Colombianos en Venezuela cruzaron por trochas para votar

Colombianos en Venezuela cruzaron por trochas para votar

No a todos les fue bien: algunos tuvieron que sortear hasta grupos ilegales para pasar.

Votantes en frontera con Venezuela

Al finalizar las elecciones, se abrió el paso por el puente Simón Bolívar, que comunica a Colombia con Venezuela.

Foto:

Efraín Patiño / EL TIEMPO

11 de marzo 2018 , 10:25 p.m.

Ni el incesante calor que debilitó el caudal del río Táchira ni tampoco el cobro de 25.000 pesos que se fijó para atravesar ilegalmente la frontera entre Colombia y Venezuela fueron impedimentos para que cientos de colombianos, residentes en el país vecino, madrugaran este domingo masivamente para pasar por las trochas y acudir a algunas de las más de 2.000 mesas de votación ubicadas en el área metropolitana de Cúcuta, Norte de Santander.

Muchos de ellos que tienen doble nacionalidad aprovecharon las primeras horas de la mañana para sumergirse por estos caminos sinuosos por donde suele circular la droga y el contrabando y, desde las poblaciones venezolanas de San Antonio y Ureña, burlar el cierre fronterizo que ordenó Colombia el jueves pasado.

Este fue el caso de Wilson Rafael Rodríguez, un colombovenezolano de 55 años que junto con su familia y unos 30 vecinos de la invasión de Mi Pequeña Barinas traspasaron la margen del río Táchira para arribar a pie hasta el megacolegio de La Frontera, en Villa del Rosario, donde tiene inscrita la cédula desde hace años.

“Tuvimos que venir temprano para evitar que nos cobraran. Pasamos sin inconveniente y no vimos ningún uniformado ni tampoco miembros de la Guardia bolivariana. Fue un paso tranquilo y vamos a esperar a que se reabra la frontera en casa de un familiar”, relató Rodríguez.

Para este residente de la población de San Antonio, asistir a uno de los 410 puestos de Norte de Santander, al otro lado de la frontera, es ya una costumbre, y por eso acordaron con sus allegados salir y devolverse en grupo para superar cualquier obstáculo sin dificultad.

Sin embargo, a otros connacionales, que realizaron esta misma hazaña para votar, no les fue tan bien. Juan Antonio González pasó con dos compañeros del trabajo por una trocha y fue interceptado por hombres armados que le cobraron 25.000 pesos por dejarlo cruzar a Colombia.

Ante la exigencia económica, este habitante de Ureña respondió que no tenía plata y que a su regreso pagaría la deuda. Por esto, después de acudir a las urnas en Cúcuta, donde se preveía la votación de 561.884 sufragantes, se acomodó en una tienda de barrio a un costado del puente internacional Francisco de Paula Santander mientras esperaba la reapertura de este paso fronterizo, ubicado en la capital nortesantandereana.

EL TIEMPO

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