Las víctimas que sanan las heridas de la guerra preparando casabe

Las víctimas que sanan las heridas de la guerra preparando casabe

Varias mujeres y hombres emprenden y le apuestan al campo en la zona rural de Montería.

Casabe

El casabe es un alimento que se elabora a base de yuca. Su producción y consumo se remonta a tiempos prehispánicos.

Foto:

ACD Consultores

Por: Ana Cristina Álvarez M.
01 de agosto 2019 , 12:02 p.m.

Cuando Norma Murillo llegó a la vereda Salamina, en la zona rural de Montería, lo hizo con ‘una mano atrás y otra adelante’. Lo único que tenía era a sus dos hijos y el pesado luto de un esposo recién asesinado.

Su vida cambió desde hace 27 años, cuando fue desplazada junto a su esposo de su hogar en Apartadó (Antioquia). Con la ilusión de un nuevo comienzo, llegó a Montería, pero la tragedia volvió a reposarse en su espalda unos meses más tarde.

Luego de que su esposo fuera asesinado mientras militaba en un grupo paramilitar que operaba en la zona rural de Montería, Norma llegó a Salamina con la idea de buscar trabajo, e intentando proteger a sus hijos y protegerse a sí misma de algún tipo de venganza, pero rápidamente se dio cuenta de que el trabajo de las mujeres allí era asar casabe. “Entonces yo aprendí a asar casabe porque, ¿qué más iba a hacer?”, recuerda ella.

Norma hace parte un grupo de 10 personas de la vereda que elaboran uno de los alimentos más ancestrales y característicos del Caribe: casabe. Este trabajo lo hacen en una pequeña y calurosa finca, donde es difícil que la gente no busque la sombra en el día para protegerse de los usuales 35 °C del lugar.

El casabe es un alimento que se elabora a base de yuca y que, como dicen en la costa, “sabe a lo que le pongan”. Su producción y consumo se remonta a tiempos prehispánicos, cuando era una de las fuentes fundamentales de alimentación de los indígenas del norte de Colombia, y era parte de la dieta tradicional de los taínos, caribes y arahuacos, habitantes nativos de la región.

Para elaborar el ‘Yucasabe cordobés’, la marca que ellos mismos crearon en medio de un proyecto social de la compañía de exploración y producción de hidrocarburos Hocol, y ACD Desarrollo, estos 10 lugareños se reúnen en las tardes en la finca de uno de ellos, donde construyeron hace casi dos años las instalaciones necesarias para la producción y se dividen el trabajo.

Los siete hombres que hacen parte del proyecto se encargan de pelar la yuca, rayarla y exprimirle el exceso de agua con un sebucán, un tamiz en forma de tubo de 3 a 4 metros de largo hecho por ellos mismos con hojas de palma.

Un extremo del sebucán se cuelga del tronco de un árbol y el otro se ata a un palo que cumple la función de palanca para darle vueltas y exprimir la yuca rayada que se pone dentro. Después, la harina de la yuca se machaca en un mortero y se cierne antes de pasar al asador.

Casabe

Se raya la yuca.

Foto:

ACD Consultores

Casabe

Se pone en el sebucán.

Foto:

ACD Consultores

Casabe

Se exprime el exceso de líquido.

Foto:

ACD Consultores

Casabe

Se machaca la harina.

Foto:

ACD Consultores

Casabe

Se cierne. 

Foto:

ACD Consultores

Casabe

Se asa.

Foto:

ACD Consultores

Casabe

Y se come con lo que quieras.

Foto:

ACD Consultores

Norma es una de las tres mujeres que ciernen la yuca y le dan la forma de arepas para asarlo en un budare, una plancha de hierro fundido. Una vez asado, lo empacan en bolsas transparentes y le ponen el sello de la marca ‘Yucasabe cordobés’.

Además de las unidades que empacan solo asadas, hay otras llamadas ‘casabitos’, a las que les añaden ingredientes como arequipe con coco, coco biche, mongo mongo, ajonjolí o coco con queso y las doblan en la mitad.

Casabe

Al casabe se le puede añadir ingredientes como arequipe con coco, coco biche, mongo mongo, ajonjolí o coco con queso y las doblan en la mitad.

Foto:

ACD Consultores

Casabe

Como dicen en la costa, “sabe a lo que le pongan”.

Foto:

ACD Consultores

Casabe

Cinco de los integrantes de la marca 'Yucasabe Cordobés'.

Foto:

ACD Consultores

Bajo la sombra de un árbol y con la mirada fija en los dedos inquietos de sus manos, Norma recuerda el día en el año 1992 cuando estaba recién llegada de Apartadó a Montería y su esposo, sin empleo en ese momento, se fue en un camión que pasó por el barrio San José en busca de trabajadores para una finca.

“Él empezó a ir y venir cada mes, pero siempre que venía decía que le habían matado otro compañero, porque él trabajaba era para un grupo de paramilitares, hasta que uno de esos días se fue y no regresó más”, cuenta Norma, y añade además, que no supo que su esposo estaba muerto hasta tres meses después del asesinato.

