Una científica cuenta cómo es trabajar a -10 °C en la Antártida

Una científica cuenta cómo es trabajar a -10 °C en la Antártida

Rosa Acevedo recibió la Medalla al Mérito Policarpa Salavarrieta por su aporte a la investigación. 

Rosa Acevedo

“La Antártida para mí es un sueño hecho realidad”, asegura Rosa Acevedo. 

Foto:

Cortesía de Rosa Acevedo

Por: Ana Cristina Álvarez
10 de abril 2019 , 02:38 p.m.

Con tal de aprender sobre las bacterias de la Antártida, la microbióloga sucreña Rosa Leonor Acevedo ya ha realizado tres expediciones al continente blanco y aprendido a trabajar bajo condiciones extremas en los últimos años.

Acevedo cuenta que trabajar en la Antártica a -10 °C implica utilizar hasta 5 capas de ropa para evitar hipotermia, 2 o 3 pares de medias, botas especiales para caminar en suelos bajo 0 grados y seguir estrictas medidas de seguridad para evitar accidentes.

Esta destacada microbióloga e investigadora de la Universidad Tecnológica de Bolívar sabe que el riesgo de morir allí es alto, primero, porque hay que atravesar el ‘Paso de Drake’, que es el tramo de mar que separa América del Sur de la Antártida y sus aguas son consideradas como unas de las más peligrosas del planeta, con olas de más de diez metros y vientos huracanados.

Pasar por allí se siente como si temblara durante 48 horas, que es el tiempo estimado que se demora una embarcación en atravesar este pasaje.

Otra de las razones que incrementan el riesgo de morir en la Antártida, por supuesto, es el frío.

La temperatura normal es de -10 °C en las zonas costeras y hasta -80 °C en el centro del continente, por lo que una persona que se enfrente a estas temperaturas extremas sin una vestimenta adecuada puede morir de hipotermia.

Por último está el latente riesgo de pisar una grieta y caer en el agua gélida, ya que quien cae allí no puede ser rescatado porque la profundidad de las aguas hace que una búsqueda tarde más tiempo y el cuerpo humano no puede soportar más de 15 minutos en esas aguas.

Entendiendo este enorme riesgo, la microbióloga Acevedo realizó un proceso de preparación física, emocional y espiritual para estar lejos de su familia, su país, y enfrentarse a un mundo completamente silencioso y desconocido.

“El continente blanco es todavía un paisaje virgen donde el hombre puede dedicarse a escuchar y contemplar la hermosa creación de Dios”, manifiesta.

Rosa Acevedo

Rosa ha participado de tres expediciones científicas de Colombia a la Antártida, coordinadas por la Comisión Colombiana del Océano.

Foto:

Cortesía de Rosa Acevedo

Un día en la Antártida puede tener hasta 20 horas de sol, debido a que durante el invierno austral nunca oscurece. La microbióloga resalta, además, para ella es interesante ver cómo el sol brilla, como si fuera mediodía, desde las 3:00 de la madrugada hasta las 12 de la noche.

“Te levantas entre 6 y 7 a.m., desayunas, luego bajas del buque a tomar muestras, siempre y cuando las condiciones climáticas te lo permiten, luego haces el procesamiento de las muestras en el laboratorio. Después almuerzas, duermes, otra vez vas al laboratorio o bajas a tomar muestras, consultas el correo electrónico y/o redes sociales (aunque el internet es muy intermitente), cenas, escribes o te entretienes con juegos de mesa y luego te vas a dormir hasta el día siguiente” explica Rosa.

Sin mucho más para hacer en una embarcación que recorre el lugar más frío y silencioso del planeta, la científica nacida en Corozal (Sucre), cuenta que en sus tiempo libres a bordo del buque español BIO-Hespérides, en el que ha viajado a sus tres expediciones junto con 98 investigadores españoles, se dedicaba a tomar fotografías y videos del paisaje y animales; ver películas y jugar sabelotodo o parqués.

La investigadora costeña llegó a hacer partes de estas expediciones a través de una convocatoria de proyectos de la Comisión Colombiana del Océano que coordina el Programa Antártico Colombiano (PAC).

Aunque nunca había hecho nada similar ni se llegó a imaginar que pisaría la Antártida, la microbióloga ya ha hecho parte de tres expediciones que han partido desde la Patagonia (Argentina): Almirante Padilla (2017) que duró 45 días durante febrero y marzo, Almirante Tono (2018), que tuvo una duración de 20 días durante febrero y marzo, y Almirante Campos (2019) que se realizó durante 33 días entre enero y febrero de este año.

Acevedo asegura que “hacer ciencia antártica implica mucho sacrificios” pero el trabajo que ha hecho esta científica allí ahora es materia de cuatro investigaciones que se vienen realizando alrededor del tema.

