Principal lugar de ayuda a venezolanos en frontera, cerca de colapsar

Principal lugar de ayuda a venezolanos en frontera, cerca de colapsar

La Divina Providencia, ubicado cerca de Cúcuta, ha entregado más de un millón de almuerzos.

Casa La Divina Providencia

En este comedor se preparan diariamente 2.500 kilogramos de comida, donados por el Banco Mundial de Alimentos.

Foto:

Cortesía de la Casa Divina Providencia

Por: Gustavo A. Castillo Arenas
26 de julio 2019 , 09:01 a.m.

El movimiento diario de cerca de 70.000 personas por la zona de frontera con Venezuela, en Norte de Santander, tiene al borde del colapso la labor humanitaria que desde hace dos años adelanta la Iglesia Católica aliviando el hambre de los migrantes venezolanos en La Divina Providencia, un comedor comunitario ubicado en el municipio de Villa del Rosario, a pocos metros del puente internacional Simón Bolívar.

Desde su apertura en abril de 2017, este hogar de paso solía repartir cerca de 2.000 desayunos y 5.000 almuerzos desde las 6 de la mañana hasta las 4 de la tarde, de lunes a viernes. En esa época, los ingredientes usados para preparar las raciones de comida eran productos donados por grupos de voluntarios, quienes se acercaban a las iglesias de la capital nortesantandereana a depositar sus contribuciones.

Vemos que la demanda ha crecido mucho por el deterioro en la hermana nación venezolana. En este lugar llegan una gran cantidad con niños en busca de atención médica y medicinas

Sin embargo, el agravamiento de la crisis social en el vecino país y las condiciones de pobreza de los extranjeros, ha provocado que sus 20 colaboradores y sus 2.000 metros de extensión ya queden pequeños frente a la avalancha de mujeres, niños y adultos mayores, quienes en su afán de calmar el hambre se ven forzados a aglomerarse a las fueras de sus instalaciones desde los primeros rayos del sol.

Aunque las autoridades migratorias no han registrado un incremento del paso fronterizo, el monseñor Víctor Manuel Ochoa, obispo de Cúcuta, ha expresado su preocupación por las largas filas de venezolanos, que abarcan casi tres cuadras y están generando problemas de convivencia entre los vecinos del sector de La Parada.

“Vemos que la demanda ha crecido mucho por el deterioro en la hermana nación venezolana. En este lugar llegan una gran cantidad con niños en busca de atención médica y medicinas. Las ayudas para atender esta situación provienen de varias vertientes, unas de organismos internacionales, otra de gente de Cúcuta que nos hace donación y de algunas arquidiócesis del exterior”, indicó el religioso.

En estos momentos, la comunidad católica alcanza a repartir un promedio diario de 10.000 raciones, entre desayunos y almuerzos. Esto sin contar las porciones entregadas en los comedores de ocho parroquias de la capital nortesantandereana, ni tampoco la ayuda suministrada en el asilo La Niña María, donde unos 200 niños, principalmente de nacionalidad venezolana, son acogidos cada día.

Entre los menús más apetecidos del lugar se encuentran el arroz mixto, la pasta con atún, las lentejas con arroz, el pollo crocante, las sopas y las ensaladas. Para evocar sabores autóctonos en el paladar de los comensales también se cocinan caraotas –fríjol negro– y carnes con diferentes aderezos, inspiradas en la gastronomía venezolana.

En sus dos años de funcionamiento, La Divina Providencia ha distribuido más de un millón de raciones de comida, con la preparación de 2.500 toneladas de alimentos, entre 500 kilogramos de carne, 400 kilogramos de arroz y 300 kilogramos de verdura, que son suministrados principalmente por Naciones Unidas a través del Banco Mundial de Alimentos.

“El problema es que cada vez es más complejo ayudar, porque tenemos más gente. Esa es mi gran preocupación: que no tengo capacidad material para distribuir más”, aseguró el padre José David Cañas, encargado de administrar este comedor.

Largas filas en la Casa Divina Providencia

Las filas de migrantes a la espera de un plato de comida abarcan hasta tres cuadras en el sector de La Parada, del municipio de Villa del Rosario.

Foto:

Cortesía de la Casa Divina Providencia

Frente a esta afluencia de migrantes, el gerente para la frontera de Venezuela, Felipe Muñoz, dijo que se traza un plan, en conjunto con la Alcaldía de Villa de Rosario y la Policía Nacional, para organizar la espera de los extranjeros y para aglutinar más cooperantes en torno a esta iniciativa.

“El Gobierno Nacional es consciente de la situación de molestia de algunos vecinas del comedor de La Divina Providencia, por la estancia de algunas personas ahí. En ese sentido, se dispuso que para la próxima semana se tendrá una ruta de riesgos de esta zona de Villa del Rosario para atender en más frentes a esta población. Asimismo, seguiremos, como venimos haciéndolo, en gestionar más contribuciones en el extranjero”, precisó el funcionario.

Gustavo A. Castillo Arenas
Corresponsal de EL TIEMPO
Twitter: @Litumaescritor
CÚCUTA

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