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La mala hora del puente de Rumichaca, en Nariño
El puente de Rumichaca, en la frontera entre Ipiales y Ecuador.

El puente de Rumichaca, en la frontera entre Ipiales y Ecuador.

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mauricio de la rosa

La mala hora del puente de Rumichaca, en Nariño

El puente de Rumichaca, en la frontera entre Ipiales y Ecuador.

Crisis por el estado de excepción que declaró Ecuador, en esta zona de la frontera. 

La mala hora perece haberle llegado a la frontera colombo-ecuatoriana, en el sur de Nariño.

Con una economía por los suelos, la inseguridad disparada y un desempleo desbordado, al complejo panorama ahora se suma el estado de excepción declarado por el Gobierno del vecino país.

En Rumichaca, donde se encuentra el puente internacional que divide a los dos países y el corazón de la zona fronteriza, sino fuera porque ha permanecido activo el renglón de las exportaciones e importaciones de productos y el tráfico de carga pesada nunca se ha cerrado, sería un lugar más ante los ojos de propios y extraños.

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La pandemia obligó a los dos gobiernos al cierre de ese paso para todos los ciudadanos desde el 17 de marzo de 2020, desde esa época la situación se torna crítica en Ipiales, ciudad ubicada a solo 3 kilómetros de distancia, donde las diferentes esferas gubernamentales, empresariales y la misma comunidad viven un ambiente de zozobra, incertidumbre y angustia.

Una realidad muy distinta se registra al otro lado de esa estructura de 71,20 metros de largo y 14,95 metros de ancho, donde la provincia del Carchi con su capital Tulcán mantienen una economía activa y sus pobladores dicen estar relativamente tranquilos.

Pero la otra cara de la moneda es la que vive Ipiales, donde su alcalde Luis Fernando Villota Méndez, sabe que en este momento hacerle frente a la delincuencia organizada es su mayor reto, ante el alarmante incremento en los casos de robos, atracos, asesinatos y del sicariato.

Por eso advierte que hace pocos días fue conformado un equipo especial al frente del cual se encuentra el general Pablo Ruiz, comandante regional de la Policía Nacional, lo acompaña un grupo de investigación encabezado por dos mayores de esa institución, cuya misión principal es desmantelar a las dos peligrosas bandas criminales que azotan sin misericordia en la frontera.

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“El problema interno que se presenta es por una pugna entre los mismos venezolanos por la disputa de los pasos irregulares en la frontera”, asegura el funcionario, quien explica que los mismos surgieron como consecuencia del cierre del puente.

Si antes de la emergencia sanitaria existían menos de 10 pasos irregulares, ahora se contabilizan alrededor de 43 trochas como también se las conoce, así lo asegura el presidente del Concejo Municipal de Ipiales, Manuel Romo, quien dice además que las mismas aparecieron en medio de fincas o propiedades privadas situadas algunas en Ecuador y otras en Colombia, de manera específica en los municipios nariñenses de Ipiales, Cuaspud-Carlosama y Cumbal.

“De acuerdo a testimonios de los habitantes dicen que en medio del río (Carchi) hicieron carreteras, montaron tarabitas (puentes colgantes), así es como están funcionando”, denuncia, pero lo que más le preocupa es que por esos trayectos se aplican falsos “retenes” en la mañana, tarde y noche, donde al parecer a quienes vienen del Ecuador hacia Colombia les cobran entre 100 y 500 dólares por pasar.

Se calcula que alrededor de 3.000 personas estén transitando diariamente por esos tramos ilegales, en su mayoría migrantes procedentes de Haití y Venezuela que van con destino a Panamá y los Estados Unidos, incluso hay venezolanos que quieren retornar a su país de origen.

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Varios de ellos no corrieron con la misma suerte porque sus cuerpos fueron encontrados sin vida por otros caminantes que luego dieron aviso a los organismos de seguridad.

“Otros dicen que los van a dejar botando por allá a pueblos como Cumbal, Guachucal y Túquerres, los engañan y les dicen que allí es Ipiales”, por lo que cree que este nuevo fenómeno no es más que la “degeneración” de la población en la frontera.

“Los tipos han querido adueñarse de esos pasos y entre las mismas bandas que ellos han constituido hacen esos retenes y hasta entre ellos mismos se matan”, subraya el alcalde, quien asegura que ese equipo especial que llegó desde Bogotá busca frenar el accionar delincuencial de esas peligrosas agrupaciones.