Norma Murillo

Norma Murillo, de 47 años, es una de las mujeres víctimas de la violencia que ahora trabaja en el emprendimiento 'Yucasabe Cordobés'.

Foto:

ACD Consultores

Norma quedó sola con su hijo de un año y su hija de dos. Ella, que nunca había trabajado porque era su esposo quien mantenía a la familia, tuvo que empezar a lavar, planchar y hacer aseo en casas para sobrevivir con sus hijos.

Ahora, Norma tiene 47 años y vive con sus hijos y su nieta. Ella asegura que la oportunidad de emprender con el casabe le ha permitido trabajar a solo unos cuantos metros de su casa y dejar los otros trabajos que hacía, porque “nos está yendo muy bien, ya hemos estado en eventos y ferias vendiendo el producto y siempre nos va bien”, explica.

A menos de 7 kilómetros de distancia de Salamina hay otra vereda de Montería llamada San Isidro. Al igual que en la primera, hay que llegar por caminos despavimentados y no hay servicio de acueducto.

Al borde de la carretera de tierra hay un letrero a unos tres metros de altura que dice “Porcícola Cerditos Felices”, y detrás de él, un camino angosto por donde solo pueden transitar motos y unos cuantos burros que se pasean por allí.

Por ese camino angosto está ubicada una casa donde actualmente 12 vecinos de la vereda montaron una porqueriza para crear su emprendimiento llamado ‘Cerditos felices’, y tienen 7 cerdos.

La mujer que vive en esa casa y prestó el espacio para la porqueriza se llama Gregoria Rojas, y aunque su trabajo no se parece en nada al de Norma, su historia sí.

A Gregoria le tiembla la voz tan pronto empieza a contar que vivía con su esposo y sus dos primeros hijos en zona rural del municipio de Valencia (Córdoba) en 1993, cuando unos hombres armados se metieron a su casa una noche y los obligaron a abandonarla.

Desplazados, llegaron a la vereda Rusia, del municipio de Buenavista, también en Córdoba. Pero “de allá también nos mandaron a sacar y desde eso quedé sola, porque a mi esposo se lo llevaron ese día los mismos tipos que nos sacaron y en estos 26 años nunca más supe de él”, cuenta Gregoria.

Gregoria Rojas

A Gregoria Rojas la desplazaron de su hogar hace 26 años y asesinaron a su esposo.

Foto:

ACD Consultores

Sentada en una silla plástica bajo un techo ubicado afuera de su pequeña casa, y que permite improvisar una sala, Gregoria hace cortas pausas de vez en cuando para tomar aire profundo y explica que luego de que secuestraran a su esposo, huyó de la vereda Rusia y llegó a San Isidro, donde vive actualmente.

Al igual que Norma, Gregoria quedó viuda y con dos hijos pequeños, a quienes tuvo que sacar adelante haciendo aseo en casas, lavando y planchan ropa.

Ahora, Gregoria vive con su hija de 11 años y su segundo esposo. Lo que gana con la venta de los cerdos y lo que le manda uno de sus hijos que vive en Bogotá le permite trabajar en su propia casa y tener ingresos. Además, está ahorrando para comprar una cerda y criarla ella sola.

Los trabajos para criar los cerdos se dividen por días, entre las 12 personas que hacen parte del proyecto. Cada día, una pareja se encarga de limpiar la porqueriza, alimentar los cerdos y traerles el agua desde el pozo ubicado a unos 20 minutos caminando, por la ausencia de agua potable.

Don Porcin

'Don Porcin' es una de las cuatro marcas sociales que hace parte del proyecto CoResponsables.

Foto:

ACD Consultores

Aura María Ramos, de 32 años, es otra de las mujeres que hace parte del emprendimiento ‘Cerditos Felices’. Ella vive también en la vereda San Isidro con sus cuatro hijas de 14, 11, 8 y 3 años, y con su esposo, el papá de su hija menor. Al padre de las tres mayores lo asesinaron en 2012.

Aura vivió la misma tragedia de Norma y Gregoria, y al igual que ellas, busca superar las dificultades apostándole al trabajo en el campo. Aura asegura también que se unió al proyecto “porque me llamó la atención trabajar en equipo, antes no hacía nada, solo me dedicaba a las labores de la casa”.

Asegura que ha podido sacar a sus hijas adelante sembrando y vendiendo lo que cosecha en la finca de sus papás, pero que ahora su situación es más fácil porque la pareja con quien vive actualmente trabaja y ella también puede aportar con lo que gana de los cerdos.

A 20 minutos de distancia de San Isidro, en la vereda La Florida, en Montería, está Marta*, una mujer que fue víctima de la violencia de grupos armados ilegales, aunque de una forma diferente a la de Norma, Gregoria y Aura.

Al borde de la carretera de tierra, hay un letrero que dice “Productores de Paz y Reconciliación”, que pertenece a la casa donde 14 personas formaron un emprendimiento con gallinas ponedoras llamado ‘Huevos Don Paz’.

Bajo la sombra de un árbol, sentada en una silla al lado de un gallinero, Marta recuerda que en el año 2000, con 22 años, fue señalada injustamente por un grupo armado de ser guerrillera, lo que la obligó a desplazarse.

