Aguacate, la fruta de la discordia en el Quindío

Aguacate, la fruta de la discordia en el Quindío

Este fruto llegaría a las 6 mil hectáreas sembradas. Ambientalistas advierten daños en ecosistema.

Aguacate en el Quindío

Camposol inició operaciones hace dos meses en la vereda Navarco Alto de Salento.

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Laura Sepúlveda

Por: ARMENIA
01 de octubre 2018 , 04:02 p.m.

Aunque en el departamento se ha generado gran expectativa por el inicio de operaciones de la multinacional peruana Camposol, que espera contratar a unas 350 ó 400 personas para trabajar en sus cultivos de aguacate hass en Salento, los ambientalistas son más escépticos pues les preocupan las afectaciones que estas siembras puedan ocasionar en el suelo y en las fuentes hídricas del municipio.

Tras el aval para exportar a Estados Unidos esta fruta tan apetecida por cientos de personas, los ambientalistas tenían sus alarmas encendidas pues se auguraba un incremento en la producción. Y de hecho ha sido así, muchos productores han sembrado sus ilusiones junto con este fruto que ya ocupa el cuarto renglón en la producción agrícola del departamento pero que le gana terreno a los cítricos.

Según cifras de la Secretaría de Agricultura del Quindío, en 2017 el departamento ya contaba con 3.600 hectáreas sembradas en aguacate y es superado por el café (23.000 hectáreas en 2018), el plátano y banano (más de 14.000 hectáreas) y productos cítricos (6.000 hectáreas).

Sin embargo, el presidente de la Federación Nacional de Productores de Aguacate de Colombia, Diego Aristizábal, aseguró que con la llegada al Quindío de Camposol y otras dos empresas más; una chilena y otra colombiana, y que aún no han hecho su lanzamiento oficial, “podemos decir que estamos llegando a 2.000 hectáreas (además de las 3.600) sembradas con aguacate y de las cuales vamos a tener unos volúmenes importantes y vamos a generar empleo que ha sido una gran dificultad y vamos a tener un potencial exportador”.

Camposol ya tiene en Salento, 350 hectáreas, además de unas 400 hectáreas en Caldas, y otras 250 en el Valle del Cauca. Pero las autoridades del Quindío le apuestan a que los peruanos instalen su planta empacadora y focalicen sus exportaciones desde el departamento.

No obstante la llegada de Camposol al Quindío ha generado recelo entre algunos expertos, quienes aseguran que el problema no es el aguacate sino “el sitio donde se encuentra el cultivo, porque está por encima de las bocatomas de los municipios cordilleranos, que es un agravante por el uso de agroquímicos que terminan en el ambiente. Además en algunos casos están ocupando suelos que han sido considerados para conservación y ahora son de uso agrícola”, comentó el docente e investigador, Luis Carlos Serna.

Explicó que “cuando se tienen variedades como el hass, que tiene una altísima producción y un cambio de ecosistema natural, es decir que se lleva a espacios más elevados, esta nueva especie exige un paquete tecnológico que incluye fungicidas, insecticidas y fertilizantes. Esto genera una afectación que queda en el territorio y que no se van con el fruto porque usan agroquímicos que tienen baja residualidad pero quedan en el ambiente”.

En esto coincide el ambientalista y presidente de la Fundación Cosmos, Néstor Ocampo, quien agregó que esta empresa Camposol se ubicó en una zona muy sensible para el departamento, pues el río Navarco que pasa por la vereda que lleva su nombre, confluye aguas abajo en el río Quindío, que abastece los acueductos de varios municipios entre ellos Armenia. “Sabemos que los cultivos de aguacate hass usan muchos abonos y pesticidas, pero cuidan que la fruta no llegue a otros países con esas sustancias, que en cambio se quedan en el aire, suelo y agua.

Pero el gerente Camposol Colombia, Jorge Quijano, señaló que esta compañía se preocupa por el medio ambiente y la responsabilidad social. “Estamos limpiando la finca y sembrando las primeras plantas, así que el impacto (ambiental) en este momento es mínimo, entendemos que la gestión del cultivo se tiene que hacer con absoluta responsabilidad medio ambiental”.

Por su parte el secretario de Agricultura del Quindío, Carlos Soto, señaló que su despacho ha promovido estrategias entre los productores para una agricultura más limpia. “Los cultivos que tienen la apuesta exportadora tienen que garantizar que son sistemas de producción inocuos, es decir que los agroquímicos que se utilicen tienen que tener registro ICA y otros requerimientos, y tienen que garantizar la protección del suelo y el agua”.

Cabe recordar que algunos ambientalistas han denunciado al secretario de Agricultura por un presunto conflicto de intereses pues, aseguran que desde su cartera se ha incentivado el cultivo de aguacate en el departamento cuando su familia es dueña de la agrícola Arcángel San Miguel que produce esta fruta. “No solo hemos promovido el aguacate, también lanzamos un proyecto de cacao orgánico para la siembra de 6.000 hectáreas y estamos promoviendo la agricultura limpia, sí promovemos el aguacate pero en una zona que está entre 1.800 y 2.400 m.s.n.m”.

Y añadió “qué haría un secretario de agricultura que fuera médico, yo soy un cultivador de aguacate y frutas, de toda la vida, y vengo de una familia de tres generaciones de ganaderos, no puedo esconder a mi familia o las tierras, esta actividad de mi familia es particular y yo no he buscado promover en nada ese negocio desde la Secretaría, ellos tienen todo en regla, ¿cuál es el pecado?”.

LAURA SEPÚLVEDA
PARA EL TIEMPO

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