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Gemelos fueron separados al nacer y se reencontraron 19 años después
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Erick y Daniel se reencontraron después de 19 años de haber sido separados.

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Cortesía.

Gemelos fueron separados al nacer y se reencontraron 19 años después

Erick y Daniel se reencontraron después de 19 años de haber sido separados.

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Erick Sarmiento descubrió que tenía un hermano gemelo e inició una búsqueda implacable. 

Erick, estudiante barranquillero de 19 años, ha vivido toda su vida con su madre Nubia, su padre y sus cuatro hermanos en el barrio El Bosque, en Barranquilla. 

La relación de los Sarmiento Vivanco siempre ha sido la de una familia entregada a Dios y que ha salido adelante junta, como siempre se ha mantenido. Sin embargo, su estabilidad ha estado tambaleando desde junio de 2020, cuando durante una discusión entre Erick y su mamá salió a la luz un secreto que había estado en las sombras por casi dos décadas.

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No me dio muchos detalles, pues no los tenía, pero sí me dijo que yo no era hijo biológico de mi mamá

Estaba discutiendo con mi mamá y de repente —entre gritos— ella me dijo que yo no era su hijo”, relata Erick. Esa frase le cayó al muchacho como una gota fría y marcó un minuto de silencio en la acalorada conversación.

Yo primero pensé que era cosa de la rabia del momento. Sin embargo, eso me despertó mucha curiosidad y empecé a preguntarle a mi mamá y a mis familiares si eso era verdad”, señala el joven estudiante.

Fue así como, tras las evasivas de su madre, el joven se puso en contacto con varios familiares más para intentar averiguar si era verdad que él no era hijo de Nubia. En ese lapso habló con una tía que vivía en el mismo barrio, El Bosque. Ella lo citó un día a la casa para que hablaran, al principio él incumplió la cita, pero días después se decidió a ir debido a la insistencia de su tía.

“Cuando llegué, ella me sentó en un mueble y me contó lo que había pasado. No me dio muchos detalles, pues no los tenía, pero sí me dijo que yo no era hijo biológico de mi mamá, sino que ella me recibió de una mujer de Cartagena que recién nos había tenido y no podía mantenernos”, explica el muchacho.

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Y es que ese “nos había tenido” se refiere a que este hijo adoptado tenía un hermano de sangre que no conocía y era su gemelo idéntico.

La búsqueda

Tras conocer el secreto que por años su familia le había ocultado, el joven se sintió muy confundido y, al mismo tiempo, dolido con su mamá, con quien tomó distancia.

Además, conocer su nueva realidad le trajo preocupaciones que antes no sentía y pensamientos que no tenía: ¿quién es mi hermano y mi mamá biológica? ¿Por qué me dejó? ¿Estarán vivos y bien? ¿Dónde estarán? Al menos la última pregunta sí tenía respuesta, su madre biológica estaba en Cartagena, lo que podría significar que su gemelo también.

Me sentí muy mal cuando volví a la casa, más confundido que nunca, y decidí olvidarme del tema

Solo con el dato de que esa mujer y su hermano estarían en Cartagena, Erick emprendió una búsqueda implacable por internet y a través de llamadas telefónicas para dar con el paradero de su familia biológica.

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Sus esfuerzos dieron algunos frutos y descubrió que su madre biológica se llamaba Clementina, su hermano se llamaba Daniel Balanta (justo como su segundo nombre) y que vivían en el barrio El Pozón, en Cartagena.

Con esta información en la mente, un poco de ropa en un bolso que cargaba en su espalda, un poco de dinero en su bolsillo —cortesía de una prima que apoyó al estudiante desde el principio en la búsqueda de su felicidad— y un montón de ilusiones en el corazón, el barranquillero tomó un bus y se fue para Cartagena a buscar a sus familiares.

A la Heroica llegó el 15 de diciembre de 2020, más de medio año desde que descubrió su secreto, y se quedó unos días en casa de unos familiares lejanos de su ahora familia adoptiva.

Sin conocer la ciudad, se fue hasta El Pozón, uno de los barrios más alejados e inseguros de Cartagena, para preguntar casa por casa si alguien conocía a Clementina y a Daniel. De ella no tenía foto para que quizá alguien la identificara, pero de Daniel se tenía a él mismo, pues son dos gotas de agua.

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A pesar de todas sus ilusiones, su búsqueda fue infructífera y el 18 de diciembre regresó a Barranquilla sin respuestas. Bueno, solo sabía ahora que ellos se habían mudado hace años y ya nadie sabía nada.

Erick se lamentó mucho, pues pasó de viajar a Cartagena ilusionado porque iba a resolver todas sus dudas a regresar a Barranquilla con más preguntas que nunca y con la sensación de que las respuestas estaban ahora más lejos que antes.

La esperanza es lo último que se pierde

El muchacho volvió a Barranquilla, donde ahora vivía con su tía, y decidió abandonar su búsqueda debido al dolor que le causó perder todo su esfuerzo. “Me sentí muy mal cuando volví a la casa, más confundido que nunca, y decidí olvidarme del tema”, dijo.

Todavía tenía un poco de miedo de que él no fuese realmente el Daniel que buscaba

Pero no pudo hacerlo. Las ganas de conocer a su familia lo acosaban todos los días y el 10 de junio de 2021 se decidió a emprender la búsqueda de nuevo, porque realmente nunca perdió las esperanzas de hallar a su gemelo.

Gracias al apoyo de algunos familiares y al del pastor de su iglesia, el joven dejó la pena que sentía por su situación y se animó a publicar su búsqueda en sus redes sociales.

