Radio Bolivariana, historia de una escuela de un oficio sin fórmula

Radio Bolivariana, historia de una escuela de un oficio sin fórmula

En agosto de 1948, Radio Bolivariana nació como una escuela de hacer radio.

Radio Bolivariana

Radio Bolivariana fue fundada por un grupo de estudiantes inquietos de ingeniería y derecho de la Universidad Pontificia Bolivariana.

Foto:

Cortesía Radio Bolivariana

Por: Jacobo Betancur Peláez
02 de junio 2019 , 05:30 a.m.

La primera vez que la señal de Radio Bolivariana cubrió todo el Valle de Aburrá por poco causa un accidente aéreo. La anécdota, recordada en la voz de Jaime Salazar Montoya, tuvo lugar días antes de la inauguración oficial de la emisora.

“Un sábado prendimos los equipos muy temprano, y como estábamos en período de experimentación, hicimos cualquier cantidad de ensayos: se pusieron discos de bambucos y tangos, imitamos locutores conocidos y contamos chistes”, recordaba Salazar.

Después de dos horas de transmisión la única línea telefónica de la que disponían no paraba de sonar con reportes de todo el Valle de Aburrá. Desde Porce hasta Envigado; de Aranjuez a La América, de El Poblado a Manrique y de Bello les llegaban mensajes de felicitación.

“Pero la dicha duró poco cuando a eso de las 11 de la mañana recibimos un llamado de la administración del aeropuerto Las Playas. “Si ustedes no apagan la emisora, van a ser responsables de un accidente aéreo”, nos dijo una voz imperativa y sindicadora”, precisa.

Aquel día, según se enteraron, un tetramotor que llegaba de Bogotá no podía establecer contacto con la torre de control porque la señal de la futura emisora se lo impedía. Un desajuste en los equipos de transmisión había hecho que la señal copara todas la frecuencias radiales, causando caos e interferencia en la ciudad.

En agosto del año pasado, Radio Bolivariana cumplió 70 años de funcionamiento, toda una vida en la que son muchos los recuerdos.

Cientos de programas de literatura, historia, música, cine, astronomía, y las miles de horas de música colombiana, jazz, ópera y compositores clásicos de todos los rincones del mundo, han viajado por el aire para llegar a miles de casas, automóviles y hasta otros lugares del globo.

Sin embargo, durante esas siete décadas yace escondida una historia detrás de los micrófonos. La de una escuela de hacer radio en la que muchas voces encontraron un lugar para aprender los secretos de un oficio sin fórmula.

Así lo recuerda Carlos Ignacio Cardona, periodista y presentador, quien aún recuerda la mañana cuando, con el corazón palpitante y una ansiedad que le helaba el estómago, encendió su radio la mañana del primero de diciembre de 1992, el día en que la emisora inauguró su señal en FM.

Radio Bolivariana

Las instalaciones de Radio Bolivariana están ubicadas en el campus central de la Universidad Pontificia Bolivariana.

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Cortesía Radio Bolivariana

Seis meses atrás Cardona se presentó en la sede de la emisora de la avenida La Playa para pedirle al director de esa época, Humberto Mesa Rojas, lo dejara participar en una convocatoria que había abierto para el lanzamiento del FM.

Pese a haber cerrado ya las audiciones, ‘Don Humberto’ buscó entre un arrume de papeles una guía de programación y le hizo leer una biografía de Mozart. Minutos después, mientras terminaba su lectura, el director dibujó en su rostro una expresión de asombro y sin vacilar le dijo que su voz era la que estaba buscando y de inmediato lo vinculó al proyecto que estaba por nacer.

Yo recuerdo que estaba sentado al lado de mi madre esperando la salida al aire de la emisora. La expectativa y la ansiedad eran tremendas. Los seis meses previos al lanzamiento habíamos practicado mucho, porque la idea era que esa primera transmisión fuera una cosa precisa, impecable, casi telegráfica”, recuerda Cardona.

Y es que los meses previos a la hora cero, dice, fueron un conjunto de exhaustivos ensayos detrás de los micrófonos, donde leyó hasta el cansancio cientos de páginas para pulir su dicción y aprender a pronunciar correctamente los nombres y apellidos de los compositores alemanes, franceses, rusos, belgas y en general del mundo entero, que se escucharían en la emisora.

A diferencia del célebre caos antes de la inauguración en 1948, aquel 1 de diciembre de 1992 las cosas fueron muy diferentes. Los más de 44 años de experiencia con el AM hicieron que el nuevo hijo naciera maduro.