Aunque por muchos años estuve enfocada en las bacterias tropicales, ahora lo estoy con las bacterias polares, ya que actualmente solo se conoce el 1 % sobre ellas

Su trabajo en el continente más frío y remoto consiste en tomar muestras de sedimentos marinos que son llevados al laboratorio del buque para verificar que tengan las bacterias con potenciales biotecnológicos, y posteriormente son trasladados hasta el laboratorio de la Universidad Tecnológica de Bolívar, donde es investigadora del grupo de Estudios Químicos y Biológicos. Allí se almacenan estas muestras a una temperatura de -20°C para ser estudiadas.

Para esta “aventura”, como ella lo define, requirió de una preparación previa, exámenes médicos y psicológicos, y tuvo que comprar ropa adecuada para enfrentar el clima del lugar más frío de planeta (aproximadamente -2°C durante el verano austral, que es en enero). Sin embargo, lo más difícil de todo es separarse de su familia, en especial de su hijo de 11 años, Emanuel, quien está orgulloso de su madre y les cuenta a todos en su escuela lo que ella hace.

“Aunque por muchos años estuve enfocada en las bacterias tropicales, ahora lo estoy con las bacterias polares, ya que actualmente solo se conoce el 1 % sobre ellas”, explica Rosa, quien además asegura que la Antártida para ella es un sueño hecho realidad.

Rosa Acevedo

"La ciencia básica como la biología contribuye a nuestro país en ciencia, tecnología e innovación”, asegura Acevedo.

Foto:

Cortesía de Rosa Acevedo

Las bacterias asociadas con la Antártida que estudia Rosa Leonor Acevedo, como los tardígrados, tienen una alta resistencia a condiciones climatológicas extremas, son capaces de sobrevivir a temperaturas mínimas de -175°C y a máximas de 150°C, a elevadas radiaciones gamma, UV y X, y pueden hibernar durante 30 años. “Estas bacterias tienen mucho potencial para la fertilización de suelos, control biológico y descontaminación de ecosistemas”, señaló la microbióloga.

A esta bióloga, magister en microbiología y docente de la Facultad de Ciencias Básicas de la Universidad Tecnológica de Bolívar solo le falta presentar su tesis para convertirse en doctora en toxicología ambiental.

Acevedo Barrios, con 43 años de edad y 17 de experiencia, fue postulada como mujer emergente en Ciencia y Tecnología en Colombia debido a su trabajo en tres expediciones científicas de Colombia a la Antártida, coordinadas por la Comisión Colombiana del Océano con el proyecto ‘Evaluación de los cambios en la composición de microorganismos extremofilos provenientes de la Antártida’.

Rosa Acevedo

Rosa Acevedo junto a Ana María Castañeda, Presidenta de la Comisión Legal para la Mujer y Catalina Ortiz, vicepresidenta.

Foto:

Cortesía del Senado.

Esta semana, Rosa Leonor recibió la Medalla al Mérito Policarpa Salavarrieta por medio de la Comisión Legal para la Equidad de la Mujer del Senado del Congreso de la República, por su aporte a la investigación en el país.

Sobre este reconocimiento, que recibió de parte del Congreso de la República, Rosa manifiesta que “tiene un valor significativo porque reconoce la labor científica de la mujer y me anima a seguir trabajando en estos proyectos en los que uno expone la vida o se enfrenta al miedo de que pueda pasarle algo a un ser querido mientras uno está lejos y el regreso es muy complicado”. Además, la docente señala que este reconocimiento también es para todo el equipo que trabaja con ella en las excursiones y en la universidad.

Sus planes para el futuro son conseguir su título de doctorado, seguir analizando las muestras que ha traído de la Antártida, realizar más artículos científicos relacionados con la microbiología y toxicología ambiental. Asimismo, asegura que volvería a la Antártida sin dudarlo. “Me ha enamorado, los paisajes son espectaculares, se puede escuchar el silencio, el rompimientos de los glaciares, el sonido de las gaviotas, las ballenas, los pingüinos, las focas. Además tiene mucho potencial para seguirla estudiando”, añadió.

ANA CRISTINA ÁLVAREZ 
Para ELTIEMPO.COM

Descarga la app El Tiempo. Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias. Conócela acá:

Empodera tu conocimiento

Logo Boletin

Estás a un clic de recibir a diario la mejor información en tu correo. ¡Inscríbete!

*Inscripción exitosa.

*Este no es un correo electrónico válido.

*Debe aceptar los Términos y condiciones.

Logo Boletines

¡Felicidades! Tu inscripción ha sido exitosa.

Ya puedes ver los últimos contenidos de EL TIEMPO en tu bandeja de entrada

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.