De caminar por el barrio a modelar en Colombiamoda

De caminar por el barrio a modelar en Colombiamoda

A sus 19 años, quiere dar ejemplo de superación a las mujeres de la ciudad.

Sara Meneses

Sara se siente orgullosa de ser de El Popular #1, su barrio de toda la vida. Camina por sus calles como lo hace en las pasarelas

Foto:

Jaiver Nieto. EL TIEMPO

Por: Miguel Osorio Montoya
19 de agosto 2019 , 07:15 p.m.

Camina, sobre un par de tacones, por las empinadas y estrechas calles del Popular #1, barrio de la comuna Nororiental de Medellín. Lo hace con soltura, con una elegancia genuina. No se intimida ante el bramido de los buses que, entre estertores mecánicos, remontan las calles escarpadas.

Tampoco presta atención a un grupo de jóvenes que, mientras escuchan reguetón y fuman explayados sobre unos sillones roñosos, puestos debajo de un árbol, la miran de soslayo con desconfianza.

Sara Meneses cree en sí misma, no se intimida ante las miradas.

Hace un año pasó de desfilar por las calles del barrio y llegó a las pasarelas. Dio un salto entre el Popular y Colombiamoda.


La historia de la modelo del Popular comenzó cuando estaba muy pequeña. Una de sus tías la llevó a una agencia de modelaje. La mujer había notado que su sobrina tenía todo para triunfar en ese oficio: era extrovertida, elegante, caminaba con estilo, agradaba a quien la veía. A pesar de todos los atributos, fue rechazada. El asunto se olvidó y la niña pasó a ser una adolescente alegre y activa.

Sara Meneses

En Colombiamoda vistió prendas diseñadas por la UPB.

Foto:

Cortesía Manuel Saldarriaga

Pero hace un año, como por un capricho del destino, le cambió la suerte. Estaba en el barrio Moravia, donde vive ahora con su novio. Había un evento que tenía convulso al barrio. Entonces, mientras veía lo que pasaba desde el balcón, un fotógrafo de un medio local se le acercó para pedirle si desde allí podía tomar algunas fotos. Ella accedió sin problemas, pero la sorpresa mayor se la llevó cuando el hombre subió a su casa.

Sara cuenta que, muy amablemente, el fotógrafo le pidió permiso para tomarle unas cuantas fotos. “Me dijo: ‘eres hermosa, ¿te puedo tomar unas fotos?’”, relata la joven. Sorprendida por la petición, aunque halagada, le contestó con contundencia: “No, mire que no estoy arreglada, después me las toma”.

Pero el fotógrafo no se dio por vencido y, con algunos argumentos más, la convenció para que posara frente a su lente. Antes de irse, el hombre le dijo que un conocido suyo estaba planeando el lanzamiento de una línea de ropa. Sara, sin duda, sería la primera en modelar las nuevas prendas.

La joven quedó entusiasmada, era la oportunidad que estaba esperando desde hacía más de seis años, cuando fue rechazada por la agencia.


Pero las cosas se truncaron una vez más: pasaron los meses sin recibir una llamada. Luego se enteró de que el proyecto había fracasado. Sin perder la fe y con una alta dosis de estoicismo, que la caracteriza, siguió haciendo su vida. “Me dije algo como bueno, no importa, tengo que seguir adelante”.

Sara Meneses

Desde El Popular, en las laderas nororientales de la ciudad, Sara divisa toda la ciudad.

Foto:

Jaiver Nieto. EL TIEMPO

Sara dice, con convicción, que lamenta la forma de pensar de algunos jóvenes de su barrio. Según su forma de ver, se dejan llevar por los anhelos de la plata fácil y a cualquier costo. Ella, expresa, siempre ha creído que las cosas en la vida deben ganarse con esfuerzo y tenacidad.

Por eso, mientras estuvo en el colegio, vendió pasteles, almuerzos, postres. “Siempre me ha gustado ganarme las cosas de buena manera, ese quiero que sea mi ejemplo”, anota.

Unos meses después de las fotos todo cambió de manera definitiva. El fotógrafo volvió a llamarla, esta vez a decirle que le había conseguido una entrevista con la agencia INforma models.

“Fui muy contenta y cuando me vieron me dijeron de una para hacer el contrato. Me hicieron un corte de cabello y empecé a trabajar con ellos”, relata Sara.

La joven sigue viviendo en el Popular, cerca de la estación del metrocable. Cuenta, con orgullo, que su esencia es ser de barrio y que no quisiera irse a otro lado. “El Popular 1 siempre ha sido mi hogar, aquí crecí yo. Mucha gente no sube por acá porque dicen que los roban o los van a matar. En realidad, no es así. La gente de por acá no es como se cree, deberían conocer para después hablar de los barrios populares. La verdad, a mí me encanta mi barrio”, comenta.

Siempre me ha gustado ganarme las cosas de buena manera, ese quiero que sea mi ejemplo

Con menos de un año de experiencia en modelaje, Sara logró llegar al evento de la moda más importante del país: Colombiamoda.

Según cuenta, el casting fue exigente y de solo ver a las modelos que pretendían entrar, como ella, a hacer parte de los desfiles, desfallecía al ver su belleza. “Yo no pensé que fuera a quedar, las otras mujeres eran hermosas, realmente lindas. Las veía y pensaba que no tenía nada qué hacer”, recuerda. Sin embargo, otra vez la suerte le sonrió. En el evento, que estuvo abarrotado de gente, desfiló en una pasarela para la Universidad Pontificia Bolivariana. Sara recuerda que antes de salir sintió un miedo casi paralizante.

Era la primera vez que desfilaba ante tantas personas, diseñadores y cámaras que opturaban una y otra vez. Para contrarrestar los nervios, explica, evitó mirar a las personas a los ojos. Con eso logró no desconcentrarse.

Su otro temor, que también venció muy pronto, era tropezarse o caerse en medio de la pasarela. Pero caminó con tranquilidad, con la misma elegancia que recorre las calles de su barrio en las laderas de Medellín.

Como un complemento al modelaje, Sara quiere estudiar comunicación social y cosmetología. Aún no ha definido en dónde, pues debe considerar la parte económica antes de inscribirse a alguna universidad.

Fui muy contenta y cuando me vieron me dijeron de una para hacer el contrato. Me hicieron un corte de cabello y empecé a trabajar con ellos

Mientras tanto, dice que nunca se ha sentido discriminada dentro del mundo del modelaje por su arraigo de barrio popular. Sin embargo, sí se ha percatado de que algunas mujeres la miran con algo recelo. “Hay personas así en todos lados, es mejor alejarse de ellas. La mayoría de modelos son muy buena gente y no me han discriminado”.

En su casa, luego de caminar por el barrio y llamar la atención de algunos vecinos, cuenta que está a la espera de que la llamen de nuevo a otra pasarela. El tiempo muerto es lo que menos le gusta de su nuevo trabajo.

Sonríe con un encanto arrollador, dejando ver sus dientes grandes, sus labios bien contorneados y entrecerrando los ojos. “Este fue mi sueño de toda la vida”, dice.

Miguel Osorio Montoya
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN
En Twitter: @MigoroMontoya

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