Ruido, contaminante silencioso que afecta la salud en Medellín

Ruido, contaminante silencioso que afecta la salud en Medellín

La constante exposición genera perturbaciones en el sueño, estrés y ansiedad, aseguran los expertos.

Ruido Medellín

El tráfico, la industria, el comercio y la música en zonas residenciales son las principales fuentes de ruido en la ciudad. Según el concejo, al mes se reciben 8.000 quejas por alto ruido.

Foto:

Diana Sánchez. Archivo EL TIEMPO

Por: Carolina Ruiz
17 de octubre 2018 , 06:49 a.m.

Medellín es ruidosa. El tráfico, la industria y las zonas comerciales contribuyen para que la ciudad exceda los niveles de ruido permitidos por la norma. En un debate sobre este tema en el concejo de Medellín hace poco más de tres meses, revelaron que el mapa de ruido del año 2014 indicó que el 54 por ciento de la población se ve afectada en las noches por sonidos que se mueven entre los 55 y 65 decibeles y un 4 por ciento de la población, por sonidos de 75 decibeles.

Si bien este mapa se actualiza cada cuatro años, el concejal Daniel Carvalho propuso aumentar la frecuencia enfocándose en sectores claves. “Necesitamos de un sistema de monitoreo más robusto. Al igual que con la calidad del aire, debemos mantener a la ciudadanía informada”, dijo el concejal.

Más allá de las molestias inmediatas, la exposición a altos niveles de ruido genera en la población problemas de salud a corto, mediano y largo plazo, además de las problemáticas que genera en el ecosistema. Según la Organización Mundial de la Salud, la contaminación auditiva es el segundo problema de salud pública en las ciudades. Y de acuerdo con la Encuesta de Percepción Ciudadana, el ruido es la tercera preocupación ambiental de los habitantes de la capital antioqueña, después del aire y las basuras. Según el concejal Carvalho, al mes se reciben entre 7.000 y 8.000 quejas por el ruido excesivo.

Por su parte, Ana Lucía Escobar, estudiante de maestría en Sostenibilidad de la Universidad Pontificia Bolivariana e investigadora en temas de ruido urbano, explicó que este fenómeno sonoro genera cierta perturbación en la vida cotidiana. Según Escobar, el ruido, además de generar implicaciones en la salud, también afecta ámbitos como la economía, la política y la cultura.

No nos damos cuenta de lo mucho que nos está afectando esta problemática porque el ruido está haciendo un daño paulatino en nuestra salud

“Es posible que la constante exposición al ruido genere perturbaciones del sueño, ansiedad, estrés y dolores de cabeza como síntomas a corto plazo”, manifestó la investigadora, quien explicó que estos son los primeros síntomas en los seres humanos, que generalmente no son relacionados con las consecuencias de la contaminación auditiva.

La subsecretaria ambiental del Área Metropolitana del valle de Aburrá (Amva), María del Pilar Restrepo, contó que las zonas más contaminadas por ruido en la ciudad son aquellas que están cercanas a las principales vías de la ciudad, a las zonas comerciales más concurridas y a los sectores industriales.

“Los lugares representativos de generación de ruido son la zona céntrica, bares, discotecas, avenidas como la Regional, Guayabal y las demás principales que son concurridas por vehículos de todo tipo”, dijo Restrepo.

Centro de Medellín

Por el lugar pasan a diario más de un millón de personas. Allí convergen actividades comerciales, industriales y habitacionales. Además, todas las rutas de transporte público se conjugan allí de forma permanente.

Marina Jiménez es una comerciante con un punto de venta de variedades en la esquina entre la avenida La Playa y la Oriental y quien todos los días ve pasar gran cantidad de vehículos. Aunque dice estar acostumbrada a los niveles de ruido, le cuesta escuchar las conversaciones que entablan sus vecinos de trabajo y agrega tener problemas de salud, pero responsabiliza a su edad por los síntomas.

“Ya uno se acostumbra a este ritmo. Llevo más de 15 años aquí y el sonido hace parte de mi trabajo y de mi vida. Si no son los carros, son los vendedores con sus parlantes y sus gritos. Esto es el Centro”, concluyó.

¿Qué hacer?

La secretaria de Salud, Claudia Arenas, contó que desde su dependencia se han enfocado en acciones educativas, de sensibilización, educación y comunicación a la comunidad en temas de contaminación auditiva. Según la funcionaria, el año pasado ejecutaron 10.714 actividades en diferentes lugares de la ciudad y en lo corrido de este año van 6.433 personas sensibilizadas en centros comerciales, eventos, parques y establecimientos nocturnos. 

Por su parte, Carvalho precisó que se necesitan más estudios de salud sobre el impacto del ruido, “para concebirlo como un tema de salud pública importante en la evaluación del impacto ambiental. Actualmente no es fácil controlar el ruido de las fuentes móviles, por lo que debemos crear instrumentos para restringir y regular el ruido en las vías”.

Cuestión de cultura y compromiso ciudadano

La norma 627 de 2006, que regula los niveles de ruido en el país, indica que el máximo número de decibeles se controla según los usos del suelo.

A partir de entonces las zonas se distribuyen en sectores de tranquilidad y silencio como hospitales, bibliotecas u hogares geriátricos y en el sector de tranquilidad y ruido moderado, donde se encuentran las zonas residenciales, universidades, colegios o parques urbanos y el sector de ruido intermedio restringido donde hay industria, centros comerciales o parques mecánicos.

La socióloga Ana Lucía Escobar explicó que existe un ruido que está directamente relacionado con el desarrollo urbano y que no se puede prescindir de él.
El ruido estructural acoge tanto aquel que es emitido por el transporte público, por el de las industrias o por las construcciones de ciudades como Medellín que están en constante transformación”, manifestó la socióloga.

Ruido Medellín

Según expertos, la contaminación auditiva se volvió elemento de paisaje.

Foto:

Juan Cardona. Archivo EL TIEMPO

Pero, ¿qué tanta responsabilidad sobre contaminación auditiva recae en las dinámicas propias de la ciudad?

Alejandro Álvarez, coordinador de cultura ambiental y profesor de ingeniería de procesos de la universidad Eafit, explicó que la contaminación auditiva se convirtió en un elemento de paisaje, pues la ciudadanía está acostumbrada a ser un elemento que siempre está ahí. Pero en realidad los daños a corto, mediano y largo plazo en materia de salud siempre están latentes.

Álvarez manifestó que factores como el volumen de la música y las permanentes obras de construcción afectan las mediciones. Por eso considera que debe existir una planificación urbana acorde a las necesidades de la ciudadanía y con la articulación de las autoridades competentes.

“No nos damos cuenta de los mucho que nos está afectando. Contaminantes como el aire refleja consecuencias más inmediatas. Pero el ruido está haciendo un daño paulatino. Es un asunto al que hay que darle prioridad”, manifestó el docente.

Carolina Ruiz
Para EL TIEMPO
ruicar@eltiempo.com
 @carorure

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