Todos los días, una vez cae el sol, empiezan a aparecer a lo lejos las siluetas de niños deslizándose sobre las olas, hasta que estas van muriendo en la playa. Son más de 50 pequeños de entre 5 y 16 años que en Nuquí aprenden a surfear, un deporte poco practicado en el país.
Estos chicos pertenecen al club Tiburones Surf, una iniciativa de cuatro jóvenes de este recóndito paraje del Pacífico chocoano que un día observaron a varios niños llegar hasta la playa con sus tablas de madera, algunas utilizadas para soportar los colchones de sus camas, para “montar las olas”.
Con ocho tablas de surf, unos 50 pequeños se entrenan en este deporte poco practicado en el país.
Foto:
Juan Manuel Vargas / EL TIEMPO
Entre los pequeños surfistas hay varias niñas que sobre salen entre el grupo.
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Juan Manuel Vargas / EL TIEMPO
El surf es otra opción que tienen los niños para divertirse en la bella playa de Nuquí.
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Juan Manuel Vargas / EL TIEMPO
Esto los impactó. Y desde ese momento, los cuatro jóvenes se convirtieron en instructores, aunque no son surfistas profesionales. Ellos solo quieren que, por medio de este deporte, los niños se interesen por cuidar y valorar su entorno, el paraíso que tienen por hogar.
Jowar Mosquera, unos de los instructores empíricos, dice que su mayor gratificación es ver cómo se divierten los pequeños cada vez que se deslizan sobre las olas. Y aunque las tablas de surf no son suficientes –solo cuentan con ocho que han donado amigos y turistas y que se las rotan cada 15 minutos los niños– guardan la fe de que algún día cada uno de los pequeños tenga su propia tabla y así encuentren en este deporte un camino diferente al que les plantea su región.