'Si soy un testaferro de las Farc, ¿por qué no me han capturado?'

'Si soy un testaferro de las Farc, ¿por qué no me han capturado?'

Desde hace 18 meses el pereirano Édgar Herrera Cardona intenta demostrar su inocencia.

falso positivo

El comerciante Édgar Herrera Cardona intenta demostrar su inocencia.

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Aléxis Múnera

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
14 de mayo 2019 , 07:56 a.m.

Édgar Herrera Cardona pasó de ser un próspero comerciante, de tener dos casas en algunos de los mejores sectores de su natal Pereira y de ser un cliente muy bien acreditado en los bancos, a vivir en arriendo, con su esposa, en una modesta casa.

El 25 de septiembre del 2017 la vida de este descendiente de cafeteros risaraldenses, fabricante de artículos de aseo y comerciante dio un giro de 180 grados. Ese día, un enjambre de agentes del CTI y de la Policía llegó a realizar un allanamiento en una bodega desocupada ubicada en la misma edificación -pero con una nomenclatura diferente- donde funciona una fábrica de escobas desde 1963. Cuando le explicaron a Herrera el porqué del allanamiento, él solo atinó a decir: “estoy sorprendido”. Y eso mismo, escribió en el acta que hicieron de esa diligencia.

A los 15 días, el 6 de octubre, el fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez, en rueda de prensa, anunció que el ente investigador y el Ejército ocuparon 47 bienes de presuntos testaferros de los frentes 44 y 48 de la aún vigente guerrilla de las Farc. Medios como este diario, informaron que según la Fiscalía los bienes superan los 15.000 millones de pesos y están ubicados en los departamentos de Amazonas, Cundinamarca, Meta, Risaralda, Putumayo y Valle del Cauca.

A esas cinco personas, presuntas integrantes de esos frentes se les incautaron 24 inmuebles urbanos, 5 inmuebles rurales, 9 sociedades y un establecimiento de comercio, localizados en Leticia (Amazonas), Chía y Bogotá (Cundinamarca), Pereira (Risaralda), Orito y Puerto Asís (Putumayo).

Los bienes de Risaralda eran los de Herrera y él fue presentado como uno de cinco testaferros. Los otros son Irene Arcila, Gladys María Romo, José Armando Tovar y Guillermo Ruíz, supuestos integrantes de la comisión de finanzas del frente 48, Bloque Amazónico de las Farc. Según el fiscal general, este grupo recibía dinero producto del narcotráfico en pequeños montos, cada 20 días o cada mes.

La Fiscalía, agregó Martínez, logró dar con esos cinco presuntos integrantes de las Farc gracias al testimonio de un desmovilizado.

De los bienes de Herrera, solo a una casa el Estado le hizo extinción de dominio y hoy está en manos de la Sociedad de Activos Especiales (SAE). A la bodega que allanaron -donde él pensó en montar otra empresa- y otros bienes, no.

Pero la sola mención de su nombre en los medios fue suficiente para que el banco le cerrara las puertas. Prácticamente, quedó vedado para tener productos en el sector financiero, lo bloquearon. La fábrica, le paga el salario en una cuenta de nómina que pudo abrir.

Si soy un testaferro de las Farc, si recibía dinero de ellos, si les lave dinero, ¿por qué no me han capturado, no me han llamado a una audiencia ante un juez, a una imputación de cargos

Herrera cuenta que desde hace 18 meses está tratando de demostrar su inocencia a través de diferentes abogados, pero no ha podido y una pregunta siempre le ha rondado la mente: “Si soy un testaferro de las Farc, si recibía dinero de ellos, si les lave dinero, ¿por qué no me han capturado, no me han llamado a una audiencia ante un juez, a una imputación de cargos”? La respuesta es rápida para él: “es que soy inocente”.

Pero la Fiscalía lo tiene en un limbo: no ha pasado ni una noche en una celda, pero la posibilidad de que solicite su captura sigue latente. “Usted no sabe lo que yo siento cuando llegó a un retén. ¿Será que me van detener?”, manifestó.

En ocasiones, este comerciante siente que no puede más con su actual situación pero el amor y el apoyo de su esposa e hijas no lo dejan derrumbar. “Si no fuera por eso ya me habría suicidado”, confesó. La misma fortaleza se la imprime su padre, de 80 años, que lo primero que dijo cuándo el comerciante terminó metido en este lío fue: “Yo sé el hijo que tengo”.

La actual abogada de Herrera le comenta que su caso está en manos de un juez, que tiene todas las pruebas, las pruebas, según él, de su inocencia y que le permitirán recuperar lo más preciado que perdió: su buen nombre.



Fernando Umaña Mejía
Corresponsal EL TIEMPO
PEREIRA

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