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Bogotanos recibirán 'honoris causa' por rescatar libros de la basura
José Alberto Gutiérrez en su camioneta

A finales del 2017 la fundación mandó por avión cinco cajas repletas de libros a la comunidad indígena Huitotacueimaní, ubicada en el municipio La Chorrera, en Caquetá.

Foto:

César Melgarejo

Bogotanos recibirán 'honoris causa' por rescatar libros de la basura

José Alberto y Luz Mary fueron reconocidos por su labor al frente de La Fuerza de las Palabras.

José Alberto Gutiérrez, o el ‘Señor de los Libros’, como es conocido por sus vecinos en el barrio La Nueva Gloria, en las montañas surorientales de Bogotá, recibirá junto a su esposa, Luz Mary Gutiérrez, un doctorado honoris causa de la universidad The New School de Nueva York (Estados Unidos) por la labor que desde hace 35 años desempeñan de llevar libros a todos los rincones del país.

El anuncio se conoció desde el año pasado; según el comunicado de la universidad, la ceremonia se iba a realizar el 15 de mayo del 2020, pero por motivos de la pandemia del covid-19, tuvo que ser cancelada.

“Nos habían enviado el dinero para todo el trámite, pero finalmente no pudimos viajar –se lamenta José Alberto–. Hace poco nos contactaron de nuevo para decirnos que lo van a hacer virtual”.

Cuenta el ‘Señor de los Libros’ que es la primera vez que reciben un reconocimiento así tras más de dos décadas de inundar más de 450 lugares con libros recatados de la basura.

El reconocimiento es un aliciente a su trabajo, que el año pasado se vio diezmado por la pandemia y solo pudo hacer dos entregas, una en Casanare y otra en una pequeña escuela ubicada cerca del relleno sanitario Doña Juana, en la capital del país.

“Ya no los recojo de la basura porque ya se acabó mi contrato con Aguas de Bogotá –explica–. Pero volvimos porque nos siguen llamando, ya no salgo, pero la gente nos llama y nos hace donaciones”.

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Sobre la premiación, José Alberto asegura sentirse muy feliz, pues es un reconocimiento a un proyecto que no ha parado. Sostiene que la universidad le enviará en los próximos días una toga y un birrete para que, junto a Luz Mary, de 56 años, estén presentes en la ceremonia que aún no tiene fecha.

“Cada año, The New School otorga doctorados honorarios a unos pocos líderes y visionarios seleccionados que, de manera audaz e innovadora, moldearon la cultura, la sociedad y la industria y reflejaron el valor de nuestra universidad para la justicia social. En este espíritu, esperamos honrar su extraordinario impacto en la humanidad…”, se lee en el comunicado donde se notificó el año pasado la entrega del doctorado.

José Alberto asegura que ese reconocimiento se debe a las diferentes publicaciones que se han hecho sobre su labor no solo en Colombia, sino en varias partes del mundo. Por eso, agradece a quienes han ayudado a difundir su labor.

Su historia

A lo largo de dos décadas, los textos que recogió de la basura bogotana han servido para que más de 22.000 colombianos de diferentes zonas del país, principalmente rurales, tengan una formación y entretenimientos diferentes.

Adentrarse a su casa es sumergirse en un laberinto de miles de libros arrumados a lo largo de aproximadamente quince metros cuadrados.

Los libros comenzaron a llegar de forma intempestiva a finales de 1997. José había empezado su trabajo como conductor en la antigua empresa de Limpieza Metropolitana de Bogotá (Lime) y fue en esa ruta por el occidente de la ciudad, la que transitaba todas las noches, donde el brillo de los libros depositados en la basura nubló su vista.

José ha dedicado su vida a recuperar los libros que han sido desechados en la basura con el propósito de que estos sean reutilizados en centros de lectura

Foto:

César Melgarejo

Desde aquel momento, han sido más de 50.000 los ejemplares de ciencia, literatura, emprendimiento, medicina, entre otros, los que el ‘Señor de los Libros’ ha recuperado de los desechos y posteriormente repartido a un centenar centros comunitarios y escuelas rurales alrededor del país. Territorios que, debido a las dificultades, no pensaron que su sueño de tener algún día una biblioteca, pudiera ser posible.

La primera biblioteca en la casa de los Gutiérrez se levantó con rústicos estantes de madera, carteles educativos y un dibujo del nobel de literatura, Gabriel García Márquez, pegado sobre una de las paredes pintadas en tonos pastel.

En aquel momento, Luz Mary dejó las máquinas de coser de su taller de modistería para volverse bibliotecaria y, en compañía de sus hijos, ayudar a coordinar el espacio que funcionó durante 16 años como centro de aprendizaje para cientos de niños del sur de Bogotá.

