dos ríos que tiene seco a Santa Marta

Unos 40 barrios están afectados por la desviación del agua que nutre el acueducto local.

talanqueras en ríos de santa marta

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Foto:

Archivo particular

Por: Roger Urieles
17 de mayo 2019 , 08:51 a.m.

No es solo el intenso verano y la deforestación están ocasionando los problemas de suministro de agua en Santa Marta. A estos se suma el robo de agua en los caudales de los ríos Piedra y Minca.

Estos dos ríos son blanco de numerosas captaciones ilegales antes de que lleguen a las bocatomas del acueducto.

La planta de tratamiento de Mamatoco, que abastece el norte y centro de Santa Marta, pasó de producir 690 litros por segundo en enero a menos de 400 LP en mayo; mientras que la planta de tratamiento El Roble, que abastece el sur, sector hotelero y corredor turístico, pasó de 380 litros por segundo en inicio del 2019 a 200 LP en este mes.

La capital del Magdalena demanda de por lo menos 2.500 LP, no obstante, el acueducto a través de los ríos está generando únicamente 600 LP, la distribución se complementa con el agua de 46 pozos profundos, que aun así no alcanzan en total ni siquiera los 900 LP, es decir que el déficit que se presenta es de más de 1.500 LP.

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La Alcaldía reconoce que la ciudad, para que pueda superar su problema de agua potable, requiere de nuevas fuentes de captación del recurso hídrico. De todas formas las posibilidades que tiene a su disposición en estos momentos para abastecerse, son cada vez menores debido al deterioro de los ríos que anteriormente mantenían un buen caudal incluso en épocas de verano.

Para enfrentar la emergencia de desabastecimiento, la Empresa de Servicios Públicos de Santa Marta, Essmar dispuso un plan de acción, con el que además de suministrar el líquido a las comunidades a través de carrotanques, buscaba recuperar la mayor cantidad de agua que han dejado de recibir las plantas de tratamiento, a raíz de más de ochenta conexiones fraudulentas y talanqueras, que se registran tanto en los ríos como en los tubos madres.

Ingrid Aguirre, gerente de la Essmar, denunció que en diferentes puntos se viene represando y captando agua de manera irregular de los ríos Piedra y Minca a través de diques artesanales, motobombas y canales artificiales, instalados por particulares en la ronda hídrica.

Como consecuencia de esta situación, las corrientes del río, que bajan de la Sierra Nevada, pierden fuerza y no alcanzan a verter agua a las plantas de tratamiento

“Como consecuencia de esta situación, las corrientes del río, que bajan de la Sierra Nevada, pierden fuerza y no alcanzan a verter agua a las plantas de tratamiento, agudizando la crisis que están padeciendo los samarios por la ausencia del preciado líquido”, explicó la funcionaria.

La entidad precisa que con el recurso hídrico que por esta situación han dejado de entrar a las plantas de tratamiento, podría abastecerse a por lo menos 40 barrios de Santa Marta.

Daños ambientales

Según Wilson Rodríguez, director del Departamento Administrativo de Sostenibilidad Ambiental (Dadsa), estas talanqueras, vienen ocasionando fuertes afectaciones no solo al acueducto, sino en mayor proporción a los ríos que pierden oxigenación y por ende aumentan el riesgo de contaminación y daños irreversibles a la flora y la fauna.

“Con las represas se está frenando el ciclo normal de los afluentes, se genera un cambio brusco de sus niveles, pues mientras que antes del balneario el agua puede alcanzar el metro y medio de altura, posteriormente queda reducido a pequeños canales”, manifestó.

El problema se agrava con la sustracción del recurso hídrico del río con motobombas por parte de propietarios de predios localizados en los alrededores de la cuenca, quienes satisfacen sus propias necesidades e intereses a cambio de generar perjuicios sociales y ambientales.

Recientemente se realizó una visita en la zona en el corregimiento de Minca, donde fueron retirados sacos que hacían las veces de talanqueras, las cuales desviaban el agua para beneficiarse al menos cinco propiedades.
Esta acción evitaba que continuara las corrientes de este afluente que nutre la planta de captación de El Roble.

En el Magdalena también se ha denunciado el robo de agua del río Aracataca, también por desviaciones de fincas, lo que ha generado no solo sequía en los pueblos sino prácticamente su desaparición en su tramo final, en la Ciénaga Grande.

ROGER URIELES 
Para EL TIEMPO
Santa Marta

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