Ella vive ahora con su padre, su esposo y con el menor de sus cinco hijos. Cuenta que este trabajo que tiene ahora con las gallinas ponedoras es su primer empleo, pues toda la vida fue ama de casa.

Ahora me siento una emprendedora”, asegura Marta, quien explica que los huevos han sido un éxito en la zona porque “en las tiendas venden los huevos a 400 o 500 pesos, mientras que nosotros vendemos 3 en mil. La caja en las tiendas vale 12 mil, nosotras la vendemos a 8 mil”.

Huevos don paz

'Huevos Don Paz' es una de las cuatro marcas que hace parte del proyecto CoResponsables.

Foto:

ACD Consultores

Los 91 huevos que ponen las 100 gallinas que tienen no dan abasto y se venden muy rápido, por lo que no logran cumplir con la demanda. Por esto, los 14 integrantes del proyecto ‘Huevos Don Paz’ ya están pensando en crecer y comprar más gallinas ponedoras.

Con respecto al nombre de la marca, los dueños de este emprendimiento dicen que “refleja nuestro deseo de paz y tranquilidad en esta región que ha sufrido de tanta violencia por tantos años”.

Ahora, junto a Norma, Gregoria y Aura, se abre camino por la vida, y sana las heridas que le dejó la guerra, trabajando hombro a hombro junto a otras victimas que sobrevivieron al conflicto armado en la región.

¿Cómo nacieron estos proyectos?

Yucasabe Cordobés, Huevos Don Paz, Don Porcín y La Esperanza Pollos del Campo, son cuatro marcas sociales que hacen parte de ‘CoResponsables’, un programa de inclusión productiva para las comunidades de la zona rural de Montería, que busca garantizar el reconocimiento de los productos del campo y fomentar la sostenibilidad empresarial a través de la consolidación y promoción.

Guillermo Pattigno, director de ACD Consultores, explica que este proyecto nació en noviembre de 2018 como ‘Productores de Paz y Reconciliación’ con 26 unidades productivas. En enero de este año fueron seleccionadas siete de esas unidades para hacer parte de ‘CoResponsables’. Fue en este momento que se diseñó una campaña de comercio y se crearon cuatro marcas sociales, conformadas por siete unidades productivas que agrupan a 130 personas de la zona rural de Montería.

Coresponsables

Yucasabe Cordobés, Huevos Don Paz, Don Porcín y La Esperanza Pollos del Campo, son cuatro marcas sociales que hacen parte de ‘CoResponsables’.

Foto:

ACD Consultores

‘CoResponsables’ es patrocinado por Hocol S.A., la compañía de exploración y producción de hidrocarburos, como parte de su inversión socialmente responsable, y es ejecutado por ACD Consultores, una empresa social que brinda soporte a compañías de la región Caribe en proyectos de sostenibilidad.

Según Guillermina Viuchy, gerente del Grupo de Entorno de Hocol S.A., esta compañía ha invertido cerca de 200 millones de pesos en esta iniciativa “orientada a la apropiación de la empresa rural como herramienta de superación de pobreza, pero asimismo como medio para fomentar el trabajo en equipo, la tolerancia, el respeto, la solidaridad y la confianza en las personas que hacen parte del proyecto”, asegura Viuchy a EL TIEMPO.

Para Hocol, ‘CoResponsables’ es un proyecto de apropiación territorial en una población que fue víctima del conflicto y cuyas oportunidades han sido escasas, pero que demuestran entrega e interés por salir adelante a través de la producción en el campo, lo que se convierte en su fuerza motora para continuar haciendo productivo el campo y promover el acervo tradicional de la costa Caribe.

Viuchy asegura que este proyecto contempla 12 meses de inversión desde que inició, en los cuales se continuarán posicionando las marcas sociales con el objetivo de consolidar estas organizaciones como ejes de desarrollo de cada una de las comunidades participantes.

Coresponsables

Coresponsables

Foto:

ACD Consultores

Con el fin de asegurar la sostenibilidad del proyecto para cuando la inversión finalice, ACD Consultores y Hocol han ayudado a estos emprendedores del campo a constituir acuerdos de compra con clientes de la región, a participar en ferias regionales, a establecer un stand con productos en un centro de promoción regional de la cultura cordobesa llamado Casa Caribe y próximamente, podrán contar con una tienda virtual en www.co-responsables.com que permitirá la comercialización directa de los productos.

Viuchy resalta que este proyecto, además de convertirse en una oportunidad de resiliencia ante el retorno al campo como efecto del posconflicto, “es una oportunidad para que las mujeres lideren estas iniciativas y, a pesar de las adversidades que han afrontado, día tras día despiertan con la fe intacta por ser ejemplo de superación para su familia y se deciden a cruzar el puente de la esperanza utilizando como vehículo su empresa”.

ANA CRISTINA ÁLVAREZ MONTOYA
Periodista de ELTIEMPO.COM
*Nombre cambiado a petición de la fuente.

Descarga la app El Tiempo. Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias. Conócela acá

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.