El día en que la fiesta del gol tiñó de sangre a un estadio colombiano

El día en que la fiesta del gol tiñó de sangre a un estadio colombiano

La tragedia que dejó 4 aficionados muertos y 29 lesionados. Así recuerdan el hecho los futbolistas.

Tragedia estadio Alfoso López, Bucarmanga

Los  hinchas pisaron los restos de las rejas que destruyeron para acceder al gramado cuando faltaban 10 minutos del partido en el que Bucaramanga perdía 1-2 con Junior

Foto:

Archivo EL TIEMPO

Por: Martha Milena Martínez
11 de octubre 2019 , 09:53 a.m.

Martha, quien a sus 13 años de edad se había convertido en una de las fieles seguidoras del Atlético Bucaramanga, corrió despavorida en las graderías del estadio Alfonso López, no para celebrar un gol, sino para salvar su vida cuando centenares de aficionados irrumpieron en la cancha para intentar linchar al árbitro que se negó a pitar un penalti a favor del equipo local.

Mientras la entonces niña intentaba subirse a una malla para evitar ser golpeada por la ‘avalancha’ de piernas en el gramado, el juez, Eduardo Peña, corría para salvar su vida mucho más rápido que cuando lo hacía al momento de amonestar un jugador o sancionar una falta.

En el instante en que la menor se esforzaba por superar la malla, que la separaba de la calle, los iracundos hinchas pisaban los restos de las rejas que destruyeron para acceder al gramado cuando faltaban 10 minutos del partido en el que Bucaramanga perdía 1-2 con Junior, en una calurosa tarde del 11 de octubre de 1981.

El reconocido periodista y narrador Édgar Perea, ‘El Campeón’, quien se encontraba en una cabina transmitiendo el juego para la radio de la Costa Caribe, vio cómo un contingente de soldados entró intempestivamente al estadio y comenzó a disparar contra los aterrados aficionados que corrían hacia las salidas del escenario, donde quedaron tendidos los cuerpos de cuatro personas que murieron al recibir los impactos de bala de la Fuerza Pública.

Tragedia estadio Alfoso López, Bucarmanga

Detrás del árbitro corría el resto de la terna arbitral. Todos se dirigían hacia el camerino para estar a salvo.

Foto:

Archivo EL TIEMPO


“Cuando la Policía ve que no puede contener la avalancha llegaron entre 30 y 40 soldados que entraron con fusiles dando ‘culatazos’ a la gente. Mientras más golpeaban a los fanáticos, más se enojaba el público. Fue una locura. Desde mi cabina se escuchaban los disparos que salían de todas partes. ¡Pa, pa, pa! Y el humo que sale de los fusiles”, narró Perea, quien falleció el 11 de abril de 2016.

Al saltar la valla y asegurar su supervivencia, Martha, quien fue al partido sin el consentimiento de su papá, vio atónita cómo un hombre se arrastraba en el césped mientras de un hueco en su espalda emanaba sangre a borbotones que empapaba toda su ropa.

Familia Montanini

Éste es Américo junto a sus hijas, en donde está Martha.

Foto:

Archivo

Confusión en los camerinos

Mientras en la cancha todo era un caos, Orlando ‘Pocheche’ Morales, kinesiólogo del Bucaramanga, recuerda que en ese momento huía junto a los jugadores de ambos equipos.

Detrás del árbitro corría el resto de la terna arbitral. Todos se dirigían hacia el camerino para estar a salvo. “Peña y los dos jueces de línea: Víctor J. Sánchez y Jorge Becerra, se quitaron las camisetas negras y se dejaron las blancas. No se sabía quién era el juez central. Peña llegó a afeitarse el bigote y el hombre quedó irreconocible. Con los jugadores en el camerino les reclamamos por el resultado y su mal trabajo pero en ese instante los disparos de fusil dieron por terminada la conversación”, dijo ‘Pocheche’.

Tragedia estadio Alfoso López, Bucarmanga

Ese año el onceno auriverde era dirigido por Roberto Pablo Janiot y la nómina ‘Leoparda’ estaba conformada por Roberto Vasco, Gilberto ‘Comanche’, entre otros. 

Foto:

Archivo EL TIEMPO

La niña de 13 años que sobrevivió al hecho era Martha Montanini, la hija del máximo goleador del Atlético Bucaramanga, el argentino Américo ‘La Bordadora’ Montanini, quien para entonces era el asistente técnico del equipo local.

Ese año el onceno auriverde era dirigido por Roberto Pablo Janiot y la nómina ‘Leoparda’ estaba conformada por Roberto Vasco, Gilberto ‘Comanche’ Salgado, Francisco Maturana, Wilman Conde, Fernando ‘Bombillo’ Castro, Juan Alejandro Onnis, Roberto Frascuelli, Diego Edison Umaña, Juan Carlos Díaz, Edgardo Luis Paruzzo y Sergio Saturno.

La Policía escoltó a Janiot y Montanini al camerino. Martha, al ver que su padre se encontraba bien, saltó una malla y al llegar a la calle huyó para proteger su vida. En minutos el estadio se quedó vacío y los cuerpos de las víctimas fueron conducidos a Medicina Legal, donde al día siguiente los reclamaron sus familiares.

Han pasado 38 años y Martha Montanini no ha dejado de asistir al estadio y sigue alentando a equipo ‘Leopardo’ junto a Américo, su padre, quien es recibido con los brazos abiertos por la hinchada que tanto lo quiere y respeta. ‘La Bordadora Montanini’ hace respetar el lugar, no permite insultos y maltratos en el estadio conocido como ‘El Coloso de la 14’, es para él su segundo hogar.

Tragedia estadio Alfoso López, Bucarmanga

Página del periódico EL TIEMPO publicada al día siguiente de la tragedia en el estadio. 

Foto:

Archivo EL TIEMPO

Momentos previos a la tragedia

Había una ilusión en la semana previa al partido y sólo se hablaba de lo cerca que se estaba la tan anhelada primera estrella, pues el onceno local no ha saboreado las ‘mieles’ de un título en la primera categoría. En esa ocasión, 11 de octubre de 1981, el Atlético Bucaramanga se enfrentaría al Junior de Barranquilla por una posible clasificación en las finales de la primera división del fútbol colombiano.

Desde la noche anterior centenares de seguidores hicieron fila alrededor del departamental Alfonso López, para presenciar el partido; campamentos improvisados, amenizados por cánticos de la barra, bebidas alcohólicas y risas fueron parte de la espera. Ambos equipos tenían la posibilidad de llegar a la final. Era un desafío a muerte, pues sí el Junior empataba, clasificaba. Era todo o nada para seguir luchando por el título.

Familia Montanini

Américo y su hija Martha siguen asistiendo al escenario bumangués

Foto:

Jaime Moreno

Camisetas amarillas, caras pintadas, trapos, pitos a todo pulmón, banderas, serpentinas, todo era una fiesta alrededor del estadio. Desde tempranas horas de ese domingo los hinchas esperaban un día inolvidable para más de 15 mil personas que hacían fila para entrar al escenario.

Por los hechos ocurridos en esa fecha, el 11 de octubre se conmemora el ‘Día del Hincha ‘Leopardo’, en memoria de aquellos que murieron y de los que no hay una placa en el estadio que los recuerde para que se haga justicia. El resultado del partido fue avalado por la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) y el Junior avanzó a la final.


MARTHA MILENA MARTÍNEZ
​Para EL TIEMPO

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