La noche del 20 de octubre, Elkin Emilio Gil Jiménez, de 16 años de edad; Santiago Cobo Arcila, de 18; Santiago Guarín, de 21, y Cristian Estiven Quintero Hernández, de 26, estaban rapeando en el parque del barrio El Jardín, en San Rafael, oriente de Antioquia, cuando el ritmo de sus canciones fue interrumpido por el áspero y sordo ruido de las balas.
Los 4 jóvenes fueron asesinados en confusos hechos que dejaron consternado al municipio, donde no se había registrado ninguna masacre en lo corrido del 2021.
Con este homicidio múltiple, el último registrado hasta ahora, Antioquia suma este año 12 masacres con 46 personas muertas. De esa docena de homicidios colectivos, este mes acontecieron las de Anorí con 4 víctimas y la de Betania con 5, las cuales volvieron a encender las alarmas de las autoridades civiles y militares a nivel departamental y nacional.
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De acuerdo con Max Yuri Gil Ramírez, sociólogo e investigador en temas de violencia, la subregión de Antioquia donde se han presentado masacres con mayor contundencia es el Bajo Cauca antioqueño. Esta zona estuvo en disputa muy fuerte entre el ‘clan del Golfo’, ‘los Caparros’, Eln y disidencia de las Farc.
Según el investigador, los actos de violencia están relacionados con disputas por el territorio, rentas ilegales y corredores. Es decir, territorios importantes para la movilidad de sustancias ilícitas, armas o integrantes de los grupos armados.
En el caso del Oriente antioqueño, donde se sitúa San Rafael, la gente denuncia que se trata de estructuras de crimen organizado, especialmente de la llamada ‘Oficina’, también conocida como ‘Oficina de Envigado’, y de ‘los Urabeños’ o ‘clan del Golfo’.
“No se sabe, en el caso del Oriente, cuál es el centro de la disputa. Esto había estado relativamente en calma y la masacre de San Rafael rompe esa tendencia”, explica Gil Ramírez. Para él, los hechos recientes pueden tratarse del anuncio de la irrupción de un actor diferente que entra a disputar un territorio que históricamente ha sido controlado por la ‘Oficina’.
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Por su parte, la Gobernación de Antioquia señaló que ha venido desarrollando un plan de choque desde 2020 con el fin de dar mejor respuesta a estos hechos de violencia en el departamento. Hasta el momento, sus investigaciones tienen conclusiones similares a las de los expertos: la presencia de los grupos armados es la génesis de las masacres.
Luis Fernando Suárez, secretario de Gobierno de Antioquia, concordó con Gil y señaló que el resurgir de este fenómeno se debe a la presencia muy fuerte del ‘clan del Golfo’, Eln, ‘Caparros’ y disidencias de las Farc. “Esto es importante tenerlo en cuenta, porque quiere decir que en Antioquia la explicación de los homicidios colectivos no obedece a un problema de seguridad ciudadana”.
Las versiones de Suárez y Gil van de la mano con las cifras de la Gobernación de Antioquia, las cuales señalan que entre 2020 y 2021 han ocurrido 36 masacres, de las cuales 27 se han presentado en zona rural y 9, en zona urbana. Asimismo, el Suroeste antioqueño es la región que presenta más casos de homicidios múltiples, con 12, y donde precisamente hay mayor presencia de grupos armados que de autoridades.
Sin embargo, Gil Ramírez va más allá en el análisis y señala algunos aspectos más que a veces se combinan para desembocar en la tragedia de una masacre.
“En algunos casos, los homicidios ocurren porque hay personas que tienen algún tipo de vínculo con los grupos delincuenciales, otras veces, por la imposición del terror contra las poblaciones que viven en zonas controladas por otra organización al margen de la ley y la otra causa puede ser las prácticas de limpieza social que han sido utilizadas históricamente por todos los grupos armados, incluyendo la Fuerza Pública”, puntualiza Gil.
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En la mayoría de los casos, según Gil, este método es un mecanismo de legitimación que se presenta cuando la comunidad considera como desorden o delincuencia ciertas actividades.
“Llegan ‘justicieros’ a imponer el orden y muchas veces asesinan a personas inocentes, aunque eso sea considerado un asunto sin importancia”, señala el investigador.
Mónica Cobo Arcila es hermana de Santiago Cobo, una de las víctimas de la masacre de San Rafael. Ella asegura que su hermano estaba practicando con sus compañeros la música que les gustaba. “Ellos escribían sus canciones, luego se reunían a practicar. Cada uno grababa sus canciones. Mi hermano lo hacía hace cinco años. Desde ese entonces él se dedicaba a escribir y a cantar. Este año se iba a graduar de bachiller”, relató.