“Estamos juntos hace 35 años –explica José Alberto–. Ella estaba conmigo en los viajes y me acompañaba manejando y vigilándome el sueño. Ella ha sido mi copiloto en todo este viaje”.

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Desde el 2008, La Fuerza de las Palabras, como denominó la familia Gutiérrez a su fundación, se convirtió en el lugar de encuentro de al menos setenta niños y adolescentes que iban a diario en búsqueda de libros de literatura, ciencia o medicina para resolver sus tareas escolares.

Voluntarios de diferentes ciudades de Colombia y países como Francia, Dinamarca, Corea e Inglaterra, también arribaron a la casa de José con el propósito de colaborar en la realización de talleres redacción y clubes de lectura crítica.

En el año 2016, debido a que los libros se apoderaron de los pasillos y del espacio para mesas, sillas y estantes, los Gutiérrez decidieron cerrar su pequeña biblioteca para inundar con textos otros centros de lectura alrededor del país.

El método de operación de La Fuerza de las Palabras es el siguiente: primero, la fundación recibe una llamada de alguien, en cualquier lugar del país, que está en búsqueda de donar libros o de que se los regalen. Luego, si los textos van para una biblioteca o escuela, los Gutiérrez realizan la selección de los ejemplares infantiles, científicos o literarios que serán de mayor provecho para los destinatarios finales.

Posteriormente, dependiendo de la distancia, la organización transporta los textos en su vehículo hasta el lugar de destino o busca de forma impetuosa la manera de patrocinar el envío. Así han llegado a más de 450 territorios en el país.

A finales del 2017, la fundación mandó por avión cinco cajas repletas de libros a la comunidad indígena Huitotacueimaní, ubicada en el municipio La Chorrera, una zona selvática y ribereña en el departamento del Caquetá, sur de Colombia. Días después, uno de los líderes de ese territorio le respondió con un video en el que asegura que todos los pueblos indígenas de esa región esperan al ‘Señor de los libros’ con los brazos abiertos y muchos más textos.

En diez años, sin ningún apoyo del Gobierno colombiano, La Fuerza de Palabras envió ocho toneladas de textos a una fundación en el puerto de Buenaventura, transportó casi la misma cantidad de ejemplares a los alejados territorios de Riosucio en el departamento del Chocó y al municipio de La Macarena, en el Meta. También arribó con costales cargados de relatos a varios sectores rurales de los departamentos del Huila, Cundinamarca y Boyacá.

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Gracias a su trabajo, José ha sido invitado a participar dos veces en la Feria del Libro de Guadalajara, en México, y en mayo pasado asistió a un congreso de bibliotecarios en Austria.

Por motivos del covid-19, la operación ha caído, por lo que recién este año se espera retomar el envío de libros a otras bibliotecas.

“Ya no tengo que recoger de la basura, la gente conoce el proyecto y nos envía sus libros –explica José Alberto–. Ahora con la pandemia no podemos salir mucho, pero tenemos lista una tonelada para enviar a La Guajira e inundar ese departamento de libros”.

Otro proyecto que espera concretar es el envío de otra tonelada a una biblioteca en Bahía Solano, en Chocó. 

Un sueño inconcluso

A sus 58 años, José Alberto señala que estar sin trabajo desde febrero del 2020 le ha ayudado a estar de lleno con su labor de nutrir bibliotecas. No obstante, sabe que quedan cuatro años para alcanzar su pensión, por lo que espera concretar un par de labores que le permitan cumplir ese objetivo.

En su camioneta, 'El Señor de los Libros' ha transportado toneladas de textos a diferentes partes del país.

Foto:

César Melgarejo. EL TIEMPO

Hace poco, Familia les donó un lote en la zona cuarta de la localidad de San Cristóbal, en el barrio Ciudad Londres, de Bogotá, muy cerca de donde está su biblioteca.

“Mi sueño es tener un banco de libros y un centro cultural –señala–. La idea es que con este lugar podamos tener un ingreso y el apoyo de mucha gente para dignificar y resaltar el trabajo de la gente mayor, porque uno por la edad ya no puede postularse a un trabajo”.

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José Alberto espera que su sueño pueda ser apoyado por organizaciones y el Estado para así seguir creciendo con su sueño de llenar a Colombia de libros.

*Si desea apoyar a José Alberto, puede llamarlo al número telefónico: 313 286 73 52, o escribirle al correo: fundador@lafuerzadelaspalabras.com

NACIÓN
En Twitter: @ColombiaET

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