Rugby para ‘guerreros’: ejemplo para la sociedad

Rugby para ‘guerreros’: ejemplo para la sociedad

La Selección Santander de este deporte, con personas cuadrapléjicas, completa un año de proceso.

rugby santander

El transporte hasta el lugar de entrenamiento es la principal barrera que enfrentan los deportistas.

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Jaime Moreno/ EL TIEMPO

31 de agosto 2018 , 07:28 p.m.

La vida, en ocasiones, consiste en pruebas, algunas fáciles, otras difíciles, pero lo importante es mantenerse con la frente en alto y contrarrestarlas con los conocimientos adquiridos. Eso es precisamente lo que han hecho Carlos Eduardo Obregón Mendoza, Javier Andrey Ortega Quintero y Hermes Pérez, integrantes de la Selección Santander de Quad Rugby.

Un día, una prueba de fuego los dejó en condición de discapacidad, pero hoy, a través del rugby en silla de ruedas, se olvidan de las barreras y sueñan con ser campeones en esta especialidad que se practica en el departamento, desde hace casi un año, para personas cuadripléjicas.

Obregón Mendoza nunca se imaginó que un disparo de arma de fuego, con tan solo 10 años de edad, le generara una lesión medular que hizo todo diferente para él y su familia. Aunque la vida le empezó a cambiar practicando natación, fue el quad rugby el que lo enamoró y lo hizo más independiente de enfermeras y personal médico que lo asistieron.

“Este deporte permite mejorar la calidad de vida, mejorar la autonomía de cada persona, lo hace a uno progresar. No pagamos centros de rehabilitación costosos, más bien eso lo invertimos en el transporte porque vivimos lejos del área de entrenamiento, que es el estadio, dos de nosotros vivimos en Floridablanca, otro por los lados de la Gobernación, otro en Morrorico, la movilidad para nosotros es complicada”, le dijo a ADN un Obregón exhausto, con sudor en su frente, tras entrenar a las afueras de la tribuna occidental del estadio Alfonso López, en donde practicaron por cerca de dos horas bajo un intenso sol.

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Carlos Eduardo Obregón Mendoza es ingeniero de sistemas.

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Jaime Moreno/ EL TIEMPO

Actualmente, Obregón es Ingeniero de Sistemas, su cabello largo, aretes y sus piercing le dan un aspecto de roquero, look que sirve para comandar el ataque de su escuadra, de la que es pionero en el departamento.

Requerimientos del deporte

Esta disciplina deportiva en silla de ruedas fue hecha exclusivamente para cuadripléjicos. Ben Harnish, un profesor de Arquitectura en la Universidad de Manitoba (Canadá), y dos atletas en silla de ruedas, Duncan Campbell y Gerry Terwin, inventaron el deporte en Winnipeg, en 1979. Debido a la naturaleza agresiva, inicialmente lo llamaron ‘balón asesino’.

Las sillas, que en palabras más o palabras menos son ‘carros chocones’, en realidad deben tener una protección para que se puedan golpear

Para practicar esta especialidad se necesitan dos tipos de sillas de ruedas diferentes, para defender y atacar. Las que utiliza la Selección Santander fueron dadas por la Fundación Arcángeles, de Bogotá, gracias a la gestión de Juan Pablo Salazar, director de la Fundación, y del técnico de la Selección Colombia, Jonathan Vargas, en un comodato que va por dos años, mientras se logran hacer con las propias.

“Las sillas, que en palabras más o palabras menos son ‘carros chocones’, en realidad deben tener una protección para que se puedan golpear, porque el deporte se trata precisamente de poder bloquear al oponente y de buscar espacios para llegar a la zona de anotación”, dijo Erwin Edilson Fernández Rico, tecnólogo deportivo egresado de las Unidades Tecnológicas de Santander (UTS), ingeniero químico de la Universidad Industrial de Santander (UIS) y entrenador de rugby desde hace ocho años, uno de ellos en el quad rugby.

Fernández asegura que desde el primer año de actividades han ido recolectando deportistas para practicar el rugby en silla de ruedas, pero es una tarea difícil. “No todas las personas en condición de discapacidad lo pueden jugar, porque el deportista debe tener lesiones tanto en los miembros superiores como en los inferiores, han pasado por el proceso siete personas, de los cuales se mantienen cinco”.

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El entrenador Fernández da sus clases a la selección gratuitamente.

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Jaime Moreno/ EL TIEMPO

A los jugadores de rugby en silla de ruedas se les asigna una de las siete clases deportivas, en función de la discapacidad física: 0.5, 1.0, 1.5, 2.0, 2.5, 3.0 y 3.5. Cuanto más bajo el número, más significativa es la limitación de actividad. Cada equipo puede sumar un máximo de ocho puntos de discapacidad en sus cuatro jugadores.

La cancha en la que se juega tiene las mismas dimensiones de una de baloncesto, 28 metros de largo y 15 metros de ancho. En la línea final de cada lado está el área de in gol, en donde debe pasar el jugador, con el balón en manos, y por lo menos dos llantas de las seis que tiene la silla de ruedas –que cuenta con dos ruedas grandes y cuatro pequeñas-.

En cada partido oficial hay cuatro tiempos de 10 minutos efectivos (se para el cronómetro con cada interrupción). El equipo tiene 40 segundos en la ofensiva, en donde los primeros 12 se deben emplear para pasar la mitad de la cancha, los otros 28 se emplean para buscar la anotación. Una contienda puede llegar a durar hora y media. El balón que se juega debe ser uno de voleibol, pues el alargado de rugby resulta muy difícil para agarrar.

