Recuerdos de Pedrito Fernández inmortalizan la historia de la trova

Recuerdos de Pedrito Fernández inmortalizan la historia de la trova

El periodista Juan Gonzalo Benítez,  en su libro La trova era la vida, narra las raíces de este arte

La trova era la vida, Juan Gonzalo Benítez

El libro se puede conseguir por $30.000 en la librería Al pie de la letra y en www.latrovaeralavida.com.

Foto:

Jaiver Nieto / EL TIEMPO

08 de agosto 2018 , 05:35 p.m.

Para algunos, la trova es un arte de cantar cuatro estrofas haciendo que la segunda y la cuarta rimen en su terminación.

Pero no en Antioquia. No para los repentistas que mantienen vivo este arte con versos bucólicos que erizan la piel con un ritmo que una vez entra, no sale de la cabeza.

“La trova es la flor de lo increado en el prado invisible de la vida”, decía Pedro Mariano Fernández, más conocido como Pedrito Fernández, uno de los pioneros y personajes más representativos de este arte en Antioquia.

Más sencillo, y también en palabras de Pedrito: “Era todo. La trova era el principal medio de comunicación, la única forma de diversión. Los trovadores sanaban a los enfermos, resolvían problemas y era la forma de pleito... La trova era la vida”.

Una trova es un bambuco/ que se canta en cuatro versos/ y es el regalo más lindo/ de Antioquia para el universo

Este y otros recuerdos forman parte del compilado que logró recoger el periodista antioqueño Juan Gonzalo Benítez para escribir un libro dedicado a la historia de la trova, a través de los recuerdos de Pedrito Fernández, el primer ganador del Festival Nacional de la Trova, evento que sigue vigente y que mañana tendrá otro rey.

Juan Gonzalo dialogó con EL TIEMPO sobre su libro La trova era la vida, el cual presentó el pasado jueves en el auditorio del Instituto para el Desarrollo de Antioquia (IDEA).

Fragmento del libro 'La trova era la vida'

Juan Gonzalo Benítez lee un aparte del libro que presentó el pasado 2 de agosto en Medellín

¿De qué trata ‘La trova era la vida’?

El libro es el resumen o el compendio de la historia de la trova antioqueña desde sus orígenes, cuando comenzó con los arrieros que montaban en la tolda sus campamentos para trovar a mediados del siglo XIX.

¿Es decir que no solo es la historia de Pedrito?

No. Decidí ampliar la consulta y a hablar con otros trovadores referentes como ‘Mario Tierra’, el ‘Cachetón’ y otros de los ‘vieja guardia’ para poder hacer la historia de la trova, desde Pedrito hasta los trovadores jóvenes que tenemos hoy. Es que Pedrito compitió hasta 1980, y de ahí en adelante quedaba mucho por contar.

¿Por qué decidió escribir sobre esto?

Surgió como una casualidad. En mi labor de reportería conocí a Pedrito Fernández y allí me soltó algunas anécdotas muy buenas y supe que había que sacarle más a la historia, hacer algo más extenso. Entonces seguimos hablando hasta que llegó el momento en que el artículo se convirtió en un libro por la cantidad de información recopilada.

¿Por qué el título?

Era una frase de Pedrito al preguntarle qué era la trova para los de esa época (1945). Él decía que era la principal forma de recreación, y para muchos la única, pues no había centros comerciales, televisión o parques.

Los juglares contaban noticias, daban serenatas, ayudaban al enfermo y la trova era hasta su forma de pelear. Era todo. La trova era la vida. De ahí surgió el título.

Pedrito comenzó en la trova desde los 8 años y llegó a un punto tal, a los 14 años, en que todo lo que hablaba lo decía en verso rimado.

¿La trova siempre ha estado vigente?

Tuvo un auge grande a principios del siglo XX pero se perdió más o menos en 1940 o 1950. Pedrito me contó que fue prohibida por el gobierno de la época, tras la muerte de Jorge Eliécer Gaitán porque podría generar peleas.

Ya en la década del setenta resurgió cuando se inventan los festivales de trova gracias a Pedrito Fernández y al poeta Jorge Robledo Ortiz. Con estos eventos la trova toma un segundo aire.

¿Cómo ha visto la evolución de este arte?

La original es una trova campesina que usa muchos términos coloquiales en la que no importaba tanto la perfección del verso. Cuando ocurre la migración a la ciudad por temas de violencia, la trova se vuelve urbana y los nuevos trovadores que comienzan a surgir son personas más estudiadas por lo que este arte se vuelve una manifestación más elaborada. Los grandes trovadores que tenemos hoy en día son muchachos que han pasado por universidades, son muy lectores y muy disciplinados en sus rutinas de ensayo con técnicas de canto y de vocabulario.

¿Cuál es la clave para una buena trova?

Aunque hay un nivel muy alto en la construcción de los versos, en el fondo la trova es la misma. No es solo el que utilice palabras rebuscadas, sino que mantenga la capacidad de improvisar, de mantener esa imagen del antioqueño que se desembala de las cosas y nunca se vara.

Cuando están dos trovadores en una tarima y uno se goza a otro por el pelo o por la barba, el rival tiene que contestar inmediatamente y de ahí de poco le sirve haberse leído a Shakespeare. Hay responder de manera inteligente, graciosa o profunda y acorde al tema.

¿Y su relación con la trova cómo ha sido?

Me ha gustado desde que era niño. A los 7 años me regalaron un libro llamado Fútbol en décimas, que eran comentarios de fútbol escritos en décima cubana y eso me pareció una maravilla.

Luego escuchaba los festivales de trova por radio pues nunca me llevaron a uno, hasta que me hice periodista y comencé a cubrir Feria de las Flores. Con los años me invitaron a ser jurado de festivales de trova y allí comenzaron a pulirme en los conceptos para saber más y conocer qué se califica. He estado en festivales desde hace 15 años.

Eventos Feria de las Flores 2017

Según Benítez,en los nuevos repentistas hay un nivel muy alto en la búsqueda de perfección para la construcción de los versos.

Foto:

Jaiver Nieto / EL TIEMPO

¿Pero usted trova?

Muy poco. Me arriesgo en reuniones familiares y con amigos, pero no en tarima. Aunque el libro termina con un verso mío.

Hagamos el intento: Responda pues Juan Gonzalo / la pregunta que nunca sobra / y dígale a los lectores / por qué hay que comprar su obra.

(Risas) La cultura hay que vivirla / eso nadie se lo enseña / y la trova es el arte / de la cultura antioqueña.

David Alejandro Mercado Pérez
Redactor de EL TIEMPO
davmer@eltiempo.com
En twitter @AlejoMercado10

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.