El hombre que quiere crear el Camino de la Virgen de Chiquinquirá

El hombre que quiere crear el Camino de la Virgen de Chiquinquirá

Alberto Muñoz lleva más de 12 años formulando un recorrido religioso y de desarrollo turístico.

Camino de la Virgen de Chiquinquirá

Alberto Muñoz (a la derecha), creador del proyecto regional, espera hacer el recorrido sobre caminos reales de la época. En la imagen, pasa sobre uno de ellos junto a un guía local.

Foto:

César Melgarejo / EL TIEMPO.

Por: Ana Puentes
01 de noviembre 2019 , 09:48 p.m.

Desde el 2 de julio de 1986, Alberto Muñoz no volvió a ser el mismo. Ese día vio miles de personas volcadas en el parque Juan Pablo II de Chiquinquirá, Boyacá, y al mismísimo papa Juan Pablo II de rodillas ante la imagen de la patrona de Colombia. La fe había movido a más personas de las que él jamás lo había imaginado. Entonces, supo que allí había una oportunidad para la región.

Se dedicó a investigar todo sobre la Virgen y su gran poder de convocatoria a lo largo de la historia. Y así fue como formuló una idea que le ha quitado el sueño durante los últimos 12 años: crear el Camino de la Virgen de Chiquinquirá, al mejor estilo del Camino de Santiago en España y otras experiencias de peregrinaje en el mundo.

Dice que comenzará en Tunja, pasará por Villa de Leyva y Sutamarchán, para terminar en Chiquinquirá, en un recorrido de cerca de 73 kilómetros que podría hacerse a pie, a caballo o en bicicleta. Habrá paradas en varios municipios, posadas y puntos de turismo.

Hacer el camino requeriría al menos dos días. De hecho, reporteros de EL TIEMPO ya lo recorrieron en carro y a pie. Y supieron que contar esta historia en una página es una tarea casi tan titánica como la que emprende Alberto Muñoz.

“El camino es posible por un libreto estructurado por la historia detrás del cuadro de la Virgen”, explica Muñoz. En efecto, el recorrido contempla cuatro estaciones marcadas por hitos en la historia del cuadro: están en Tunja, Villa de Leyva, Sutamarchán y Chiquinquirá. Pero, el trayecto, como lo concibe Muñoz, puede incluir toda clase de atractivos en varios municipios del departamento.

Camino de la Virgen de Chiquinquirá

Sora, Boyacá. Primera parada después de Tunja. 

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César Melgarejo / EL TIEMPO.

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Cucaita, Boyacá. Allí nació Rafael Antonio, leyenda del ciclismo y el mayor veces ganador de la Vuelta a Colombia. 

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Paisajes rurales en Boyacá. Serían el panorama durante la caminata. 

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César Melgarejo / EL TIEMPO.

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Ráquira, otra parada contemplada en el camino. Famosa por su artesanías. 

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César Melgarejo / EL TIEMPO.

“Sueño consolidar el camino como el principal desarrollo turístico del país. Quiero que sea regional, que identifiquemos la vocación económica de esos pueblos en Boyacá y jalonar todo a través de una experiencia de fe e historia”, comenta Muñoz. En terreno, se comprueba que lo suyo es un acto de auténtica locura.

Para trazarlo y concebirlo, Alberto ha hecho otros caminos similares. En 2004 se apuntó al Camino de Santiago (España) y a peregrinaciones para ver a la Virgen de Lourdes (Francia) y a la Virgen de Fátima (Portugal). En 2012, hizo de nuevo las maletas y se lanzó a conocer la tradición religiosa y turística alrededor de la Casa de la Virgen María (Turquía) y de la Virgen de Guadalupe (México).

“Llevo más de una década en este cuento y sería una gran frustración que no pudiera sacarlo adelante”, sostiene este barranqueño radicado hace muchos años en Bogotá.

La Virgen que ‘camina’

El recorrido comienza en Tunja, la primera estación. Donde hoy queda la Universidad Santo Tomás fue pintado, en 1562, el legendario cuadro.

“Aquí estará la primera estación y se llamará ‘El Pintor’ ”, dice Alberto frente al alma mater y a la única señal de que la imagen de la Virgen estuvo ahí: una placa dice ‘En esta esquina fue donde fray Andrés Jadraque Dominicano hizo pintar el primitivo cuadro’.

Camino de la Virgen de Chiquinquirá

Universidad Santo Tomás. En este mismo lugar, en 1562, fue pintado el cuadro.

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César Melgarejo / EL TIEMPO.

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Placas que registran el hecho histórico. 

