La tenebrosa estela de la desaparición forzada en Norte de Santander

La tenebrosa estela de la desaparición forzada en Norte de Santander

Casos de este flagelo se concentran en la frontera con Venezuela. Familias denunciaron negligencia.

Secuestro en Cúcuta

Familiares de Jhon Patiño, desaparecido en zona rural de Tibú, marcharon para exigir el esclarecimiento de su paradero.

Foto:

Cortesía: Sandra Patiño

Por: Gustavo Andrés Castillo A.
07 de junio 2019 , 09:08 p.m.

Cada tres días se ha presentado una denuncia de desaparición forzada en Norte de Santander entre enero y abril de este año.

Durante ese intervalo de tiempo, Medicina Legal ha podido contabilizar 48 casos en esta región, donde sus 421 kilómetros de frontera con Venezuela siguen siendo el epicentro de este flagelo de violencia que azota a la comunidad.

El miércoles pasado, 5 de junio, era el cumpleaños de Miltón García, cuya celebración estuvo opacada por su ausencia.

Hace dos semanas este docente de 52 años fue visto por última vez en el barrio Caobos, de Cúcuta, y hasta el momento no se sabe nada de su paradero.

Su familia empezó a buscarlo desde el jueves 30 de mayo, cuando habló por última vez con su esposa vía celular.

Luego de completarse 10 días de su desaparición, la Policía Metropolitana de Cúcuta (Mecuc) ya maneja una serie de hipótesis sobre este hecho, pero el coronel José Luis Palomino, comandante de la Mecuc, prefirió no exponerlas aún “para evitar que se dañe el proceso que se ha logrado hasta el momento”.

Los allegados de Jhon Patiño, Esnéider Cuéllar y Jesús Trillos viven un drama similar desde el pasado 24 de marzo, cuando el rastro de estos tres palmicultores se perdió en el corregimiento de Campo Dos, un caserío del municipio de Tibú, Norte de Santander, ubicado en plena línea divisoria entre Colombia y Venezuela.

Es una especie de pesadilla de la que ya quisiéramos despertar

Al igual que Milton, los familiares de estos tres labriegos aseguraron que ninguno de ellos había recibido amenazas ni intimidaciones de ningún tipo por parte de grupos al margen de la ley.

“La verdad, esto ha sido algo desesperante para nosotros; es una especie de pesadilla de la que ya quisiéramos despertar. No ha sido nada fácil el proceso de instauración de la denuncia, e incluso hemos sido revictimizados porque sentimos que a las autoridades no les interesa la rápida aparición de mi ser querido. Esto es lo más duro, que además de lidiar con esta situación, debemos ser objeto de este tipo de negligencias”, relató Sandra Patiño, hermana de John Patiño.

Esta abogada encabezó en días pasados una marcha por las calles del municipio de Tibú para clamar por el retorno de su ser querido y exigir acciones más eficaces de las autoridades judiciales, tendientes a esclarecer la ruta que estos ciudadanos emprendieron en esta zona del Catatumbo, donde operan la disidencia de las Farc, el Eln y la disidencia del Epl, más conocida como ‘los Pelusos’.

Este año Norte de Santander es el séptimo departamento con más denuncias de desaparición. La lista la encabezan Bogotá, con 922, Valle del Cauca, con 188, y Antioquia con 151, que son las regiones más pobladas del país.

La cifra de este año es inferior a los 79 desaparecidos que fueron registrados por Medicina Legal en Norte de Santander durante los primeros cuatro meses del 2018. Ese año, según la entidad, se registraron 233 casos.

Sin embargo, algunas organizaciones defensoras de derechos humanos mantienen su preocupación por este delito, pues muchos de los casos de desaparición no se denuncian. “El tema de la desaparición forzada se convierte en un arma privilegiada y utilizada por distintas organizaciones ilegales contra personas que quizás tengan relación con el contrabando de gasolina o contra habitantes del común, como cultivadores de palma de cera o trabajadores informales. Esto es prueba de que en esta parte del país no hemos tenido una sola hora de posconflicto”, indicó Wilfredo Cañizares, director de la Fundación Progresar.

El año pasado, la Fundación Progresar presentó un informe en el cual señalaba que durante los últimos 40 años se han registrado 4.483 denuncias de desapariciones forzadas en Norte de Santander.

Otra tendencia de la problemática, que viene en ascenso, según Cañizares, es el número de víctimas de origen venezolano, quienes por sus actividades informales son más vulnerables ante las estructuras delincuenciales. De acuerdo con las cifras de la Fiscalía, seis de los casos reportados este año corresponden a ciudadanos provenientes del país vecino.

