El retorno de Yolanda: la esperanza de una vida mejor

El retorno de Yolanda: la esperanza de una vida mejor

La mujer, de 59 años, fue desplazada de San Carlos por el conflicto armado hace casi dos décadas.

Yolanda Velásquez retorna a San Carlos Antioquia

Yolanda Velásquez al momento de llegar a su tierra anhelada, San Carlos, junto al camión que le llevó el trasteo desde Medellín.

Foto:

Cortesía Néstor López

Por: Néstor López López*
19 de julio 2020 , 04:24 p.m.

Por los movimientos rápidos y algo descoordinados de Yolanda Velásquez, el pasado miércoles 24 de junio, se podía adivinar que su corazón latía a mil por hora y su mente divagaba entre mil pensamientos. Y no era para menos, pues estaba próxima a emprender el camino de regreso a su pueblo, del cual tuvo que huir hacia Medellín hace 19 años, por causa de la violencia.

El retorno de Yolanda es uno de los primeros que se desarrollan en este 2020 dentro del programa de apoyo y acompañamiento que tiene la Alcaldía de Medellín para estos casos y cuya meta en el cuatrienio es que 1.900 víctimas de desplazamiento asentadas en la ciudad regresen a sus lugares de origen.

El retorno de Yolanda es uno de los primeros que se desarrollan en este 2020 dentro del programa de apoyo y acompañamiento que tiene la Alcaldía de Medellín

Aunque en este caso se trató solo de una persona, tiene un valor simbólico especial por ser de uno de los primeros dentro de la ambiciosa meta y por darse luego de que la emergencia por covid-19 provocara un estancamiento de las labores en terreno durante casi todo el primer semestre. Este año se busca acompañar 500 retornos, de los cuales ya se han logrado 20.

Muy a las 6:15 a. m., la mujer recibió a Yeny Solay Cortés, funcionaria del Equipo de Atención y Reparación a Víctimas de la Alcaldía de Medellín, en la puerta de su casa del barrio Campo Valdés (nororiente de Medellín). Para esa hora, el domicilio ya estaba vacío, pues el día anterior un carro de mudanzas dispuesto por la Administración Municipal fue por el mobiliario.

Ambas montaron a la parte trasera de una camioneta blanca una caja con los 400.000 pesos de mercado comprado el día antes por la Alcaldía de Medellín para suplir la alimentación las primeras semanas. Yolanda entró de nuevo a la vivienda por el bolso y, antes de salir, retó las medidas de bioseguridad que exige la pandemia al encontrarse en un gran abrazo con la humanidad esbelta de Yudy Andrea, su hija menor.

“Chao ma, que dios la bendiga, que todo le salga bien”, le dijo la joven de 30 años y, luego, le recomendó tener cuidado “porque uno no sabe con qué vecinos va a dar”. Luego Norbey de Jesús, el mayor (42 años), quien también madrugó para santiguarla y prometerle que pronto la visitará, empató con otro apretón de cuerpos. Para ese momento ya la fortaleza que le había impedido llorar a Yolanda hacía agua que brotaba por sus pómulos.

Yolanda Velásquez retorna a San Carlos Antioquia- Alcaldía

La mujer se encontró con una funcionaria de la Alcaldía de Medellín que la acompañaría en el proceso de retorno.

Foto:

Cortesía Néstor López

En el carro, después, Yolanda expresaría los sentimientos encontrados que la embargaban: de tristeza, por dejar en la ciudad a sus hijos, los cuales ya hicieron vidas independientes, con seis nietos y una bisnieta; y de alegría, por la esperanza de empezar una nueva vida –o mejor, retornar a la que tenía-, a sus 59 años de edad.

“Yo a Medellín me vine obligada y nunca me amañé. La ciudad es muy horrible para uno bien pobre, solo y con hartos hijos”, dijo con los ojos todavía llorosos.

Yo a Medellín me vine obligada y nunca me amañé. La ciudad es muy horrible para uno bien pobre, solo y con hartos hijos

Según ella, siempre quiso volver a San Carlos (Oriente antioqueño) porque “uno no olvida el pueblo donde ha vivido”. Pero, esa sensación se le exacerbó siete meses atrás, cuando fue de vacaciones y la pasó de maravilla al reencontrarse con familiares y amigas de infancia. Como si eso no fuera suficiente, el Gobierno Nacional le aprobó un subsidio de vivienda que no le alcanzaría para casi nada en Medellín pero allí le cubrirá una buena parte del costo de la casa a la que llegó, con opción de compra.

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Lo que Yolanda no expresó con palabras, pero sí con gestos, es que el desapego por Medellín le comenzó a rondar a medida que los hijos se independizaban y, sobre todo, tras la muerte de Luis Ricardo, en el 2019, a la edad de 39 años y con una condición cognitiva especial. Después sí diría también que le gusta el calorcito que lo envuelve a uno en la zona de uno de los embalses más importantes del país.

