Fiesta de arrieros y desfile de silleteros en Boyacá

Fiesta de arrieros y desfile de silleteros en Boyacá

Desde hace 21 años se hace un homenaje a estas tradiciones y oficios que se han venido perdiendo.

Festival de la Piedra y la Labranza

Campesinos del municipio de Ciénega y estudiantes del colegio de esa localidad participaron en el Festival de la Piedra y la Labranza.

Foto:

Harvey Yecid Medina / EL TIEMPO

16 de octubre 2017 , 10:22 p.m.

En Tibaná fueron 65 los arrieros que llegaron procedentes de cinco municipios para competir y poner a prueba sus habilidades a la hora de enjalmar, cargar y arriar una cabalgadura, como se hacía por allá en los años 50.

Desde que se da el pitazo inicial, en esta localidad ubicada a una hora de Tunja, un experto jurado tiene la difícil tarea de calificar hasta el mínimo detalle de la que es la recreación de una jornada de un arriero en la vida real.

“El concurso arranca en el parque principal y es una prueba de habilidad en la que cada concursante carga dos bultos de cinco arrobas. Todos deben aperar bien en el menor tiempo posible, pero, además se les juzga el vestuario, que debe ser típico de los años 50; los accesorios que utilizan e, inclusive, su entendimiento con el animal, entre otras”, explicó Luis Alejandro Millán Díaz, alcalde de Tibaná.

También se tiene en cuenta que no se castigue al animal, que no se les vaya de lado, o se les caiga la carga. Y hasta se examinan los momentos en los que consumen su avío u onces que llevan en su mochila, sin descuidar un momento su caballo o yegua.

De ese recorrido se escogen a los cinco mejores para definir el ganador, a través de las pruebas de habilidad para el cargue del animal, y luego todos se congregan en un almuerzo de integración. La jornada finaliza con una fiesta campesina.

El Festival de la Arriería comenzó hace 21 años y desde entonces ha ido creciendo hasta la actualidad, convirtiéndose en un homenaje a esas tradiciones y oficios que se han venido perdiendo.

Para este fin de semana, por ejemplo, se construyó una posada campesina típica de los años 50 con materiales como bahareque, teja de barro y vigas en madera, donde se hace la muestra de elementos típicos. Se armaron zurrones, juncos y esteras y hasta se tuvo el horno de leña para amasijos y carne.

Pero, sin lugar a dudas, uno de los lugares más llamativos fue el alambique, donde, en el pasado, se destilaba el guarapo para sacar el chirrinche o aguardiente artesanal y que estuvo en funcionamiento en el evento.

Otra fiesta del fin de semana en el departamento de Boyacá fue el cuarto Festival de la Piedra y la Labranza, en el municipio de Ciénega, a una hora de Tunja. Allí hubo un concurso de elaboración de cimientos, enchape de fachadas en piedra y un desfile de silleteros.

HARVEY YECID MEDINA A.
Corresponsal de EL TIEMPO
Tunja

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