Por cada 10 matrimonios hay 4 divorcios en el país

Por cada 10 matrimonios hay 4 divorcios en el país

En 2017 hubo 4.524 casamientos menos que en 2016. En los últimos años los divorcios aumentaron 20 %.

Divorcios en Colombia

El año pasado fueron 22.720 las parejas que dieron por terminado su matrimonio.

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Mauricio Moreno / Archivo EL TIEMPO

Por: Julián Vivas*
06 de marzo 2018 , 09:53 a.m.

“Es cierto que la gente cada vez se separa más; las mujeres le estamos diciendo adiós al patriarcado. Mauricio y yo decidimos casarnos porque es algo con lo que hemos soñado toda la vida”, dice Nataly Arias, una caleña de 23 años que hará parte este 2018 de la lista –cada vez más reducida– de quienes deciden contraer matrimonio en Colombia.

La realidad a nivel nacional no es para nada romántica. En 2017, según cifras de la Superintendencia de Notariado y Registro, 56.973 matrimonios fueron inscritos en diferentes notarías del país. El dato es sorprendente si se tiene en cuenta que hace cuatro años el número de uniones registradas era 15 por ciento mayor al de la actualidad: 66.981.

Para la psicóloga clínica y docente de la Universidad Nacional, Carmen Elvira Navia, aunque las parejas se casan menos, ello no quiere decir que no se conformen parejas de ‘tipo matrimonial’ (que conviven y generan proyectos conjuntos a futuro). Además, dice que la reducción de este tipo de uniones probablemente se deba a que “algunos consideran que el matrimonio mata el amor y puede llevar a que la pareja se mantenga por el formalismo y no por el sentimiento”.

La magíster en estudios de familia y docente de la Universidad Javeriana, Yamile Rodríguez, señala que, según varias investigaciones, no solo la institución del matrimonio ha cambiado: “Eventos coyunturales del siglo pasado como el cambio de entornos rurales a urbanos, la independencia económica y el fortalecimiento de la sexualidad de la mujer han intercedido en la creación de nuevas definiciones de comunidad en las que esta clase de unión ya no es parte de un orden social sino una opción de vida”.

Este cambio en las estructuras familiares, afirma Rodríguez, también podría deberse a la emancipación económica: “La libertad de mercado ha influenciado en las relaciones de pareja; los jóvenes permeados por esa atmósfera llegan a asumir posturas en defensa de su individualidad. La idea de constituirse en familia o de crear una relación de pareja estable ya no es prioridad”.

Bogotá, con 10.543 matrimonios registrados, continúa siendo la ciudad en donde más colombianos dicen ‘acepto’. Medellín (4.215), Cali (3.945), Barranquilla (2.526) y Pereira (1.570) completan la lista de las cinco ciudades con más uniones de este tipo durante el 2017.

El caso de Puerto Carreño, Vichada, municipio con aproximadamente 16.000 habitantes, es insólito. Según el informe de la Superintendencia de Notariado y Registro, durante el año pasado no se registró un solo matrimonio en ese territorio.

Para Marcos Pérez Jiménez, alcalde de la capital vichadense, tales cifras son una sorpresa pues, hasta donde él conoce, varias parejas desfilaron el año pasado por el altar de la parroquia Nuestra Señora del Carmen.

Aumentan los divorcios

Desde 2014, la cifra de divorcios en el país se incrementó en un 20,8 por ciento. El año pasado fueron 22.720 las parejas que dieron por terminado su matrimonio, es decir que por cada 10 casamientos hubo 4 separaciones.

Para la abogada Aída Rivas, la infidelidad, el maltrato intrafamiliar y los problemas económicos encabezan la lista de las razones por las que más personas se divorcian. Sin embargo, dice que “cada día son más comunes las separaciones porque un miembro de la pareja se fue a otro país o porque, al poco tiempo de casados, se dieron cuenta de que sus sentimientos no eran genuinos”.

Una encuesta realizada por la firma Datexco en 13 ciudades principales del país reveló el año pasado que al menos el 66 por ciento de los colombianos (hombres y mujeres) admitieron haber sido infiel alguna vez a su pareja.

Cabe aclarar que, al igual que el matrimonio, el divorcio requiere una buena inversión de tiempo y dinero.

El artículo 6 de la Ley 25 de 1992 establece que en el país solo serán causales de divorcio las relaciones sexuales extramatrimoniales, el incumplimiento de los deberes maritales, el maltrato intrafamiliar, el uso habitual de sustancias alucinógenas, enfermedades terminales, conductas “tendientes a pervertir a los otros”, la separación de cuerpos por más de dos años y la ruptura por mutuo acuerdo.

En Pereira, una región tradicionalmente conservadora, se incrementaron de forma atípica las separaciones. El año pasado se registraron 181 divorcios más que en 2016, es decir, el incrementó fue del 20,9 por ciento.

Para Gonzalo González, notario cuarto de la capital risaraldense, el aumento de las separaciones se debe a que las personas se casan “demasiado jóvenes, y eso, agregado a los factores comunes de intolerancia y problemas económicos e infidelidad, intercede de forma negativa en las relaciones”.

El sacerdote Libardo Jiménez Marín, vicario judicial de la Diócesis de Pereira, considera que la inmadurez, la falta de compromiso y de asesoría prematrimonial son las causas. Sin embargo, resaltó que los católicos creen aún en el matrimonio como un sacramento, con el fin de procrear.

Lo mismo opina la psicóloga Cecilia Torres de Velandia, organizadora del Encuentro Matrimonial Mundial en Bogotá, movimiento católico que se hace desde hace más de 40 años en el país y que busca fortalecer las relaciones de pareja en problemas. “El individualismo, la inexperiencia y la falta de comunicación son las razones principales”, dice.

Carmen Navia, psicóloga y terapeuta de pareja, atribuye el fenómeno al cambio en las relaciones de poder: “Antes, las mujeres dependían económicamente de su pareja, y ello hacía que tuvieran que tolerar a una persona poco constructiva, conflictiva y hasta destructiva. Esa situación es hoy muy diferente: siempre está el divorcio como una salida”.

Por su parte, la abogada Rivas advierte que “el matrimonio no es el amor de las telenovelas; requiere de compromiso y trabajo constante. Sin embargo, es mejor un divorcio consensuado que una vida infeliz”.

La norma para los matrimonios en Colombia

De acuerdo con la Ley 25 de 1992, todas las uniones maritales católicas, civiles y de otros cultos con personería jurídica deben estar inscritas ante el Ministerio del Interior para tener efectos legales. En ese orden de ideas, las actas de matrimonio expedidas por autoridades religiosas se deben registrar días después a la celebración en las notarías y registradurías del país o en los consulados de Colombia en el exterior.

JULIÁN VIVAS
Redactor EL TIEMPO
En Twitter: @_auscultar
*Con información de corresponsales.

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