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'Ves a la gente muriendo, pero sales y todos están tomando cerveza'
Ocupación de UCI en Medellín

Las UCI siempre han estado cerca al 100 por ciento de ocupación, dice médico.

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Jaiver Nieto/ EL TIEMPO

'Ves a la gente muriendo, pero sales y todos están tomando cerveza'

El duro relato de un médico que trabaja en las UCI de Medellín, que están a punto de colapsar.

No es la primera vez que José Eduardo Agamez ve las unidades de cuidado intensivo colapsadas. En sus seis años de acercamientos a lo que se vive en las UCI ha visto llenar, una tras otra vez, las camas que algunas personas habrían deseado usar para salvar sus vidas.

También vio a sus compañeros intensivistas atender a los pacientes que ocuparon, en virtud de su evaluación clínica, los pocos ventiladores que había antes de la llegada del covid-19.

"El problema no es la pandemia", cuenta, "las UCI siempre han estado cerca al 100 por ciento de ocupación".

Sus turnos duran entre 12 y 24 horas. Por la ubicación geográfica y las dinámicas propias del lugar, puede trabajar incluso cinco días continuos —con rotación para atender lo necesario— cuando presta servicio en Urabá, una subregión de Antioquia que tiene cerca de 700.000 habitantes (el 10 por ciento de la población antioqueña) y solo 72 camas UCI: 10 en Turbo y 62 en Apartadó.

Él no es intensivista, pero su experiencia médica, incluso cuando aún no era especialista en cirugía general, ha estado estrechamente relacionada con los cuidados intensivos.

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"Nadie quiere estar metido en una UCI llamando todos los días a la gente a decirle que su familiar se va a morir. Eso es una vaina dura, difícil. Eso maltrata, hiere, te pone triste", dice Agamez sobre lo que vive en sus turnos.

Medellín es una de las ciudades más afectadas por el tercer pico del covid-19.

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Jáiver Nieto Álvarez. ETCE

Y agrega: "Tú ves a la gente muriéndose, pero sales a la calle y todo el mundo está tomando cerveza como si no pasara nada".

José Eduardo vive en Medellín, pero nació en La Guajira. Su familia es de Montería y a esta ciudad llevó a su madre, una mujer de 72 años, cuando se anunció la llegada del coronavirus en marzo del 2020. Lo motivó la diferencia en la cantidad de población que tienen Medellín y la capital de Córdoba, pues él considera que esto incide en el efecto de inmunidad de rebaño.

Sin embargo, la distancia con la mujer que le dio la vida fue una de las primeras situaciones que tuvo que afrontar con la pandemia.

(Lea también: 'En Medellín no podríamos hablar de una estabilización de contagios'

Atender UCI

En el relato de Agamez se evidencia una realidad cruda pero necesaria ante la manera en que se ha informado sobre las UCI: "No es que esté bajando la ocupación, es que alguien se murió", asevera. "Para que un día a ti te informen que estamos al 100 por ciento es porque ese día no murió nadie", complementa.

Es ingeniero biológico y médico. Estudió medicina porque cree que el ser humano —como sistema biológico— es "digno de ser explorado". Y aunque pensaba que la pandemia iba a traer un refuerzo para el sistema de salud, la realidad ha sido otra.

(Además: Filas de muertos en hornos crematorios de Medellín)

En Medellín había poco más de 300 camas en unidades de cuidado intensivo cuando llegó el covid-19 al país. Hoy hay 1.051 en toda la ciudad. Sin embargo, y a pesar del significativo crecimiento, el personal de salud no ha aumentado con la misma proporción.

Tú ves a la gente muriéndose, pero sales a la calle y todo el mundo está tomando cerveza como si no pasara nada

"Hay una cosa que hay que entender: la gente no se va a salvar con un ventilador", relata José. Además, explica que "entre más pacientes le asignes al personal de salud, más se deteriora el servicio. Necesitas una cantidad de personas para que funcione, no solo el ventilador".

Este hombre nacido en La Guajira trabaja en el Urabá antioqueño y, desde hace poco, en la UCI del Hospital General de Medellín. Prefiere los turnos de 24 horas: estos le permiten realizar las valoraciones continuas que deben tener los pacientes y no solo evaluar sus procesos, sino recordar las historias y a sus familias, como él mismo asegura.

Con corte al 22 de abril, están ocupadas 1.422 de las 1.455 camas UCI del departamento. Bello, Sabaneta y La Ceja tienen el 100 por ciento de ocupación y municipios como Medellín, Envigado, Itagüí y Rionegro superan el 95 por ciento. 

No son solo números. Son personas que enfrentan los efectos letales del covid-19.

¿Y qué pasa con el triaje ético?

El gobernador encargado de Antioquia, Luis Fernando Suárez Vélez, anunció a comienzos de esta semana que el personal médico decidirá quiénes ocuparán las camas UCI en el departamento.

Suárez Vélez afirmó que con esta decisión "se busca eliminar la posibilidad de discriminación por situaciones socioeconómicas, políticas, religiosas, de edad, de clase social, nacionalidad, lugar de residencia o cualquiera otra razón que no esté sustentada en datos científicos, evaluación clínica de los pacientes, que es lo que debe animar la decisión del personal médico".

En Medellín, una campaña de la Alcaldía invita a vacunarse a los adultos mayores.

Foto:

Jáiver Nieto Álvarez. ETCE

Sin embargo, para Agamez, decir 'triaje ético' es redundante, pues "el triaje es ético per se".

(También: La pandemia está matando como nunca antes en Colombia)

Hasta ahora, el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (Crue) es la entidad encargada de definir quiénes van para cada UCI, pero el anuncio del gobernador (e) deja la noción de que serán los médicos quienes decidan.

"Vivimos en una sociedad que cree en la mentira, pero no tolera la verdad", dice Agamez sobre la posibilidad de estudiar quiénes ocuparán las camas UCI. "El triaje es algo que hace mucho tiempo se realiza en medicina. Nosotros estamos formados para eso. Leemos, comprendemos, simulamos y practicamos ese concepto", concluye.

Su preocupación es clara: en Colombia, todo se normaliza.

Y teme que en un par de meses, las personas reciban tranquilas la noticia de que las UCI continúan colapsadas y que el número de muertos "que se anuncian como si estuvieras contando cabezas de ganado, de una forma que deshumaniza", deje de ser una cifra alarmante.

"Tú ves cosas que tú te preguntas: ¿será que la gente lo hace adrede? Entonces hay unos días en que tú sales y tú ves triste el mundo… Pierdes la fe, pierdes la esperanza", dice José.

A pesar de esto, resiste: "Hay algo que mueve nuestro ser hacia el camino de la esperanza. La esperanza de impactar vidas, de convertirnos en ejes de transformación social". 

LUISA MARÍA VALENCIA
ESCUELA DE PERIODISMO MULTIMEDIA EL TIEMPO
@luisamvalencia

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