Exigen doble calzada en Santander financiada con dineros de peaje

Exigen doble calzada en Santander financiada con dineros de peaje

Habitantes del municipio de Rionegro denuncian que no hay obras tras 12 años de este cobro.

Peaje de Rionegro

El incumplimiento de la doble calzada entre La Cemento y Puente Tierra (vía Rionegro) es evidente, porque los tramos a medias tienen daños que afectan la seguridad de los conductores.

Foto:

Jaime Moreno / EL TIEMPO

10 de septiembre 2018 , 04:01 p.m.

Cada vez que los habitantes de Rionegro, Santander, pagan el peaje, ubicado a 2,5 kilómetros del casco urbano por la vía a la Costa Caribe, les “duele el bolsillo y su dignidad” al ver que aquel recurso que han dado durante los últimos 12 años para que la vía entre su municipio y Bucaramanga sea una doble calzada no se ha retribuido en un solo tramo de carretera bien hecha ni terminada.

Rionegro está a solo 15 kilómetros de Bucaramanga y en el 2006 fue incluido, junto con la capital de Santander, Girón y Lebrija en la Concesión Zona Metropolitana de Bucaramanga (ZMB), un contrato firmado en el 2006 por $160.000 millones entre el Instituto Nacional de Concesiones (Inco) -hoy Agencia Nacional de Infraestructura (ANI)- y el concesionario Autopistas de Santander.

Esto ‘beneficiaría’ a las poblaciones con la construcción de dobles calzadas, puentes y rehabilitación y mantenimiento de 58,6 kilómetros de vías durante 20 años. Para financiar las obras se instalaron dos peajes: uno en Lebrija, cerca al aeropuerto Palonegro con cobro en un solo sentido; y otro en Rionegro, que entre 2004 y 2006 se cobró en un solo sentido, pero que tras el contrato de concesión se paga en ambos.

Pese a la desventaja de Rionegro en el cobro del peaje con relación a los otros municipios, los rionegranos, dijo el presidente de Asojuntas de ese municipio, José Agustín Fonseca, no se opusieron al recaudo porque con él se financiarían obras que traerían desarrollo. Pero 12 años después ha ocurrido lo contrario, las afectaciones económicas, sociales y ambientales son enormes, las vías cada día están peor y nadie les ofrece un cambio.

El incumplimiento de la doble calzada entre La Cemento y Puente Tierra (vía Rionegro) es evidente, porque los tramos a medias tienen daños que afectan la seguridad de los conductores (ocurren robos), la movilidad y a los vehículos; el par vial de 4 kilómetros entre Puente Tierra y El Cero nunca se hizo pero sí se intervino una montaña que causó daños ambientales; y el mantenimiento a este corredor vial ha sido casi nulo y no tiene ni señalización.

Si bien Rionegro es el más afectado con el incumplimiento de las obras, los otros tres municipios también sufren los daños de un contrato que no se detuvo a tiempo pero que sí exprimió los peajes hasta el 2016, fecha en la que, tras denuncia de la veeduría de la Cámara de Comercio de Bucaramanga (CCB) ante la pésima ejecución del contratista, se acordó entre la ANI y Autopistas de Santander liquidarlo tras un pago por parte del Estado de $108.781 millones.

Obra sin financiar

Esto ‘beneficiaría’ a las poblaciones con la construcción de dobles calzadas, puentes y rehabilitación y mantenimiento de 58,6 kilómetros de vías durante 20 años

Foto:

Jaime Moreno / EL TIEMPO

Félix Jaimes Lasprilla, asesor de la Alcaldía de Bucaramanga, señaló que dicha veeduría demostró que Autopistas de Santander era una empresa incapaz y mediocre que en 10 años ejecutó la mitad de las obras que debía hacer en 4. “Eso demostró la dimensión del atraso y el engaño al departamento”.

Liquidado el contrato, el Instituto Nacional de Vías (Invías) asumió el recaudo de los peajes, cuyos dineros no se destinaban a las obras de la fallida ZMB sino a proyectos de todo el país a cargo del Instituto.

Por esta razón la Gobernación de Santander y la Alcaldía de Bucaramanga le pidieron al Gobierno Nacional que les entregara el manejo de los peajes y la concesión para sacar adelante las obras pendientes, que superan un 80 %.

Y fue así como a través del convenio 1113 del 29 de agosto de 2016, los peajes y la concesión pasaron al Instituto Financiero para el Desarrollo de Santander (Idesán).
La entidad ya ha ejecutado contratos de mantenimiento vial (precarios) y de ajustes a los diseños de tres tramos entre los que no están los de la vía a Rionegro, situación que molestó a la comunidad y los llevó el 23 de julio pasado a bloquear la vía porque, literalmente, están “mamados” del incumplimiento.

Por ello, la comunidad creó la Veeduría Unidos por Rionegro, cuyo presidente es Ciro Rojas Ojeda.

Según este líder, la concesión en manos del Idesán es una señal de que no se “nos cumplirá y vuelve y juega la improvisación, falta de planeación y la gente es la afectada”.

Para Rojas Ojeda el Idesán tiene capacidad administrativa y no operativa, que es lo que requiere la concesión para que haya inmediatez al contratar y ejecutar obras.
Y muestra de ello es que en abril del 2017 el Idesán contrató ajustes a los diseños y elaboración de estudios y diseños de la intersección Palenque-Café Madrid, CAI La Virgen-intersección La Cemento, y La Salle-Aeropuerto por $1.620 millones incluida la interventoría con un plazo de ejecución de 6 meses.

la concesión en manos del Idesán es una señal de que no se nos cumplirá y vuelve y juega la improvisación

Este contrato tuvo una adición en dinero de $636 millones y registra tres suspensiones (la última continúa) con adiciones en tiempo de casi seis meses y aún no se tienen diseños.

El presidente de Asojuntas de Rionegro, José Agustín Fonseca, apuntó que los contratos de mantenimiento vial fueron un “apuro del gobierno departamental para bajar el inconformismo de la comunidad” porque las vías siguen “pésimas”. Fonseca pidió que el peaje se cobre en un solo sentido como el del aeropuerto y que el orden de prioridad de las obras inicie por Rionegro, porque los tramos hacia ese municipio están en los puestos 10, 11 y 12 y no tienen financiación.

En cuanto a los daños ambientales que causó Autopistas de Santander, la secretaria de la Veeduría, Zida Edith Vega, dijo que hubo deforestación en la intervención de las montañas para construir el par vial y se redujo el caudal de la quebrada La Calera por esta circunstancia y “nadie responde por estos daños y no hay sanción”.

Sobre la afectación económica y social, Vega advirtió que el cobro del peaje en dos sentidos redujo el turismo, los campesinos tienen dificultades para sacar sus productos, y “alejó a las familias, porque quienes viven en Bucaramanga visitaban a sus familiares cada ocho días y ahora lo hacen cada mes”.

Estas circunstancias generan impotencia en Zaida, al ver la injusticia con el cobro del peaje que se suponía era para mejorarles la vida, pero “no nos han cumplido y las afectaciones ambientales, económicas y sociales son grandes”, concluyó.

BUCARAMANGA

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