Declaran emergencia sanitaria en pueblos de la Ciénaga Grande

Declaran emergencia sanitaria en pueblos de la Ciénaga Grande

El centro de acopio está saturado y la basura cae en la ciénaga generando contaminación.

Basuras

El único centro de acopio que existe en la localidad fue donado por la Cruz Roja y ya está rebosado. La problemática crece día a día, ante la filtración de material contaminante al complejo lagunar.

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Roger Urieles

05 de junio 2018 , 04:28 p.m.

La salud, la economía y la vida en general de la comunidad de los pueblos palafitos de Nueva Venecia y Buenavista, se encuentran expuestas por la contaminación que viene causando la acumulación masiva de basuras.

Hace más de cuatro meses dejó de realizarse la recolección de los residuos en esa población desatando la emergencia sanitaria que amenaza la Ciénaga Grande de Santa Marta y los seres vivos que la rodean.

El único centro de acopio que existe en la localidad fue donado por la Cruz Roja y ya está rebosado. La problemática crece día a día, ante la filtración de todo tipo de material contaminante al complejo lagunar, donde los efectos negativos ya comienzan a evidenciarse en el olor fétido que emanan y los peces y otras especies que comienzan a aparecer muertas.

Lo peor es que los habitantes no vislumbran soluciones por parte del Alcaldía de Sitio Nuevo, responsable de la atención sanitaria de estos pueblos. A pesar de la gravedad del asunto, la mayoría de las familias, como es costumbre, optan por mantenerse en silencio, buscando la manera de adaptarse a la nueva dificultad y sobrevivir al olvido del Estado.

Sin embargo, en medio de este panorama de resignación, un grupo de por lo menos 35 personas residentes de Nueva Venecia y Buenavista, decidieron conformar una Veeduría Ciudadana que comenzara a visibilizar los problemas y exigir respuestas del gobierno ante sus necesidades.

Fue así como se dio a conocer la actual emergencia sanitaria que sufren estos pueblos palafitos.

Cristian Amado, como representante de la Veeduría, dialogó con EL TIEMPO y aseguró que la angustia es grande entre las familias por los perjuicios que ya están provocando la cantidad de basura en la zona.

En el puesto de salud permanece únicamente una enfermera, el médico llega máximo dos veces a la semana y no hay ninguna clase de medicamento

Basura

La situación comienza a salirse de control, ya hay reporte de menores de edad enfermos con brotes en la piel, dolencias estomacales y diarreas.

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Roger Urieles

“Las personas no tienen donde arrojar sus residuos por lo que terminan depositándolos en cualquier lugar de la Ciénaga, allí se pudren y generan un foco de contaminación muy grave, estamos viviendo literalmente en medio de las basura y el olor es insoportable”, comenta.

“En Nueva Venecia, los niños están recibiendo clases rodeados de desechos, muchas veces interrumpen la jornada porque no soportan la molestia que les produce respirar”, agrega.

La situación comienza a salirse de control, ya hay reporte de menores de edad enfermos con brotes en la piel, dolencias estomacales y diarreas. El detrimento de la salud, especialmente de los más pequeños, prende las alarmas en los pueblos palafitos, pues el servicio de salud al que tienen acceso es precario por no decir que nulo.

“En el puesto de salud permanece únicamente una enfermera, el médico llega máximo dos veces a la semana y no hay ninguna clase de medicamento”, explica el representante de la Veeduría, quien dice también que ni siquiera hay manera de remitir un caso de emergencia a la cabecera municipal, pues la lancha que sirve de ambulancia se encuentra desde hace algún tiempo fuera de funcionamiento por falta de combustible.

“Estamos a la voluntad de Dios, es muy costoso dirigirse al municipio para ver un médico. El precio mínimo para trasladarse es de 30 mil pesos, es decir que este problema de basuras también podría desatar una crisis de salud que no habrá tampoco manera de atender”, puntualiza.

Entre Nueva Venecia y Buenavista hay una población de 2.400 personas que habitan 340 casas, el 90 por ciento de ella viven de la pesca, pero ante la afectación de la ciénaga, su única actividad económica se ha visto también damnificada, es decir que las opciones son escasas frente a este panorama de pobreza y desolación.

Roger Urieles
Especial para EL TIEMPO
Santa Marta. 

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