Apenas inaugurado el siglo 21, el área fue epicentro del conflicto armado y se produjo la salida de unos 17.000 habitantes. San Carlos quedó prácticamente desocupado.

El conflicto en San Carlos

Apenas inaugurado el siglo 21, el área fue epicentro del conflicto armado y se produjo la salida de unos 17.000 habitantes. San Carlos quedó prácticamente desocupado.

En ese contexto, un día de 2001 que no se esfuerza en recordar
, Yolanda salió en medio de la mayor cautela, apenas con la ropa que la cubría y dejando solos a sus siete hijos, entre ellos varios menores de edad.

La medida extrema obedecía a que en un campamento subversivo habían comentado que ella, desde su trabajo en una cafetería, había generado mucha cercanía con el Ejército y tocaba tomar cartas en el asunto. Así se lo advirtió un informante de la guerrilla que apreciaba a la familia, y no había tiempo para las dudas.

A los pocos días se tuvo que desplazar igualmente su patrona de la cafetería. La razón: muchos conocidos aparecían muertos y otros se escondieron para que la violencia no los alcanzara.

Casco urbano de San Carlos, Antioquia

Panorámica de una de las calles de San Carlos, donde el conflicto armado produjo la salida de unos 17.000 habitantes.

Foto:

Jaiver Nieto/ El Tiempo

Yolanda se refugió el barrio Santo Domingo Savio 2 y trabajaba aseando casas por días. En el transcurso del primer año llegaron uno a uno sus hijos; se mudaron primero al barrio Machado (Bello) y después a Campo Valdés, donde ella montó una cafetería-restaurante que le dio para sobrevivir con lo justo por más de una década.

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Al preguntarle qué fue lo más difícil de haber sido desplazada, contestó: “Uno sin saber dónde ubicarse, sin conocer a nadie, salir de la noche a la mañana con la mera ropa, eso fue muy duro. Menos mal que llegué donde mi hermanita que fue muy buena conmigo y lo sigue siendo. Ella me brindó mucho apoyo; a mí no me tocó dejar finca ni nada material, como a mis primos, pero sí a mis hijos y mi temor era que de pronto les pasara algo".

Uno sin saber dónde ubicarse, sin conocer a nadie, salir de la noche a la mañana con la mera ropa, eso fue muy duro.

Al pasar por las partidas del paraje El Biscocho, Yolanda recordó que por allá asesinaron a casi 20 personas. Esa fue una de las de las 33 masacres que los paramilitares, las Farc, el Eln y otros grupos no identificados perpetraron entre 1998 y el 2010, con 219 víctimas mortales, según informes del Centro Nacional de Memoria Histórica.

Volver

Yolanda llegó a su destino final hacia las 10 de la mañana, luego de tres horas y media de camino por la autopista Medellín-Bogotá; de pasar Marinilla, El Peñol, Guatapé y San Rafael; de tres retenes respondiendo “para dónde van” y a “qué van”; del olor a boñiga que delataba la cercanía del campo; de un baño refrescante de amonio cuaternario para el carro y del mareo de la mujer, quien dijo jamás antes haber sufrido de este mal.

La médica Ana María Álvarez explicó que la emoción de un trance como el que Yolanda vivía este día bien pudo alterarle la respiración y, con esto, el flujo de oxígeno al cerebro, lo que habría afectado los oídos que, a su vez, controlan el equilibrio. Y, con la ayuda de las curvas de la carretera, le habría ocasionado un malestar hasta casi hacerla vomitar.

La primera en darle la bienvenida en el barrio Iraca –más nombrado como La Natalia- fue Helida Rosa Velásquez, amiga de infancia, como ella desplazada y retornada, y en adelante vecina en este sector habitado por lo menos a la mitad por personas que comparten experiencias de destierro y retorno.

Cuando las personas víctimas de desplazamiento residentes en Medellín nos manifiestan su deseo de retornar a sus municipios, emprendemos una ruta para acompañarlas

“Cuando las personas víctimas de desplazamiento residentes en Medellín nos manifiestan su deseo de retornar a sus municipios, emprendemos una ruta para acompañarlas con el fin de que puedan tener calidad de vida y sacar adelante un proyecto productivo que les permita obtener recursos económicos”, señaló Mónica Alejandra Gómez, secretaria de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos.

Una semana antes del viaje, un grupo de profesionales de la Alcaldía de Medellín tuvo que reunirse con los líderes sancarlitanos a despejar las dudas que llevaron a algunos a expresarse en contra de este y los demás retornos que vienen.

NÉSTOR ALONSO LÓPEZ LÓPEZ*
PARA EL TIEMPO
EN TWITTER: @nesperiodista

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