'Sobreviví a una descarga eléctrica de 34 mil voltios'

'Sobreviví a una descarga eléctrica de 34 mil voltios'

Esta es la historia Miller Silva, un hombre a quien la vida le dio una segunda oportunidad.

Miller Silva Quiroga

Miller Silva Quiroga

Foto:

Cedida por el entrevistado

Por: María del Mar Quintana Cataño
24 de septiembre 2019 , 12:00 a.m.

Miller Silva Quiroga nunca imaginó que su vida iba a dar un giro de 180 grados cuando se despertó el 8 de diciembre de 2017 a trabajar.

Ese día, como cualquier otro, se levantó, se vistió, desayunó, se despidió de Kenny Tatiana Ángel, su esposa, sus cuatro hijas, su pequeña nieta y salió a una panadería ubicada en la carrera 21 con calle 17, en Neiva.

Miller, de 43 años, trabajaba como técnico en refrigeración e iba a hacer la instalación de un cuarto frío ese día.

El trabajo lo había hecho cientos de veces, por lo que no iba a conllevar mayor dificultad.

"Subí al tercer piso y desde el balcón le pedí a un compañero que me pasara uno de los tubos de cobre. Cuando lo tuve en mis manos fue que miré hacia la derecha y me di cuenta de que a más o menos dos metros había un cableado de electricidad lo bastante cerca. Justo en ese momento sentí cómo la electricidad entraba por mis brazos y recorría mi cuerpo", explicó a EL TIEMPO Miller.

Lo que sucedió después lo dejó más sorprendido.

Según él, acto seguido pudo ver desde fuera de su cuerpo cómo de sus manos y pies salía humo, cómo se quemaban. "Entonces dije: Dios mío, ayúdame y de inmediato volví a mi cuerpo, consiente de que algo muy grave había sucedido".

Justo en ese momento sentí como la electricidad entraba por mis brazos y recorría mi cuerpo

A su alrededor, un joven que se encontraba cerca no hallaba consuelo y en medio de la desesperación gritó todo lo que pudo y trató de conseguir ayuda. Miller le pedía que llamara una ambulancia, porque sentía que se estaba quemando por dentro.

Acto seguido llegaron los servicios de emergencia, que llevaron a Miller en una ambulancia hacia a la Clínica Uros, que queda en la carrera sexta con calle 16, en Neiva. Él iba desmayado.

"Cuando llegué lo único que recuerdo es que ya mi esposa estaba ahí. Yo le decía que por favor me diera agua porque tenía mucha sed y los médicos le decían que no se le fuera a ocurrir porque todavía tenía electricidad por dentro".

Miller Silva Quiroga

Miller Silva Quiroga con las enfermeras que lo apoyaron durante su recuperación en el Hospital Simón Bolívar y con quienes dice estar profundamente agradecido.

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Cedida por el entrevistado

Fue entonces cuando empezó a notar en detalle lo que le había pasado. Miró sus manos quemadas, luego sus pies y se percató de que aún tenía sus botas puestas y que algo le incomodaba. 

"Le pedí a mi esposa que me ayudara a quitarme las botas. Pero tuvo que coger unas tijeras y empezar a cortarlas con el personal de la clínica porque se me habían pegado a los pies. Cuando las retiraron fue que se dieron cuenta de que en ambas plantas tenía un hueco. Por ahí había salido la descarga eléctrica".

Entrar a la realidad

Los siguientes días fueron de esfuerzos por parte de los médicos para tratar de salvar el cuerpo de Miller. Sin embargo, lo que le estaba sucediendo por dentro era tan grave que requirió de un traslado a Bogotá para ser atendido en el pabellón de quemados del hospital Simón Bolívar.

"Allá fue donde me dijeron que realmente tenía demasiado quemada la carne dentro de mis piernas y brazos y que prácticamente nada se podía hacer. Resultó que había recibido una descarga eléctrica de 34 mil voltios, por lo que nadie se explicaba cómo seguía vivo. La buena noticia era que mis otros órganos estaban intactos: corazón, pulmones...todo"-

Así fue que los médicos determinaron que la mejor opción para Miller era la amputación de brazos y piernas. 

