Está en prisión, por segunda vez, por otro crimen que no cometió

Está en prisión, por segunda vez, por otro crimen que no cometió

La Corte Suprema de Justicia no ha dado respuesta sobre el caso de Eugenio Lobo Galé.

Eugenio Lobo Galé / El hombre equivocado

El 24 de febrero de 2012, la policía detuvo a Eugenio Lobo Galé por un homicidio que se cometió en una discoteca mientras él se encontraba en prisión.

Foto:

Filiberto Pinzón

Por: RODRIGO RODRÍGUEZ
29 de enero 2020 , 10:00 p.m.

Eugenio Lobo Galé, un hombre de más de sesenta años, está en la cárcel por un crimen que no pudo haber cometido. Por un lado, la Fiscalía dice que él asesinó a un joven a sangre fría. Por el otro lado, la Fiscalía tiene constancia de que Eugenio Lobo no estaba en el lugar de los hechos, sino que ese día y a esa hora estaba encerrado en prisión.

¿Por qué está en semejante situación hasta hoy?

Empecemos por el asesinato en cuestión

El 21 de julio de 2001, el joven Arnoldo Peñaranda salió de fiesta con sus amigos. Fueron al Foco Rojo, un bar de Cartagena en el barrio Nelson Mandela. El baile y el gentío llevaron a que Arnoldo pisara por accidente a un hombre negro, de 1,65 metros de altura, de “bigote y barba naciente”, como lo describe la sentencia con la que condenaron a Eugenio. Hubo una discusión acalorada pero no pasó a mayores. Ya cerca de la medianoche, el hombre de bigote y barba naciente se acercó a Arnoldo en son de paz; él y su supuesto primo le ofrecieron un trago de cerveza. Arnoldo lo rehusó. El primo sacó un revólver y le disparó tres veces a quemarropa: uno dio en el antebrazo, otro en el pecho y otro en el pómulo izquierdo. Arnoldo cayó al suelo, la gente salió corriendo y los asesinos aprovecharon la confusión para escapar.

A las semanas la Fiscalía identificó a los sospechosos, diciendo que el “primo” en cuestión era Eugenio Lobo Galé. Sin embargo, Eugenio nunca se dio por enterado: el proceso siguió sin él y terminó siendo condenado en ausencia, una modalidad polémica en el proceso penal. Colombia es de los pocos países que tiene esta figura legal. “Esto da lugar a violaciones de muchas garantías judiciales”, dice Olga Sánchez, abogada que trabajó en el caso de Eugenio mientras estaba en el Proyecto Inocencia, una iniciativa de la Universidad Manuela Beltrán que ayuda a gente de bajos recursos condenada injustamente. “La persona se vincula al proceso y nunca se entera. Casi siempre se da cuenta cuando está condenada, como le sucedió al señor Eugenio”.

Lo que pasó 11 años después fue insólito

No fue sino hasta el 24 de febrero de 2012, cuando Eugenio llegaba con cuatro de sus hijos a la terminal de transporte de Montería, que se dio cuenta de la deuda que tenía con el sistema penal. Unos policías le pidieron su cédula para un chequeo de antecedentes de rutina. Antes de que se la devolvieran, la patrullera que revisaba el sistema dijo:

–No le devuelva la cédula. Él queda detenido.

–¿Detenido por qué? –preguntó Eugenio.

–Por homicidio.

Lo esposaron en frente de sus hijos y lo llevaron a la cárcel a pagar por un crimen que ni siquiera sabía que había ocurrido, mucho menos que lo habían condenado por él. Y es que si Eugenio Lobo hubiese estado en su juicio, su defensor le hubiese preguntado algo parecido a “¿dónde estabas el 21 de julio de 2001, alrededor de la medianoche?”.Él hubiese pensado y, con algo de suerte, habría recordado que ese día, a esa hora, estaba encerrado en la cárcel.