También, Leidy Guarín, madre de Santiago, cuenta que su hijo se apasionó por la música desde los 16 años y en el 2017 ella se vino de Bogotá para radicarse con él en San Rafael: “En 2018 mi hijo prestó el servicio militar obligatorio. Ese año me compuso una canción llamada ‘Madre mía’ y me la cantó en mayo del 2019, cuando se unió la banda de rap”.
Leidy y Mónica piden justicia por el asesinato de su familiar.
Asimismo, la Mesa de Derechos Humanos y Atención Humanitaria del Oriente Antioqueño expresó en un comunicado la preocupación ante la escalada de violencia en la región y que, ante esto, la respuesta de las distintas administraciones e instituciones estatales sea la solicitud del incremento del pie de fuerza como única solución a la crisis de seguridad que viven. “Y ¿dónde están las políticas públicas y la inversión para proteger a nuestra gente con garantías de estudio, trabajo, salud y recreación?”, reclamaron.
Tras la masacre de San Rafael tuvo lugar un consejo de seguridad presidido por el ministro de Defensa, Diego Molano. Allí fueron definidas algunas rutas de acción para atacar el crimen organizado, principalmente en el Suroeste del departamento, con el objetivo de controlar el microtráfico.
Entre las estrategias están el desarrollo de una campaña de prevención del consumo de estupefacientes en las áreas rurales y en las cabeceras municipales, la instalación de cámaras, la vinculación a la red de participación ciudadana, botones de pánico, iluminación y un trabajo de concientización con administradores y recolectores sobre prevención de los delitos que se están dando en la zona.
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Por su parte, el gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, indicó que este plan tendrá una vigilancia mensual por parte de la Gobernación y del Ministerio de Defensa, y que esperan pronto dar con los responsables de las masacres recientes.
“Vamos a seguir trabajando en el plan de acción con puntos que vamos a evaluar mensualmente con el ministro. Hay unas líneas de investigación claras, contundentes, frente a los dos hechos delictivos, y esperamos entonces estar dando con los responsables de estos hechos”, concluyó Gaviria.
En Antioquia también hay un repunte en homicidios. Según cifras oficiales, en lo corrido de 2021 van 1.699 homicidios, lo que representa un aumento del 7 por ciento si se compara con el mismo periodo del 2020. Además, el 73 por ciento de estos homicidios han sido sicariato, casi siempre ordenados por estructuras criminales.
Según Indepaz, hasta el 20 de octubre de 2021 se han registrado 77 masacres en Colombia.
Además de las masacres, en Antioquia se ha registrado un aumento de la violencia en general durante todo el año.
Según cifras de la Gobernación de Antioquia, con corte al 20 de octubre el aumento de los homicidios en el departamento es del 7 por ciento, con 109 asesinatos más que en 2020.
Además, solo dos de las nueve subregiones del departamento presentan reducción de los homicidios, que son el valle de Aburrá y el bajo Cauca, mientras que las otras nueve zonas del departamento presentan incremento.
Las regiones con mayores incrementos son el norte, con 52 casos más; el oriente, con 40, y Urabá, con 36 casos más.
Del total de asesinatos en lo corrido del año, se estima que tres de cada cuatro se dan por enfrentamientos entre estructuras criminales con el objetivo de maximizar sus rentas ilícitas del narcotráfico y la extracción ilícita de minerales.
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Para enfrentar este aumento de la violencia en el departamento, el gobernador Aníbal Gaviria creó la Secretaría de Seguridad y Justicia y desde el año pasado se formuló un plan integral de seguridad y convivencia de Antioquía en el cual se definen los programas y proyectos orientados a mejorar la situación de seguridad en todo el departamento.
Desde esta Secretaría de Seguridad y Justicia se coordinan, en articulación con los organismos de seguridad y justicia, la ejecución de los diferentes programas y estrategias para lograr la reducción de homicidios en el departamento.
Desde esta cartera informaron que la tasa de homicidios en el departamento se ha logrado bajar de 36 homicidios por cada 100.000 habitantes, a 26, cumpliendo así la meta propuesta en el plan de desarrollo de Antioquia.
Además, como otra medida para frenar el aumento de los asesinatos, Gaviria anunció que trabajan en el problema carcelario, “pues no solo tenemos el hacinamiento de delincuentes en algunas de las estaciones de la región, y que de alguna manera les permite seguir teniendo contacto con los grupos delictivos, sino de algunos otros miembros de las cúpulas de esas organizaciones, que han sido capturados pero siguen delinquiendo desde las cárceles”, dijo el gobernador.
ESTEFANÍA PEDRAZA
Periodista de NACIÓN
EL TIEMPO
En Twitter: @Jooberglo
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