La vida en un pueblo acorralado por la guerra entre Eln y ‘Pelusos’

La vida en un pueblo acorralado por la guerra entre Eln y ‘Pelusos’

Desde hace 6 meses los habitantes de San Calixto permanecen entre campos minados y combates armados.

San Calixto, Norte de Santander

Por el conflicto, autoridades realizan a diario retenes en San Calixto.

Foto:

Cortesía Policía Nacional

Por: Gustavo Castillo
09 de septiembre 2018 , 09:38 p.m.

Hernando Trigos Torres es un campesino de la zona rural del municipio de San Calixto (Norte de Santander), a quien el estruendo de las balas y las bombas, que se desprende de la profundidad de las montañas, no lo ha dejado conciliar el sueño en los últimos seis meses.

En ese mismo período de tiempo, las clases de sus hijos, de 10 y 11 años, estuvieron suspendidas durante un mes, y sus actividades de riego y arado en el sembrado de café, que representa el único sustento de su familia, se vieron paralizadas.

La alteración de la vida cotidiana de este labriego, en la vereda Potrero Grande, ha afectado por igual a casi 9 mil habitantes de la zona rural de esta población nortesantandereana, que se convirtió en el epicentro de la disputa por el control del narcotráfico entre la guerrilla del Eln y la disidencia del Epl, más conocida como Los Pelusos.

En este municipio vivimos con miedo, no sabemos cuándo se reanude la balacera y debamos huir de nuestra casas en busca de refugio.

“En este municipio vivimos con miedo, no sabemos cuándo se reanude la balacera y debamos huir de nuestra casas en busca de refugio. Aunque los enfrentamientos disminuyeron, la gente le da pánico salir a las calles, movilizarse por las veredas y llevar a sus hijos al colegio. En un momento de esta confrontación quedamos prácticamente secuestrados”, relató este habitante, de 52 años.

Esta sangrienta confrontación inició a principios del mes de abril, cuando el Frente Nororiental de Guerra, comandado por alias ‘Gabino’, le declaró la guerra a las estructuras residuales del Ejército de Liberación Popular (Epl), que eran sus principales aliados para controlar el territorio del Catatumbo donde se producen anualmente cerca de 70 toneladas de coca.

El surgimiento de este frente de batalla en una zona donde se iniciaba un proceso de posconflicto tras la desmovilización de las Farc, sigue generando una grave crisis humanitaria. De acuerdo con reportes de Naciones Unidas, el fuego cruzado afectó en los primeros tres meses a 145.000 habitantes y ocasionó el desplazamiento de cerca de 16.000 campesinos de los municipios de Tibú, La Playa de Belén, Ábrego, Hacarí, Teorama y San Calixto.

Sin embargo, esta última localidad, ubicada a 240 kilómetros de Cúcuta, es la que más ha sufrido los embates de este conflicto. El paisaje montañoso de su zona rural se convirtió en el principal escenario de confrontación y gran parte de sus senderos y cultivos de café, cebolla y tomate, están plagados por minas antipersonal.

Según la Personería, los 15 casos  registrados de lesiones producto de estos artefactos explosivos provienen de las 36 veredas que conforman el sector norte de esta población, colindantes con los cascos urbanos de los municipios de El Tarra y Teorama.

Desde principios de este año se presentaron una serie de violaciones de derechos humanos tras unos eventos que ocurrieron en la zona norte del municipio. Desde esa fecha, la guerra no ha parado.

“Desde principios de este año se presentaron una serie de violaciones de derechos humanos tras unos eventos que ocurrieron en la zona norte del municipio. Desde esa fecha, la guerra no ha parado. Y lo más grave es la siembra de campo minados, porque esto ha desatado una grave alteración al orden público y a la vida de estas poblaciones”, indicó José Luis Franco, personero municipal.

Además del hallazgo de estos explosivos, que cobraron la vida de un campesino a principios de agosto, el asecho de los armados ha impedido el avance de obras y proyectos productivos en esta zona de Norte de Santander. Un ejemplo de esto es la parálisis que enfrenta la construcción de un centro recreacional en su casco urbano, porque los trabajadores temen quedar en medio del fuego cruzado.

El ensañamiento de este territorio por parte de los actores violentos también tiene una carga simbólica en medio de esta guerra, pues San Calixto siempre ha estado bajo los dominios del Epl. De hecho, alias ‘Megateo’, el máximo jefe, que fue abatido en 2015, nació en esta población.

“Afortunadamente, los enfrentamientos han desescalado en la última semana y se respira una frágil tranquilidad entre la comunidad. En lo que nos estamos ocupando ahora como gobierno local es en la atención de la población víctimas que estos eventos han generado, y le estamos pidiendo al Gobierno Nacional una ayuda urgente, pues este conflicto sigue invisible y sin dolientes”, puntualizó Yadil José Sanguino, alcalde de San Calixto.

GUSTAVO ANDRÉS CASTILLO 
Corresponsal de EL TIEMPO
Cúcuta

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.