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César Melgarejo / EL TIEMPO.

Camino de la Virgen de Chiquinquirá

Placas que registran el hecho histórico.

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César Melgarejo / EL TIEMPO.

Luego, Alberto comienza a narrar la historia del milagro. Cuenta que el cuadro fue encargado desde Sutamarchán por el caballero español Antonio de Santana, quien era devoto de la Virgen del Rosario.

Fray Jadraque, por orden de Santana, termina por acudir al pintor Alonso de Narváez, quien crea la icónica imagen que hoy permanece en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.

La Virgen es mundialmente famosa porque, según el relato, se restauró milagrosamente en 1586, después de estar abandonada a la inclemencia de la humedad en una casa en Chiquinquirá.

“María Ramos, quien según algunos documentos es prima de Santana, rescata el lienzo y se dedica a orarle. Un día, una mujer conocida como Isabel de Turga, pasa frente al cuadro, raído y desgastado, y ve un resplandor y avisa a María Ramos que algo sorprendente ha sucedido. Después de eso, el cuadro recupera su color y brillo original”, relata Alberto, mientras se sube a la camioneta y da la indicación al conuctor. : en la primera jornada hay que ir a Sora, Cucaita, Samacá y Villa de Leyva. El Camino de la Virgen, como él lo concibe, hará paradas estratégicas en municipios con ofertas interesantes para el turismo en Boyacá.

“La Virgen será la jalonadora de una cadena productiva. La idea es que el turismo no llegue solo a Chiquinquirá a visitar la imagen, sino que recorra el territorio. Así dejará dinero en diferentes emprendimientos que moverán la economía de la región”, explica Muñoz.

Llevo más de una década en este cuento y sería una gran frustración que no pudiera sacarlo adelante

Boyacá ya tiene un potencial interesante. Según cifras del Viceministerio de Turismo, con corte a marzo, en el departamento hay 1.447 negocios inscritos en el Registro Nacional de Turismo.

Ahora, aunque no hay un número preciso de turistas en Boyacá, la Secretaría de Turismo sí lleva la cuenta de las personas que pasan por los Puntos de Información Turística (PIT) en varios municipios. En lo que va de este año, 74.250 personas han pasado por los ocho PIT del departamento, siendo los más frecuentados los de Villa de Leyva (22.876) y Tunja (21.590).

“Voy a poner a circular a la gente por una ruta definida. La idea es que permanezcan el mayor tiempo posible en el territorio”, dice Muñoz, quien eligió el potencial paisajístico de Sora –en la primera jornada–; la visita al Museo Etnográfico y a la colección de trofeos y uniformes del legendario ciclista Rafael Antonio Niño en Cucaita, y de allí se continúa hacia Samacá, para ver las siembras de cebolla.

Así se recorren varios municipios, hasta llegar a la segunda estación: Villa de Leyva. “Aquí, ante el notario, se registra el milagro”, indica el comunicador especializado en opinión pública y mercadeo político, que baja del carro, en la parada final del día para descansar. Acá hay otro elemento que es clave en su proyecto.

Caminos reales

El recorrido, aunque se basa en la carretera actual entre Tunja y Chiquinquirá, no quiere exponer a sus peregrinos a transitar junto a los carros. Parte de la magia del proyecto reside en que se hará por los caminos reales que surcan el departamento.

Son senderos que se construyeron en la época de la Colonia para conectar las principales poblaciones de la Nueva Granada. Muchos se conservan en las zonas rurales del país.

Camino de la Virgen de Chiquinquirá

Uno de los caminos reales que se conservan a la fecha. EL TIEMPO recorrió algunos de ellos con el creador del camino. 

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César Melgarejo / EL TIEMPO.

“Quiero que el viaje sea sobre ellos, para ser fiel al recorrido que hizo el cuadro en el siglo XVI, cuando fue trasladado entre Tunja, Villa de Leyva, Sutamarchán y Chiquinquirá”, menciona Muñoz en la segunda jornada, caminando sobre las ruinas de un camino real que hay cerca de Villa de Leyva.

A su lado avanza Fredy Medina, un guía local que conoce Boyacá y varios de los caminos reales en la zona de interés del proyecto. Medina le cuenta a Muñoz los secretos de la región y le da más elementos para formular el recorrido: este es un proyecto que no para de construirse.

