Vía al Llano: 45 años de afectaciones por constantes deslizamientos

Vía al Llano: 45 años de afectaciones por constantes deslizamientos

La carrertera fue cerrada de nuevo este domingo. Pérdidas monetarias ascienden a $90.000 millones.

Derrumbe en la vía al llano

Así luce este miércoles 15 de mayo el derrumbe que mantiene cerrada la vía al Llano, entre los kilómetros 35 y 85+300.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

Por: Nelson Ardila
20 de mayo 2019 , 10:06 a.m.

Solo por breves periodos ha estado abierta desde el lunes pasado la vía al Llano, por donde se mueven a diario 10.000 vehículos de carga y pasajeros, a causa de graves deslizamientos en los kilómetros 58 y 64+200.

A las 8:00 de la mañana de este lunes finalizaron las labores de limpieza en los sitios críticos de la vía al Llano y la Policía de Tránsito y Transportes empezó a habilitar el tráfico de manera gradual en los diferentes puntos del corredor vial.

Desde el sábado pasado los cierres en la vía han sido por tiempos más cortos, con relación a los de la semana pasada, porque cae menos material de la montaña sobre la calzada de la vía en los kilómetros 58 y 64+200, según fuentes de concesionaria Coviandes, encargada de la operación y mantenimiento de la vía.

La parálisis de este corredor vial, entre Bogotá y Villavicencio, no solo dejó pérdidas en estos días —calculadas por los gremios del Meta en 90.000 millones de pesos— sino que provocó que cientos de viajeros tuvieran que tomar la vía alterna, en mal estado y en un recorrido de unas 10 horas, o pagar costosos vuelos que llegaban a los 400.000 pesos.

Los derrumbes no son tema nuevo en esta vía, de 86 kilómetros, en la que se adelanta la construcción de la anhelada doble calzada a cargo de Coviandes y Coviandina.

Este jueves, el gerente de Coviandes, Alberto Mariño Samper, pidió más recursos al Gobierno para atender la emergencia de la vía y dijo que nunca ha estado en el contrato de concesión la obligación de construir obras de estabilización de taludes entre Puente Real y Villavicencio.

Los deslizamientos se vienen presentando desde hace 45 años, cuando una voluminosa porción de la montaña sepultó a unas 400 personas que transitaban por el sector de Quebradablanca. (Le aquí más sobre las causas de los constantes bloqueos en la vía al Llano)

Cierre de la vía al Llano

Las labores de limpieza que adelanta la maquinaria de Coviandes en el kilómetro 64+200 de la vía al Llano.

Foto:

Cortesía Coviandes

Estos derrumbes, según expertos consultados, tienen varios orígenes: la inestabilidad de la cordillera, los temblores, las lluvias y los problemas ambientales.

La cordillera Oriental es geológicamente reciente y se caracteriza por ser un terreno no consolidado y, por supuesto, inestable, “pero es el camino más corto que tenemos a Bogotá”, sostiene el ingeniero Orlando Barbosa Villalba, quien, entre 1994 y 2002, ejerció como veedor de la vía al Llano de la Cámara de Comercio de Villavicencio y hoy hace parte de la veeduría de la carretera como delegado de la Universidad del Meta.

“En la cordillera convergen condiciones que incrementan la predisposición a derrumbes, como una serie de materiales rocosos con diferentes edades y consistencias”, agrega el ingeniero William Valencia Campos.

En la cordillera convergen condiciones que incrementan la predisposición a derrumbes, como una serie de materiales rocosos con diferentes edades y consistencias


A esto se suma que existe un régimen de lluvias muy elevado entre Quetame-Guayabetal y Pipiral, dice el ingeniero Pedro Castellanos, quien sostiene que, además, los eventos sísmicos generan grietas en los antiguos derrumbes y, con la lluvia, terminan en deslizamientos.

El viceministro de Infraestructura, Manuel Felipe Gutiérrez, sostiene que el derrumbe que se presenta actualmente en el kilómetro 64 es por problemas geológicos, pero que el del kilómetro 58 es por el manejo inadecuado de aguas de unos galpones que están en la parte más alta de la montaña, una meseta, según estudios técnicos de geólogos.

El gerente de Pollo Olympico, Nicolás Vázquez, empresa responsable de los galpones, aseguró que desde el año 2008, cuando empezaron a adelantar el proyecto en Guayabetal, han cumplido todos los requerimientos de las autoridades, como certificado de uso de suelo, licencia de construcción, permiso del ICA para el funcionamiento de la granja y ambiental de Corporinoquia. “No producimos impacto de ninguna naturaleza en la ladera”, agregó.

Por su parte, Coviandes manifestó que vienen “realizando actividades de mitigación y de control sobre la ladera del kilómetro 58, la cual presenta una inestabilidad agravada por factores ajenos, en especial las actividades industriales de terceros sobre la meseta de Mesa Grande, que afectaron los suelos impidiendo la adecuada absorción de lluvias”.

Pérdidas millonarias

Mientras tanto, los gremios se quejan. Según los estimativos establecidos por Fenalco Meta –ente de los distintos sectores productivos del departamento–, cada día de cierre del corredor vial genera pérdidas por 18.000 millones de pesos, representados en dinero que deja de llegar por la imposibilidad o aumento de costos para movilizar hidrocarburos, productos agropecuarios, y al sector turístico, que se ve afectado de forma inmediata y a largo plazo.

El director ejecutivo de Fenalco Meta, Jorge Arango, dijo que se pierden o dejan de moverse 1.600 cabezas diarias de ganado que producen cerca de 4.000 millones de pesos, por los trancones o porque toman la ruta alterna, lo que genera más costos de transporte y mermas en el peso de los animales.

Arango agregó que diariamente se movilizan más de 3.000 toneladas de productos agrícolas, entre ellos, frutas como patilla y piña, que generan pérdidas por más de 3.500 millones de pesos diarios.

El presidente de la Sociedad Colombiana de Agricultores, Jorge Enrique Bedoya, sostiene que al menos el 50 por ciento del consumo de la carne de cerdo en Bogotá proviene del Meta, así como más de seis millones de aves dedicadas a la producción de pollo de engorde y huevo de mesa, ganado y arroz, que está en proceso de siembra, transitan por este corredor vial.

El director del Instituto de Turismo del Meta, Gustavo Jiménez, señala que para este sector la afectación es total porque los turistas no tienen cómo llegar: en hotelería hay pérdidas diarias de 950 millones de pesos.

“Si no hay conectividad, no hay competitividad y si la conectividad aérea es muy costosa con relación a otras regiones del país, el tema se complica más”, dijo el director de turismo del Meta.


NELSON ARDILA
Corresponsal de EL TIEMPO
VILLAVICENCIO
@nelard1

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