Nueva medida por Rumichaca, en Nariño

Como si la crisis social y económica de la frontera fuera poca cosa, el Gobierno del presidente ecuatoriano Guillermo Lasso acaba de declarar el Estado de Excepción, lo que para las autoridades colombianas en la frontera no es más que una medida que entierra las ilusiones de muchos por una pronta y efectiva recuperación en la zona limítrofe.

Según Villota, el mandatario de la vecina república la adoptó por solo dos meses, “pero yo creo que en esos dos meses no habrá apertura de la frontera”, ese es su temor y va más allá cuando la califica como una “mala” decisión para Ipiales “porque lo que nosotros queremos aquí es la reactivación de la economía”.

Villota más allá de pensar que el Gobierno del Ecuador no quiere abrir la frontera de Rumichaca por la reactivación económica que si evidencia la provincia del Carchi, no oculta que le preocupa el alto desempleo en su ciudad, razón por la cual puso en marcha con Bancóldex el programa denominado 'Ipiales adelante', con el cual la Alcaldía dispuso de 500 millones de pesos y de un cupo de 5.700 millones de pesos destinados a créditos para los comerciantes que les permitan cancelar los pasivos que habían adquirido en el marco de la emergencia por causa de la pandemia.

Como otra iniciativa dirigida a mejorar el turismo local y aliviar en parte la debilitada economía de comerciantes y propietarios de restaurantes, hoteles y bares, el próximo fin de semana se llevará a cabo una nueva versión del Festival Ipiales Cuna de Grandes Tríos, que este año volverá a ser presencial, pero guardando todas las medidas de bioseguridad.

El concejal Romo comparte la opinión del alcalde cuando estima que con la medida del Estado de Excepción el Gobierno del Ecuador “está disfrazando, nos está llevando a un terreno que no es el ideal, esa es una medida encubierta y no nos conviene”.

Le echa la culpa al Gobierno del Ecuador de no querer abrir la frontera a sus connacionales y colombianos por lo que advierte sin vacilaciones: “bien se le puede cobrar por los muertos y por toda la inseguridad que por aquí está pasando”.

Pero también lo responsabiliza de que la economía de Ipiales en este momento esté dejando de percibir alrededor de 1.000 millones de pesos diarios, por lo cual el comercio formal no fluye en toda la región.

Mientras que el alcalde Villota insiste que como Colombia y Ecuador son dos pueblos hermanos con un intercambio comercial permanente, el concejal Romo es más duro cuando propone colocar una demanda ante la secretaría general de la Comunidad Andina, para que el prolongado cierre de la frontera sea revisado. 

La economía de capa caída

Los estragos para la economía de Ipiales y de los municipios que conforman la denominada ex provincia de Obando son incalculables, como lo reitera la directora ejecutiva de la Cámara de Comercio de Ipiales, Yeimi Termal, quien declara sin titubeos que el cierre de Rumichaca provocó también el cierre de casi un centenar de locales comerciales y el despido de empleados no se hizo esperar.

“Aquí en Ipiales cada día hay un muerto en las trochas, hay sicariato en los barrios, aparecen personas muertas en los carros, es decir, es impresionante lo que está pasando en Ipiales”, revela indignada la dirigente gremial.

Sobre la negativa del Gobierno del Ecuador de darle apertura a la frontera, la atribuye a lo que viene sucediendo al otro del puente de Rumichaca, donde provincias como Carchi e Imbabura lograron reactivar su economía y el comercio se recuperó en niveles sorprendentes.

Su llamado al Gobierno de Colombia es a que no siga siendo tan flexible ante su homólogo del Ecuador y haga respetar los múltiples convenios y tratados binacionales; “ahora el pretexto no es la pandemia, la vacunación avanza en ambos países, yo creo no se puede seguir bloqueando la entrada a toda Latinoamérica”. 

Luego añade: “No comprendemos aún como dos gobiernos no entienden que una frontera no puede seguir cerrada por un tema económico”. 

Las autoridades y las comunidades de Nariño en la frontera tienen plena confianza en volver a transitar de una manera libre y legal por el puente de Rumichaca.

MAURICIO DE LA ROSA
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
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