Ahora, para que esto sea posible falta un paso clave. “Necesito financiar y contratar un estudio de prefactibilidad que nos dirá cuál será el trazado. Luego se buscaría hacerlo a través de una alianza público privada (APP)”, explica Muñoz. Además, del estudio dependería la formulación del esquema de la APP, analizar cómo articular el proyecto con los planes de desarrollo y de ordenamiento territorial de la región, identificar impactos reales en la economía, el costo del Camino de la Virgen y otros detalles.

Quiero que el viaje sea sobre ellos, para ser fiel al recorrido que hizo el cuadro en el siglo XVI, cuando fue trasladado entre Tunja, Villa de Leyva, Sutamarchán y Chiquinquirá

Y hay otros trámites pendientes. Este camino, como el de Santiago en España, quiere tener el ‘pasaporte’ para que los peregrinos puedan sellarlo en las cuatro estaciones.

Al final, la idea es que reciban el certificado. “Entonces, acreditarán haber hecho el recorrido oficial y podrán clasificar para la indulgencia plenaria, como la que se recibe en Santiago de Compostela. Esto es algo que se debe acordar con el Vaticano”, reconoce Muñoz, quien, en los últimos años, ha trabajado por construir relaciones con los dominicos, custodios de la Virgen. Ellos, a fin de cuentas, son actores relevantes en el proceso.

“Quiero contar con ellos para desarrollos museográficos en las estaciones”, menciona Muñoz y da las indicaciones para el resto del camino: hay que ir a Sutamarchán, la tercera parada, donde está la casa del encomendero del cuadro, Antonio de Santana, a punto de caerse a pedazos; a Tinjacá, a conocer una de las iglesias doctrineras mejor conservadas de la región; a Ráquira, a apreciar las populares artesanías en cerámica, y, finalmente, a Chiquinquirá, última parada del camino.

Camino de la Virgen de Chiquinquirá

El mono de la pila, Tunja. 

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Interior de iglesia doctrinera. 

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Tinjacá y su iglesia doctrinera. 

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Monasterio del Santo Ecce Homo, Villa de Leyva. Un atractivo religioso en el camino.

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Sutamarchán. 

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Camino de la Virgen de Chiquinquirá

El camino buscar explotar también el atractivo gastronómico. 

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Camino de la Virgen de Chiquinquirá

Y la economía local. 

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César Melgarejo / EL TIEMPO.

Camino de la Virgen de Chiquinquirá

Reconocerá también el trabajo artesanal. Estas, por ejemplo, son las famosas Otilias de Ráquira. Pueden costar entre 300.000 pesos y dos millones de pesos. 

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Camino de la Virgen

Ruinas de la casa del encomendero.

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Alberto Muñoz

El milagro

Alberto Muñoz se santigua a la entrada de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y camina, por la nave central, directo al cuadro. Están en eucaristía y hay fieles de rodillas, rostros con algunas lágrimas y un silencio solo quebrantado por oraciones y ruegos entre murmullos.

Desde el 26 de diciembre de 1586, el cuadro y la Virgen de Chiquinquirá son el imán que atrae a devotos hasta este pequeño municipio de Boyacá ubicado a unos 73 km de Tunja y 134 km de Bogotá. Muchos han querido tenerla en casa: por eso, la patrona de Colombia ha ‘caminado’, en hombros de sus devotos, por todo el país.

Camino de la Virgen de Chiquinquirá

Alberto Muñoz., creador del  Camino de la Virgen de Chiquinquirá

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Camino de la Virgen de Chiquinquirá

Basílica de la Virgen de Chiquinquirá

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Camino de la Virgen de Chiquinquirá

Interior de la Basílica de la Virgen de Chiquinquirá

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Camino de la Virgen de Chiquinquirá

El cuadro de la Virgen de Chiquinquirá tiene más de 450 años y, según el relato, se renovó milagrosamente en 1586.

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Camino de la Virgen de Chiquinquirá

Punto exacto donde se, según el relato se restauró el cuadro. 

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César Melgarejo / EL TIEMPO.

Es una de las vírgenes peregrinas más famosas del mundo y a sus pies ha tenido a dos papas: Juan Pablo II y Francisco I, y a cientos de miles de feligreses. No en vano, desde el 9 de julio de 1919 es una de las advocaciones que más veneran los católicos. No en vano, desde el 9 de julio de 1919 es la patrona Colombia.

Alberto Muñoz espera en el aniversario número 100 de su coronación regalarles a la Virgen, a sus devotos y a la región un camino para revivir la fe que produce su imagen y para reactivar el camino que ella recorrió hace más de 400 años, cuando el milagro estaba a punto de suceder.

Si está interesado en el proyecto, puede escribirle a Alberto Muñoz a albertomv10@hotmail.com

ANA PUENTES
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