Esa publicación fue clave, pues fue compartida por mucha gente y por el diario local El Universal. No pasaron ni doce horas cuando el joven recibió una llamada de un señor desde Villanueva, un municipio de Bolívar ubicado a unos 45 minutos de Cartagena, quien le contó que su gemelo Daniel estaba allá.

Cuando me dijeron eso me llené de alegría y casi lloré. Yo les pedí una foto para confirmar y efectivamente ese era mi hermano. Entonces, acordamos que al día siguiente, cuando él fuese a la casa del señor que me llamó, me lo iban a pasar para que le hablara”, explica Erick.

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Esa fue la segunda noche más incómoda que pasó en su vida. “No podía dormir por la emoción de que iba a poder hablar con él, pero todavía tenía un poco de miedo de que él no fuese realmente el Daniel que buscaba”, cuenta el muchacho, entre risas.

Erick despertó el 11 de junio y a mediodía se dio la llamada que lo había desvelado el día anterior. “La verdad no sabía ni qué decirle, uno no está preparado para enfrentar estos momentos, solo toca vivirlos”, dijo.

El diálogo al principio costó, pero luego fluyó y terminó en llanto. Por fin pudo escuchar la voz de su hermano perdido y saber más cosas sobre él, y Daniel confirmó que sí tenía un gemelo, pues desde niño su mamá se lo dijo.

Durante esa charla acordaron verse en Villanueva la siguiente semana.

El reencuentro más esperado

Con el apoyo económico de una prima y el acompañamiento del pastor de su iglesia, el barranquillero viajó el 15 de junio a Villanueva.

Primero llegó a la terminal de transportes de Cartagena, donde lo esperaron un grupo de periodistas de medios locales que difundieron la noticia en Cartagena y todo Villanueva, para llevarlo a ver a su hermano.

Ahí mismo hablamos de lo que sucedió hace 19 años, yo necesitaba saber la verdad

El sol ardía durante esa mañana en Villanueva, donde la temperatura no suele bajar de los 32 grados. Así mismo ardía en deseos Erick por ver a Daniel. Ten emocionado estaba el joven que pasó por el lado de su gemelo y no le pudo hablar, no lo determinó.

“Habíamos quedado de vernos en la ferretería donde él trabaja, pero él estaba una cuadra antes y yo de los nervios no supe cómo reaccionar cuando lo vi y solo seguí caminando”, relató.

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Te pasaste, te pasaste”, le gritaban los periodistas y el pastor en la otra cuadra. Ahí fue cuando Daniel, con la impresión de “verse a él mismo caminando por su lado”, se dirigió a su gemelo.

Sus miradas se chocaron en el asombro del momento, y en cuestión de segundos esos ojos abiertos de par en par se llenaron de lágrimas y todo terminó fundiéndose en un abrazo de cariño.

El llanto no los dejaba hablar. Además, había muchos nervios entre ellos porque casi toda la población de Villanueva estaba reunida en esa calle aplaudiendo como si se tratara del evento más importante del pueblo en muchos años.

La madre de las verdades

La pasamos muy bien. Salimos a comer, hablamos mucho todos, incluyendo a mi mamá Nubia

Luego del emotivo encuentro entre hermanos, ambos se dirigieron a la casa donde conocería a su verdadera madre, la señora Clementina Balanta.

Ese encuentro, aunque un poco incómodo, también fue muy emotivo. Ahí mismo hablamos de lo que sucedió hace 19 años, yo necesitaba saber la verdad”, explica Erick.

Clementina le contó a sus dos hijos que cuando ellos nacieron, en el año 2002, ella no tenía nada para ofrecerles, ni ropa ni pañales. Su situación era tan mala que ni siquiera nacieron en un hospital, un médico la atendió de urgencia en un paso, pues los gemelos nacieron de siete meses y tuvieron que ser internados en un puesto de salud cercano.

Allí fue donde Clementina se topó con Nubia, a quien ya conocía un poco de antes. Nubia le ayudó desde el principio con los bebés. Les compro pañales, ropa y todo lo que necesitaron. Incluso, se los llevó a los tres a su casa y los ayudó durante un par de semanas, hasta que los niños debieron ser hospitalizados de nuevo por los problemas de salud con los que nacieron.

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Nubia corrió con todos los gastos de los gemelos y le dijo a Clementina, quien no sabía qué hacer con ellos, que si se los podía entregar a ella y a un hermano para criarlos y que tuviesen una buena vida.

Clementina aceptó y le entregó a Erick a Nubia, quien lo registró como su quinto hijo. Sin embargo, cuando ya se había acordado la entrega de Daniel (el otro bebé) al hermano de Nubia, a pocos días de la adopción, Clementina dijo que lo iba a llevar a que le pusieran una inyección en el puesto de salud.

Desde ese día no se supo nada de ellos dos. Hasta ese 15 de diciembre de 2020, cuando nuestro protagonista los fue a buscar a El Pozón.

Recuperar el tiempo perdido

Clementina y Daniel se fueron el 25 de junio para Barranquilla a pasar unos días con su familiar perdido y conocerse mejor. Esa visita duró cinco días y Erick los recuerda como los mejores de su vida en el último año.

La pasamos muy bien. Salimos a comer, hablamos mucho todos, incluyendo a mi mamá Nubia. Fueron unos días maravillosos que vamos a repetir pronto”, expresó el joven, con mucha emoción.

Ahora, los gemelos tienen planes de verse muy seguido. Ya sea en Barranquilla o en Villanueva, ellos harán el esfuerzo para estar más juntos, porque ahora sí ven y sienten lo que es tener un hermano gemelo tras 19 años de estar separados.

DUVÁN ÁLVAREZ DE LAS SALAS
Redactor de NACIÓN 
​EL TIEMPO

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