“Las reglas de este deporte son un cruce entre el fútbol americano, rugby y el baloncesto en silla de ruedas”, puntualizó Fernández.

El proceso

Los entrenamientos comenzaron en el Parque de Los Niños, de Bucaramanga, desde agosto hasta noviembre de 2017, y a finales del año anterior consiguieron un espacio en una bodega cedida por el Club Real Bucaramanga, en el estadio Alfonso López, para guardar las sillas prestadas por Arcángeles.

Los santandereanos ya se probaron a nivel nacional, en julio de este año, en Medellín, con seis equipos, ocupando la última casilla.

Precisamente, para Pérez, esa fue la primera experiencia en un partido de competición. Hace tres años, él se dedicada a labores de la agricultura en Berlín (Tona, Santander), pero unos tragos de más, mezclados con su motocicleta, le generaron lesión en la columna a la altura de las vértebras T7 y T4, "yo no siento nada de las 'tetillas' para abajo, por sinvergüenza", asevera mientras sus ojos se llenan de lágrimas.

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Hermes Pérez hace un recorrido de tres kilómetros en su silla de ruedas desde su casa para llegar a los entrenamientos.

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Jaime Moreno/ EL TIEMPO

“Yo recuerdo que unos amigos me recogieron y me llevaron a la casa, tirándome en la cama, yo les decía a ellos y a mi mujer que no sentía las piernas, pero no me hicieron caso, pensaron que era por la borrachera, un rato después me llevaron al hospital y me dieron esa noticia que cambió mi vida”, narró para ADN el hoy jugador defensivo de rugby en silla de ruedas.

Gracias al quad rugby, Pérez se olvida de los problemas económicos generados por la imposibilidad de trabajar, y emplea su tiempo en entrenar. Para ir a cada práctica, recorre cerca de tres kilómetros desde su vivienda, ubicada en Morrorrico, hasta el estadio, y todo lo hace en su silla de ruedas, sintiéndose independiente, como si fuera en aquella moto que lo dejó en condición de discapacidad.

Uno de los jugadores con más futuro es Ortega, que sufrió trauma raquimedular generado en un momento en el que se divertía y le sonreía a la vida, en un saltarín. "Esta es la mejor terapia, porque me siento con todas las capacidades", dice el joven jugador.

Ortega, que juega de defensa, asegura que siente a sus compañeros como una “familia”, pues intenta ayudarlos en los que más pueda. Él es el único con silla de ruedas eléctrica, que utiliza para remolcar a los otros miembros del equipo en una dura rampa que hay en el estadio.

“Lo importante del rugby en silla de ruedas es que se trabaja motricidad fina, miembros superiores, que es lo más importante. Uno lo hace por la rehabilitación, es prácticamente una terapia, y es la más completa”, precisa el joven jugador.

Plano Nacional

La potencia en este deporte es Bogotá, que es la gran base de la Selección Colombia, los capitalinos cuentan con “años luz de ventaja” frente a Antioquia y Cundinamarca, Santander, Valle del Cauca y Nariño, según Fernández.

“El rugby en silla de ruedas en el país está naciendo, se está desarrollando, pero a nivel internacional Colombia es muy fuerte, llegando a lograr medalla de bronce en Juegos Parapanamericanos. Colombia es potencia en Sudamérica por encima de Brasil y Argentina y a nivel continental se pelea con Canadá y Estados Unidos, medallistas Paralímpicos”, sostuvo Fernández.

Precisamente, los ‘cafeteros’ hicieron parte del Mundial de Quad Rugby que se festejó a principios de agosto de este año en Australia, el cual terminó con título para Japón, tras vencer en la final a los locales por un marcador de 62-61.

La visión

John Jairo Segura Cuervo, Estefany Alejandra Barrera Bayona y Yury Cáceres también hace parte del equipo santandereano. Cáceres entrena a la par de sus compañeros en Bucaramanga tras un accidente en su vehículo, con el que contrabandeaba combustible desde la frontera con Venezuela. Hoy se refugia en el quad rugby, y en la religión, para superar ese suceso y aportar en el planteamiento táctico del cuarteto.

Por su parte, Barrera Bayona practica en San Gil, en donde busca a más practicantes de la disciplina. Segura Cuervo es el refuerzo de lujo de los ‘hormigueros’, pues reside en Bogotá y tiene pasado en la Selección Colombia.

Por ahora no cuentan con apoyo financiero de ninguna empresa, lo poco que tienen (uniformes y utensilios) los han conseguido por medio de rifas y la preparación del tradicional mute santandereano (sopa espesa cargada de carne, verdura, frijoles y pasta), que han realizado junto a su familia.

Estos campeones prometen seguir practicando para sumar más puntos en la vida y así, ¿por qué no?, ganar un título para el país, en eso sueñan, es su meta, por eso entrenan si es necesario bajo el agua o el sol para dar el siguiente paso, aunque estén en su silla de ruedas.

“Si nosotros, que estamos en condición de discapacidad, no nos ponemos límites, no entiendo por qué existen personas que ni siquiera lo intentan, tienen todas las fortalezas físicas para lograrlo pero carecen de fortaleza mental, no debemos tenerle miedo a nada, porque somos nosotros los que nos ponemos las barreras”, puntualizó Obregón.

ÓSCAR ANDRÉS OLARTE CASTRO
ADN/Bucaramanga

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