La pequeña caja que busca revolucionar el mercado de las mascotas

La pequeña caja que busca revolucionar el mercado de las mascotas

Se trata de un sanitario canino construido con materiales sostenibles.

Sanitario para mascotas

Cocoa disfruta de este lugar y se siente más tranquilo. Allí también juega con sus amos.

Foto:

Cortesía Garden Box

Por: Jacobo Betancur Peláez
02 de noviembre 2020 , 03:35 p. m.

Luego de terminar una larga jornada de trabajo y llegar a casa a altas horas de la noche, Camila Pérez se topó con un problema que cambiaría su vida. Responsable del cuidado de Lupe, una pequeña y dócil perra salchicha de más de diez años, esta emprendedora se hizo consciente de un lío muy común entre los propietarios de mascotas.

“Lupe era muy juiciosa. Yo podía estar todo el día por fuera y no orinaba hasta que yo llegara. Pero había días que llovía y no la podía sacar”, explica Pérez Vélez, recordando cómo fue que surgió la idea de negocio que un par de años después se convertiría en su proyecto de vida.

Debido a su avanzada edad, para la pequeña Lupe salir a pasear cada vez era más difícil. Sin embargo, al igual que muchas otras mascotas, luego de acostumbrarse toda su vida a la grama y los parques, la compañera de Camila se rehusaba a hacer sus necesidades en casa. Un problema que podría repercutir negativamente en su salud.

Carolina Donado, una vieja amiga de Camila, recuerda que un día su compañera le planteó muy preocupada este problema.

Para ese momento, luego de haber concluido sus estudios en la Universidad EAFIT, ambas habían permanecido en contacto y daban sus primeros pasos en el competido mercado de las mascotas, a través de un pequeño emprendimiento de galletas orgánicas.

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Con un espíritu muy práctico, Carolina le propuso idearse una caja de madera y ponerle un pedazo de grama cualquiera. Sin embargo, a los pocos días de instalarla, ambas se dieron cuenta de que la improvisada solución no era del agrado de Lupe.

Para Camila, la negativa de su pequeña compañera podía deberse a la textura o el tipo de césped empleado. Según recuerda, a pesar de sus esfuerzos, en poco tiempo el recipiente se había convertido en un lodazal que no llamaba la atención de su mascota.

Por mera lógica, señala, ambas emprendieron un proceso de búsqueda por internet, para dar con alguien que ya hubiera pensado en ese problema y ofreciera un servicio especializado. Sin embargo, en una web llena de tapetes sintéticos y pañales, ninguna empresa colombiana se había propuesto ofrecer el servicio de instalar gramas naturales para mascotas.

“Después buscar mucho, encontramos que a una persona en Estados Unidos ya se le había ocurrido vender gramas con un modelo de entrega de pizzas. Era una grama hidropónica, muy liviana, empacada en cajas de cartón y despachada una vez por semana”, recuerda Camila, para quien esta idea dejaba mucho que desear desde el punto de vista ambiental y podía mejorarse mucho más.

Según las proyecciones de la Secretaría Seccional de Salud de Antioquia, en los diez municipios del valle de Aburrá habían registrados en 2016 por lo menos 307.625 perros. Una cifra que, tomando como base un crecimiento anual del 25 por ciento, daría cuenta de más de 480.659 caninos en esta subregión para 2018.

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Dentro de este abultado consolidado, muchos corresponden a pequeños cachorros que aún no han sido vacunados y caninos de avanzada de edad, cuyo desplazamiento por fuera de casa cada vez es más difícil. Un estimativo que abre la puerta a un amplio mercado.

Sanitario para mascotas

Según explica Carolina Donado, aunque parezca una idea muy sencilla, la solución es toda una revolución en materia de sostenibilidad ambiental.

Foto:

Cortesía Garden Box

Con la vista puesta en esta oportunidad, Carolina y Camila comenzaron un proceso de investigación para ser las pioneras en el mercado de las gramas naturales para mascotas.

Según explica Carolina Donado, aunque parezca una idea muy sencilla, la solución es toda una revolución en materia de sostenibilidad ambiental.

“Los productos que compiten con la grama natural son varios. Están, por ejemplo, los pañales desechables y los tapetes sintéticos”, contextualiza Donado Rangel.

Mientras los pañales, explica, implican un alto costo y son un dolor de cabeza en materia de contaminación, ya que deben cambiarse todos los días y no pueden reciclarse, el tapete sintético depende de un lavado constante en donde se gasta una gran cantidad de agua y detergente.

Bajo esa lógica, añade, la solución quizá más efectiva sería el uso del papel periódico, que, si bien se biodegrada y no tiene un impacto tan alto como los pañales, luego de ser contaminado pierde todas sus propiedades para ser reciclado.

Luego de analizar estas y otras variables, a mediados de 2017, la pareja de emprendedoras decidió lanzarse al agua y fundar su propia empresa dedicada exclusivamente a ofrecer el servicio de instalar gramas naturales para mascotas.

El producto ha tenido tanta acogida que sus ventas pasaron de reportar cerca de 10 metros de grama mensuales en 2017 a más de 160 metros mensuales en 2020.

Bautizada como “Garden Box”, la empresa comenzó a ofrecer un producto compuesto por una caja de madera que, a su vez, alojaba una serie de bandejas plásticas con la grama natural sembrada.

“El uso de la grama empezó a tener mucha acogida gracias a varias ventajas. Lo primero es que la grama puede durar más de un mes, en donde lo único que debe hacerse es regarla dos veces por semana, aproximadamente con un vaso de agua (200 mililitros). Pero, incluso, este uso de agua no es estricto. La grama también puede secarse y quedar similar a un heno y sigue funcionando de la misma manera”, explica Donado.

Cuando la grama se seca y la tierra no da más, señala, el cliente puede solicitar un repuesto que podría incluir un servicio de limpieza en donde la caja es desinfectada.

Para concluir el ciclo, la empresa ideó un sistema de recolección en el que la grama usada, en vez de ser desechada, es triturada y trasladada a un sistema de compostaje, en donde es sometida a un proceso de descomposición que podría tardar cinco meses aproximadamente.

Gracias a la urea que se deposita allí a través del orín de las mascotas, Donado explica que el producto resultante termina siendo un abono de la más alta calidad, que puede utilizarse para los jardines domésticos o cualquier otro tipo de cultivo.

De igual forma, las bandejas plásticas usadas en las cajas tienen una larga vida útil, que puede incluso extenderse todavía más al ser empleadas como recipientes para la siembra.

Según los cálculos de ambas emprendedoras, pese a que su incipiente emprendimiento aún es muy pequeño, el producto ha tenido tanta acogida que sus ventas pasaron de reportar cerca de 10 metros de grama mensuales en 2017 a más de 160 metros mensuales en 2020.

Aunque por ahora su pequeña empresa solo tiene sede en Medellín y hace algunos envíos a otras ciudades colombianas, la meta de Camila y Carolina es convencer a cada vez más personas de las ventajas de cambiarse a una solución sostenible y soñar con una empresa expandida a todos los rincones del país.

JACOBO BETANCUR PELÁEZ
PARA EL TIEMPO
MEDELLÍN

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