Carmen Cecilia Torres, integrante de la Asociación de Familiares Detenidos y Desaparecidos (Asfaddes), se mostró igualmente preocupada ante este fenómeno de violencia y aseguró que la mayoría de casos de desaparecidos en zona de frontera no se han resuelto y siguen sumidos en la impunidad.

“Uno no puede decir que esta práctica violenta está en el pasado. Eso es falso; en la actualidad, este drama continúa en sectores limítrofes del área metropolitana de Cúcuta, específicamente en El Escobal y en La Parada; y, al otro lado de la frontera, en Ureña y San Antonio. El Estado debe ponerles cuidado a estas situaciones victimizantes, porque nos tienen muy atemorizados”, indicó esta defensora de derechos humanos.

Ella también es víctima de este drama. Su hijo, Sergio Ómar Abril Torres, no volvió a su hogar desde el 9 abril de 2019, cuando se desapareció transportando personas como mototaxista, en un sector cercano al puente internacional Francisco de Paula Santander.

Liliana Mora, secretaria de Posconflicto y Cultura de Paz de Cúcuta, llamó la atención sobre el incremento de estas acciones violentas y aclaró que por la condición limítrofe de la capital nortesantandereana se dificulta el proceso de esclarecimiento de los hechos.

La encargada de este despacho recalcó que esta labor de búsqueda se torna extraña, mucho más en este territorio binacional, donde tienen injerencia organizaciones armadas como ‘la Línea’ o ‘los Rastrojo’, cuyos integrantes desarrollan esta práctica criminal en su afán por conquistar las rutas ilegales o ‘trochas’, y expandir su margen de maniobra en un terreno fértil para el negocio del contrabando y las extorsiones.

“Claramente, esto nos preocupa porque las cifras son alarmantes. Desde el 2017 al 2018 se ha duplicado el tema de víctimas por varios hechos violentos que atendemos en la ciudad. Lo que hacemos es exponer el tema en el Comité de Justicia Transicional, donde se viene haciendo un monitoreo, con varias instituciones, y les hacemos una matriz sobre todo lo que sucede”, puntualizó la funcionaria.

Durante los actos conmemorativos realizados por la Semana del Detenido Desaparecido, la Mesa de Víctimas de Norte de Santander también se sumó a este clamor de preocupación por el incremento de la situación de violencia y de los casos de desaparición forzada en la zona limítrofe con Venezuela.

“Hay más de 150 desaparecidos en la frontera”, afirmó Luis Alberto Durán, delegado de la Mesa de participación departamental de víctimas y del Comité ejecutivo de la mesa municipal.

En Norte de Santander, según cifras generales de indemnización histórica, desde 2009 a 2018, unas 1.236 personas han sido indemnizadas por la comisión de este delito con una inversión de 8.804’387.352 pesos.

A la fecha, de acuerdo con el registro de la Red Nacional de Información (RNI), en el departamento se tiene una cifra de 4.758 personas víctimas de desaparición forzada. Cúcuta, con 3.906 hechos, es la ciudad con el mayor número de casos, seguida por Ocaña, con 163 casos, y Tibú con 134.

La directora territorial de la Unidad para las Víctimas, Alicia María Rojas Pérez, manifestó que en medio de los casos registrados e historias de vida, se ha realizado un acompañamiento con el grupo psicosocial en procesos de localización, recuperación y exhumación en esta región, al igual que se ha efectuado un acompañamiento en la entrega digna de los cadáveres.

En los actos conmemorativos, familiares de las víctimas recordaron a sus seres queridos y les pidieron a las autoridades judiciales avances en las investigaciones.

“Hemos venido avanzando en el proyecto; no los vamos a olvidar, su ausencia no quedará en la impunidad. Esperamos la articulación de exhumaciones por la Fiscalía; igualmente, con Justicia y Paz, y con las Naciones Unidas, con la Convención Interamericana de DD. HH. y con la Convención Internacional, para todo lo que concierne a nuestros seres queridos que están desaparecidos. Hemos avanzado en visibilizar la desaparición forzada en el país, pero no llegamos a saber qué está pasando con nuestros seres que están en fosas comunes o en las selvas colombianas”, concluyó Durán.

GUSTAVO ANDRÉS CASTILLO A.
Corresponsal de EL TIEMPO
CÚCUTA
Twitter: @Litumaescritor

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