Miller Silva Quiroga

Miller Silva Quiroga

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Cedida por el entrevistado

"Cuando me dijeron eso y luego cuando me las cortaron lo único que pensaba era que estaba muy agradecido con Dios por estar vivo. Luego de la cirugía desperté en un cuarto donde un joven al que le habían tenido que cortar un brazo estaba desconsolado. Yo le dije que había que seguir adelante, que me mirara a mi. Él me escuchó y me dio las gracias porque estaba pensando en acabar con su vida. Me dijo que yo le había dado ejemplo y esperanza".

Durante esos meses que estuvo en el hospital, Miller se dedicó a ayudar emocionalmente a otras personas, a enseñarles por medio de su ejemplo a no desfallecer. Él mismo asegura que cree que Dios le puso una misión muy grande y que no quiere rendirse nunca pese a las dificultades.

"Salí del hospital Simón Bolívar el 22 de febrero de 2018 para volver a mi casa en el barrio Emaya, en Neiva, donde vivo hace más de 20 años. Y sí, la vida me cambió, no tengo trabajo ni la forma de sostener a mi familia. Todos los días lucho porque tuve que aprender a comer sin mis manos, a caminar con unas prótesis, a adaptarme a lo que soy hoy, pero también todos los días me levanto con esperanza de que las cosas van a salir mejor y de que puedo inspirar a mucha gente a salir adelante".

Miller Silva Quiroga

Miller junto a su esposa, Kenny Tatiana Ángell.

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Cedida por el entrevistado

Para Miller, a pesar de haber tenido que pasar por situaciones tan difíciles como tener que aprender a escribir con la nariz o a comer con sus moñones, lo más difícil ha sido no poder trabajar para cuidar y mantener a su familia, que está compuesta por su esposa, sus cuatro hijas y su nieta de tan solo tres años.

"Durante estos años he sobrevivido de donaciones y apoyo de amigos, familiares y personas de buen corazón que han estado a mi alrededor. Pero yo sueño con volver a trabajar y sacar adelante a mi familia. ¡Es que estas mujeres son mi vida!", exclama.

Por eso, Miller hoy busca ayuda de las personas que quieran colaborarle con labores que él pueda realizar, tal vez con más información y soluciones para sus prótesis de manos que no ha podido manejar bien, e incluso con apoyo económico para seguir su vida y solventar los gastos que hoy en día sigue teniendo por pagar tratamientos y una larga recuperación.

Miller Silva Quiroga

Miller Silva Quiroga junto a su nieta.

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Cedida por el entrevistado

Miller es un hombre sereno, de voz suave y con mucha empatía por las vivencias de los demás. Se le ve por las calles saludando a la gente y dándole consejos a quienes tienen dificultades y él cree que puede ayudar.

"Dios dijo: ayúdate que yo te ayudaré", clama él. Lema que tiene en su corazón y que lleva a todo lugar al que llega con una sonrisa y sin el más mínimo atisbo de querer desfallecer.

¿Cómo ayudar a Miller?

Hay varias formas en las que puede ayudar a Miller:

1. Si conoce alguien que pueda colaborarle con el mejoramiento o reemplazo de sus prótesis de brazos. Puede contactarlo al siguiente número celular: 320 4323212

2. Si sabe de algún trabajo en Neiva en el que él se pueda desempeñar o apoyar.

3. Si quiere ayudarle económicamente para que pueda solventar sus gastos:

Banco: Bancolombia
Tipo de cuenta: Ahorros
Número de cuenta: 07658804744
Nombre: Miller Silva Quiroga

Otras historias de personas a las que usted puede ayudar

Si usted tiene conoce casos de personas que hayan pasado por dificultades médicas y requieran ayuda, por favor compártanos la historia a marqui@eltiempo.com

María del Mar Quintana Cataño
Redactora EL TIEMPO
@Miradelmar

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