La Corte Suprema de Justicia no responde

En efecto, desde el 7 de junio de 2001 hasta el 27 de julio de 2001, Eugenio Lobo Galé se encontraba detenido con medida de aseguramiento en el Establecimiento Penitenciario de Mediana Seguridad y Carcelario de Cartagena, también conocido como la cárcel de Ternera, debido a que los investigadores sospechaban que era parte de una banda criminal en Cartagena. Él tiene los documentos que constatan que estuvo detenido un mes y veinte días, los cuales puede consultar aquí:

En esa ocasión, la Fiscalía dejó en libertad a Eugenio tras darse cuenta que él no tenía nada que ver con los crímenes que estaban investigando. Estar involucrado en ese proceso era la coartada perfecta, aunque, según abogados vinculados al caso, esto fue lo que lo metió en problemas en primer lugar: la foto de Eugenio salió en el periódico en el que se hablaba sobre su captura y la madre del joven Arnoldo llevó el recorte a los investigadores, diciendo que alguien le había dicho a su esposo que ese hombre había tenido algo que ver en la muerte de su hijo. Le mostraron a un testigo la foto de Eugenio en el periódico y dijo que, en efecto, era él.

Desde la óptica legal, eso tiene muchos errores”, cuenta la abogada Sánchez. “Se supone que un reconocimiento fotográfico tiene que ser a partir de varias fotografías de personas similares, tiene que estar la defensa, tiene que estar el ministerio público, no se le debe inducir al testigo cuál es la persona que tiene que reconocer”.

Ya condenado por el homicidio de Arnoldo Peñaranda, sus compañeros de prisión mandaron cartas en su nombre pidiéndole ayuda al Proyecto Inocencia (ya que Eugenio no sabía ni leer ni escribir en ese entonces), y también fueron quienes lo ayudaron con los derechos de petición para reunir las copias de su proceso y nuevas pruebas que demostraran su inocencia. He aquí la paradoja: la misma Fiscalía que acusó a Eugenio Lobo Galé de asesinato fue la que emitió la constancia que dice que Eugenio Lobo Galé estaba detenido al momento de los hechos.

Eugenio Lobo Galé - El hombre equivocado

Eugenio Lobo Galé se encuentra en el Complejo Carcelario y Penitenciario de Ibagué.

Foto:

Filiberto Pinzón. EL TIEMPO

“Es de los pocos casos en los que uno tiene la prueba absolutamente clara”, dice Olga Sánchez. Con esta nueva evidencia, el Proyecto Inocencia radicó una acción de revisión para que se reevaluara la sentencia contra Eugenio; para que el sistema corrigiera la injusticia cometida.

Esa acción fue radicada en el 2017. A la fecha de publicación de este artículo, no ha habido respuesta por la parte de la Corte Suprema de Justicia, entidad encargada de responder a su solicitud.

Entre tanto, Eugenio Lobo pasa sus días en la cárcel de Ibagué. Espera que la justicia llegue pronto y, si no, al menos que lo trasladen a un sitio más cercano a su hogar, donde sus hijos lo puedan visitar. “He estado guerreando para ver si me pasan para Apartadó, para yo siquiera ver a mis hijos allá, pero nada”, dice. “Lo que le pido yo al Gobierno, o al que me tiene acá, es que piensen que ellos también tienen familia. Mis hijos me necesitan”.

Conozca el caso completo y compártalo

La historia de Eugenio Lobo, así como la de otras personas en Colombia que fueron condenadas y encarceladas injustamente por crímenes que no cometieron, es parte del pódcast El hombre equivocado. Es un pódcast narrativo producido por la revista DONJUAN y El Tiempo, al cual pueden acceder haciendo click aquí. También pueden escucharlo en Spotify, Google Podcasts, Apple Podcasts y en cualquier plataforma de pódcasts.

RODRIGO RODRÍGUEZ
PARA EL TIEMPO

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