La radio es por antonomasia el teatro de la imaginación

“No tengo palabras para describir cómo sonó aquella inauguración del FM. Desde la parte técnica fue una emisora que nació con un vatiaje mucho mejor que al de muchas otras esa época. El director y todo el equipo técnico se habían preocupado porque el sonido fuera de altísima fidelidad. Cuando el sonido irrumpió en el radio solo puedo decir que era un universo que se estaba inaugurando, no solo para mí, para mi familia, sino para toda la ciudad”, recuerda Cardona.

Como Carlos Ignacio Cardona, son decenas las voces que recuerdan su paso por la emisora y las enseñanzas que quedaron, como la de Juan Carlos Higuita, director del sistema informativo de RCN Radio en Antioquia.

La historia de Higuita comenzó mientras cursaba el primer semestre de comunicación, cuando decidió ofrecerse a participar en Actualidad Bolivariana, un programa institucional de la rectoría de la universidad.

“Yo llevaba como dos o tres semanas de haber empezado la carrera de comunicación y me ofrecí para hacer Actualidad Bolivariana, con todo el susto que eso representaba. Allí estuve dos años, porque después en el quinto semestre me tocó hacer la semana de radio, una de las experiencias más bonitas”, explica Higuita.

Dentro del pénsum de Comunicación de la Universidad Pontificia Bolivariana, la semana de radio consiste en que, cuando los estudiantes toman el curso de radio informativa, deben trabajar como periodistas radiales durante una semana para el noticiero Sala de Redacción que se emite de lunes a viernes por el AM a las 7 p. m.

Radio Bolivariana

La aparición de Internet generó la aparición de nuevas formas de consumo de la radio

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Cortesía Radio Bolivariana

Para Higuita aquella semana fue una oportunidad para descubrir lo que más le gustaba del periodismo. En ese noticiero estuvo hasta que terminó la carrera y gracias a esa experiencia consiguió vincularse a Caracol Radio, donde inició su vida profesional.

“Todo ese proceso me sirvió para saber que en la radio una de las habilidades más importantes es la de saber manejar la calma en los momentos de tempestad. También aprendí que cuando uno entra a una cabina se debe concentrar en lo que está haciendo y en que hay que tener muy presente las preocupaciones y necesidades de las personas, la responsabilidad social que uno tiene”, reflexiona Higuita.

Por su parte, para Carlos Ignacio Cardona, además de ser una escuela para aprender cómo hacer radio, lo fue también para entenderla en su esencia más pura.

“Gracias a mi paso por la emisora, aprendí que la radio es una herramienta muy poderosa. La radio tiene la imaginación de la voz, del sonido, de los efectos especiales. A un oyente se le pueden sugerir muchas cosas únicamente con la voz. La radio es por antonomasia el teatro de la imaginación”, piensa Cardona.

Ante los 70 años de fundación de la emisora, son muchos los aprendizajes y reflexiones de cara al futuro. Asuntos como la aparición de internet y su impacto en el futuro de los medios tradicionales son parte de los nuevos retos.

Radio Bolivariana es un tesoro enorme y los tesoros siempre se tienen que cuidar

Yo no estoy de acuerdo con quienes afirman que internet hará desaparecer la radio. Por más que existan plataformas que permitan escuchar gran cantidad de música, muchas veces la gente lo que necesita es una voz que la acompañe, que le analice. La esencia de la radio hablada es precisamente esa, de eso nos encargamos. Radio Bolivariana es un tesoro enorme y los tesoros siempre se tienen que cuidar, con buenos contenidos, modernizándose, como lo ha hecho durante los últimos años”, opina Higuita.

La radio cultural y los medios de comunicación atraviesan un profundo momento de cambio. Ante esto, Cardona e Higuita coinciden en que el panorama que abrió la irrupción de internet ofrece la oportunidad para que la radio se fortalezca.

La radio no es una ciencia exacta es un oficio impreciso que cada día se aprende, tendiendo un puente invisible hecho voces y sonidos esculpidos para unir a las personas.

Pasados 70 años desde que aquel grupo de estudiantes universitarios se adentraran a tientas en un mundo inexplorado de la radio, aún hay una idea que sobrevive intacta, a pesar del paso del tiempo.

Que aunque muchas veces no haya una fórmula para plantar cara a los retos del futuro, la fuerza para enfrentar la incertidumbre suele yacer en la determinación de lanzarse a lo desconocido.

JACOBO BETANCUR PELÁEZ
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN
En Twitter: @JacoboBetancur

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