Juan Carlos Mendoza, el sacerdote que ríe, sufre, baila y goza

Juan Carlos Mendoza, el  sacerdote que ríe, sufre, baila y goza

Su estilo de predicar despierta sentimientos de aceptación, pero también de cuestionamiento.

El padre Juan Carlos Mendoza, en el Cesar

Este párroco de una iglesia católica en el municipio de Becerril, centro del Cesar, le imprime a las eucaristías un sello propio en el que destaca la música vallenata.

Foto:

Ludys Ovalle/EL TIEMPO

Por: Ludys Ovalle Jácome
15 de abril 2019 , 04:30 a.m.

“Soy un luchador, con errores, con miles de defectos y virtudes, quiero seguir siendo lo que soy: El cura que en Cristo ríe, sufre, cuenta historias, baila y goza", dice entre risas, Juan Carlos Mendoza, uno de los párrocos más jóvenes de la Diócesis de Valledupar y que desde el 2017, viene celebrando las eucaristías más ocurrentes de la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, en Becerril (centro del Cesar).

Su historia, como él mismo afirma, se sigue escribiendo con tinta de oro en el papiro de la vida y la raíz perfecta de su alegría está en sentirse amado por Dios a través de su servicio fecundo.

“Nací en el corregimiento de Badillo (Valledupar), un terruño donde la gente ama el campo y el fútbol, aman el verbo y la palabra, donde la gente vive contando historias, anécdotas y chistes. Cuando tenía 13 años, percibí mi vocación sacerdotal a través de un encuentro personal con Dios” sostiene el presbítero, mientras escarba en sus recuerdos la cita bíblica que le marcó su vida.

“En una convivencia vocacional, se proclamó la palabra donde Dios le dijo al profeta Jeremías que lo había elegido desde que estaba en el vientre de su madre, entonces el profeta le dice: Mira yo soy un muchacho y no sé expresarme, tengo miedo de hablar de ti. Sin embargo, Dios lo fortalece y afirma que donde él lo mande allá irá él y lo que él diga eso dirá. Me identifiqué con este texto, y es verdad ¡Dios me cumplió lo prometido!, y fue así como enamorado de su evangelio ingresé al seminario menor, renunciando a una beca Andrés Bello que había ganado tras los resultados de las pruebas Icfes”, cuenta.

Desde aquel suceso han transcurrido más de dos décadas y su madurez espiritual la proclama con un estilo singular, hilvanando el mensaje del evangelio donde predominan la gracia, jocosidad, melodía y la chispa costeña, cualidades enlazadas en un universo divertido y creíble, incorporando las expresiones folclóricas con la teología de la música popular colombiana, especialmente trenzando el universo de la poesía vallenata, del cual busca liderar finalmente un proyecto.

“Hay una canción que dice: 'Bésame todos los días/ hasta la hora de la muerte/ y más allá de la muerte/ no me olvides vida mía'. Es un tema musical de Gustavo Gutiérrez que está inspirada por Dios, donde él expresa a su amada ese deseo de la eternidad, y quien cree más allá de la eternidad es u cristiano, y Cristo nos ha prometido esa vida”, recalca Mendoza.

Incluso, va más allá y adorna la liturgia de la palabra de Dios citando otros ejemplos más explícitos que según él, tiene que ver con la fe católica.

"En 'Ruiseñor de mi Valle', de José Hernández Maestre, dice un estribillo: Mary yo te necesito, como las plantas al sol/ como el sacerdote a Cristo, que mirando al infinito/ reza al padre redentor. Esa analogía habla de la necesidad de este sentimiento comparado con el amor del sacerdote a Cristo”, subraya conmovido.

Prosigue con otras metáforas donde el sentir del cristiano se compagina con los versos de la música vallenata.

"Porque así de rodillas/ como se adora a Dios con ese gran amor/ solo te quiero yo. Con esta inspiración de Octavio Daza, le digo a mis feligreses cuando llega el momento de la consagración: Cómo no vamos a ponernos de rodillas delante del Salvador Jesús de Nazaret, delante de Dios, si un hombre enamorado también lo hace frente a lo que experimenta por otra criatura, entonces nosotros también lo hacemos por el creador y es ahí cuando les canto ese pedacito de la canción", afirma el sacerdote, mientras explora los matices de este verso con la premisa de la siguiente reflexión.

"Adoramos a Dios 15 minutos de rodillas, donde él nos da la fuerza necesaria para seguir en lucha el resto de las horas del día. Todo ese lenguaje poético que me envuelve hay que meditarlo en versos porque la música vallenata es una plataforma universal para anunciar el evangelio, sus rimas también son una forma de ver a Dios” asegura.

El padre Juan Carlos Mendoza, en el Cesar 2

"Nací en el corregimiento de Badillo (Valledupar), un terruño donde la gente ama el campo y el fútbol", dice con jocosidad.

Foto:

Ludys Ovalle/EL TIEMPO

Su dosis de humor y aptitudes para el baile, lo llevaron a participar hace dos años en la Danza del Pilón, evento de apertura del Festival de la Leyenda Vallenata, donde con el respaldo de otros sacerdotes, conformaron el 'Pilón misionero' para llevar también un mensaje esperanzador a través de la expresión folclórica.

Esta espontaneidad ha despertado escepticismo en algunos sectores que lo tildan de ¡tormento satán!, comentarios a los que les resta atención.

“Algunos fanáticos me condenan pero no le doy importancia, porque Dios no es una frustración, de igual manera nunca nos ha prohibido el gozo. A los feligreses les gusta que los recibamos con una sonrisa y no con cara de amargura. Por otro lado, hay que entender que La madurez nos lleva a descubrir que somos diversos, por eso encontramos que en la Iglesia Católica hay muchos sacerdotes que tienen don de sanación, don para cantar, don de liberación",  asegura el religioso.

"A mi me otorgó el don de la palabra, me gusta escribir poesía, el baile, amo la belleza y la bondad. He trabajado con varios medios de comunicación y también he desarrollado otros cargos como docente. Me apasiona la literatura, producto de ello he publicado varios textos como 'XII Relatos Poéticos y Entrañables' y estoy próximo a publicar otro libro titulado, 'Inevitables Reflexiones: ¡faro de razón y fe!', donde me dejo cautivar por mi fe católica", puntualiza el padre Mendoza.

Ludys Ovalle Jácome
Especial para EL TIEMPO 
VALLEDUPAR

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