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Animales intentan sobrevivir ante la peor sequía en Córdoba
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La zona más crítica por la falta agua es la vereda Providencia, ubicada en la margen izquierda del río Sinú, distante 80 kilómetros de Lorica.

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Archivo / El Tiempo

Animales intentan sobrevivir ante la peor sequía en Córdoba

Monos aulladores, iguanas y armadillos, entre otros,  están sedientos por peor sequía en 15 años.

Monos aulladores, iguanas, armadillos, hicoteas, babillas, ardillas y aves de toda especie sedientos por la peor sequía en los últimos 15 años intentan sobrevivir buscando las escasas reservas de agua que quedan en la región rural de Lorica, en Córdoba.

Los  animales que no han logrado soportar la fuerte sequía han muerto en los caminos polvorientos y desolados de una región que, en época de invierno, se convierte en una despensa agrícola con importantes producciones de ñame, yuca y plátano.

La zona más crítica por la falta agua es la vereda Providencia, ubicada en la margen izquierda del río Sinú, distante 80 kilómetros de Lorica, desde donde se preparan las estrategias de protección de la fauna y la flora.

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Allí, en medio de caminos polvorientos y sin maleza por cuenta de la sequedad del terreno, sus habitantes, además de tratar de conseguir agua para el consumo de sus familias, asumen el compromiso de compartir el poco líquido con los animales que casi merodean sus casas, como buscando ayuda.

La tragedia ecológica no se había hecho visible hasta la semana anterior, cuando EL TIEMPO publicó imágenes de monos aulladores muertos por la sed. La denuncia de los pobladores señala que la situación está compleja desde octubre del año pasado, y que desde diciembre de 2018 no llueve en región.

"Hemos encontrado cuadrillas de monos rojos aulladores muertos, y eso es un peligro para esa especie que está en vía de extinción y cuyo hábitat requiere de abundante agua y árboles con mucha vegetación", explicó Éver Delgado Moreno, presidente de la Junta de Acción Comunal de Providencia.

Por si fuera poco, no queda alimento en la zona porque los pocos cultivos se acabaron por el intenso calor y falta de humedad.

No queda nada para que coman los animales, solo conseguimos pocas cosas para la gente, es increíble pero vivimos una tragedia que no ha sido dimensionada por el gobierno

"No queda nada para que coman los animales, solo conseguimos pocas cosas para la gente, es increíble pero vivimos una tragedia que no ha sido dimensionada por el gobierno", asegura Delgado Moreno.

Advierte que el ganado de las fincas tuvo que ser sacado de la zona por temor a que la tragedia ambiental fuera peor y los daños económicos irrecuperables.

En la zona no hay comida para las reses, la producción lechera ha decaído y los pastos de las fincas se han muerto, lo cual incrementa los precios de la carne, el queso y sus derivados.

Mono

Las cifras exactas de las bajas provocadas por la sequía son difíciles de cuantificar en la vasta superficie de este territorio cercano a los mil kilómetros cuadrados.

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Gudilfredo Avendaño

Según el comunal, se requieren provisiones de alimentos y carrotanques de agua que, aunque han sido enviados desde el gobierno local, resultan insuficientes ante la agresividad del clima.

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"Esta ha sido la peor sequía en la historia de nuestro pueblo, al punto que ya está produciendo un desplazamiento, especialmente de mujeres que salen a la ciudad donde familiares, mientras los hombres nos estamos quedando para cuidar las casas", concluye.

El fenómeno ha provocado alarma y el pánico entre los habitantes. Las escasas reservas se encuentran bajo dominio de particulares que evitan ser asediados por los animales instalando trampas o haciendo encerramiento de sus propiedades.

Las cifras exactas de las bajas provocadas por la sequía son difíciles de cuantificar en la vasta superficie de este territorio cercano a los mil kilómetros cuadrados que acoge a todo tipo de especies tanto vegetales como animales.

Las autoridades ambientales lanzaron una voz de alerta y emprendieron una cruzada para instalar reservorios artificiales de agua.

La Gobernación de Córdoba mantiene en alerta roja a 17 municipios y no descarta decretar la urgencia pública manifiesta con el fin de acceder a nuevos mecanismos de atención, especialmente en la zona rural donde se agudiza el problema.

El gobernador de Córdoba, Orlando Benítez Mora, informó que "estamos avanzando en esa materia, ya el Director de la Oficina Departamental de Gestión del Riesgo está liderando la evaluación de rigor de la situación para ver si lo elevamos a nivel de urgencia manifiesta".

Con base en los registros entregados por la Asociación de Ganaderos de Córdoba, Ganacor, se indica que la poca producción de leche encareció hasta en un 70% por ciento los productos derivados de la leche, como el queso que actualmente viene siendo uno de los más costosos y que hoy en día se encuentra hasta en unos $18.000 el kilo".

En lo que va de la sequía de este año 2020, la asociación ganadera no ha reportado muerte de bovinos, sin embargo, piden a las autoridades que no se baje la guardia, pues temen que se repitan las circunstancias ocurridas en el verano del 2019, cuando la asociación tuvo un registro de alrededor de 50 mil animales muertos por falta de forraje y agua.

De igual manera, la Asociación de Campesinos Productores de Córdoba ha manifestado su interés por emprender políticas con miras a la ampliación de los sistemas de riego y otras acciones de mitigación de la sequía en las zonas de cultivos del departamento.

El llamado puntual lo realiza la mencionada colectividad, especialmente hacia la zona Costanera, que comprende a los municipios de Los Córdobas, Puerto Escondido, Canalete, entre otras poblaciones productoras de plátano, cuyo producto el año pasado pasó de costar $450 pesos a $1.200, pues fue necesario traerlo del Chocó y el Urabá antioqueño.

Si bien la Hidroeléctrica Urrá, en Tierralta, Alto Sinú, mantiene su política de respetar las descargas del caudal para favorecer a las comunidades ubicadas aguas abajo del embalse, en el más reciente informe de Hidrología de la Central, se denota una leve disminución en el caudal de agua entrante al embalse, que en esta temporada de sequía tiene registros de 68 metros cúbicos de agua por segundo, mientras que en temporadas normales el caudal entrante puede ser de hasta 300 metros cúbicos por segundo e incluso el doble.

La empresa Urrá sostiene en su informe, que a pesar del bajo caudal entrante, se mantiene un vertimiento aguas debajo mínimo de 160 metros cúbicos de agua por segundo, con picos máximos de hasta 324 metros cúbicos.

Los especialistas han aclarado que aunque los vertimientos tratan de mantener los niveles normales del caudal del río Sinú aguas abajo, hay muchos otros ríos menores y arroyos que han dejado de aportar sus aguas, lo que al final repercute en una disminución de este afluente en toda la cuenca.

GUDILFREDO AVEDAÑO 
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
MONTERÍA

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