Los días de la ballena, de Catalina Arroyave: Ser joven en Medellín

Los días de la ballena, de Catalina Arroyave: Ser joven en Medellín

La película fue lanzada en las salas de cine el pasado 5 de septiembre.

Los días de la ballena

En Los días de la ballena se logra hacer una radiografía de Medellín, vital y urgente,

Foto:

Cortesía Oficina de prensa de Los días de la ballena

Por: Martha Ligia Parra
09 de septiembre 2019 , 10:08 a.m.

Una ballena da un coletazo en el río Medellín. Más adelante agoniza. Luego muere en plena avenida Oriental. Sí, una ballena. Una imagen surreal, impactante y extraña. Tan grande como nuestra problemática. La misma que esquivamos y no queremos ver. “Nos acostumbramos a la violencia tácita y silenciosa”, afirma Catalina Arroyave, directora de Los días de la ballena.

Con su ópera prima (de título sugestivo), cargada de espontaneidad y frescura, esta joven realizadora paisa demuestra que tiene una mirada propia, al igual que sus personajes femeninos. La película continúa el diálogo con la visión de Laura Mora (Matar a Jesús) y Daniela Abad (Carta a una sombra y The Smiling Lombana).

Las tres hacen parte de la fuerza femenina que impulsa el auge del cine colombiano y, en particular, el de la región, tanto en la dirección como en la producción. Ellas, junto con Juan Sebastián Mesa (Los Nadie), han sabido hacer una radiografía de Medellín, vital y urgente y, a la vez, llena de amor por el cine.

Para esta generación naciente, el cine además de ser un medio de expresión es un espacio de resistencia, desde el cual miran a la ciudad, bajo una perspectiva nueva, necesaria y emotiva.

En Los días de la ballena es grato reconocernos, sin idealizaciones, sin estereotipos con nuestros vacíos y heridas, con las luces y las sombras. Y, particularmente, agradecer que en los roles femeninos sus personajes se alejen de la idea de la mujeres de Medellín. La directora ha señalado que hay una deuda con esta representación en el cine colombiano.

Nos acostumbramos a la violencia tácita y silenciosa

Catalina Arroyave -al igual que Laura Mora- confronta dos caras de la misma ciudad, a través de sus protagonistas, dos jóvenes de condiciones sociales distintas. Mora lo hizo a través de una historia contundente que no daba tregua y Arroyave a través de un relato equilibrado, valiente y abierto que antepone la ternura y el arte urbano a un contexto hostil. Los protagonistas, Cris y Simón son dos amigos graffiteros que encuentran en una actividad común la posibilidad de ser libres y ser ellos mismos.

La narración se centra en los protagonistas (excelente casting), el grupo de amigos, en las actitudes e ideas que los definen y en el mundo familiar. Y en cómo el arte urbano entra en conflicto con el control territorial en los barrios. Este último, expresado en amenazas, vacunas, agresiones. A través del graffiti los jóvenes desean expresar mensajes contundentes: “Tumba edificios, siembra árboles, “Menos biblias, más orgasmos”.

Los días de la ballena

La directora confronta dos caras de la misma ciudad, a través de sus protagonistas, dos jóvenes de condiciones sociales distintas.Catalina Arroyave (izq) y Laura Tobón (der)

Foto:

Cortesía Oficina de prensa de Los días de la ballena

La música es un elemento narrativo fundamental y otro de los aciertos y confirma la variedad y fuerza de los grupos de la ciudad, entre ellos AlcolirykoZ y Los árboles. Cuyas letras cuentan a la Medellín real, a través del hip hop, el rock, el indie. Son significativas las letras de AlcolirykoZ: “Maté las empresas ya soy mi patrón. Tenía razón aquel que dijo: no es casarse y tener hijos, no es tener empleo fijo, búsquese una vida mijo. Voy con esta cara de sospecha” y de Los árboles: “esta ciudad tiene su doble moral y si no te gusta si te vas a tener que ir (…) todos estamos divididos todos estamos...tan aburridos de estar aquí metidos. Estás atrapado en un lugar que le dicen Medellín.”

Se ven conexiones de la película con la cinta colombiana Los hongos (2014) del caleño Oscar Ruíz, también sobre jóvenes graffiteros. Y con el premiado filme Elefante (2003) del estadounidense Gus Van Sant, igualmente protagonizada por adolescentes y en la cual se ritualizaba el hecho de asimilar como normal y cotidiana la violencia generalizada. En Los días de la ballena, este animal también funciona como una metáfora del problema de nuestra sociedad que, a pesar de ser tan grande, no deseamos ver.

Martha Ligia Parra
Crítica y columnista de cine
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN
@mliparra

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